Revista Ecclesia » «Buscar un hogar no es un delito, es un derecho»: La CEE presenta una guía para acompañar a los menores migrantes
José Cobo y sor Francisca García en la presentación de la guía, acompañados por Xabier Gómez OP, director del Departamento de Migraciones de la CEE.
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«Buscar un hogar no es un delito, es un derecho»: La CEE presenta una guía para acompañar a los menores migrantes

«La realidad de las migraciones nos ofrece el rostro de uno de sus exponentes con mayor vulnerabilidad: la situación que viven los niños, niñas y jóvenes que inician un proceso migratorio solos, sin ningún familiar o referente adulto a su cargo». Y así, con la mirada de estos niños, pidió el obispo auxiliar de Madrid, José Cobo, que «se visibilizara una cultura del cuidado hacia los más vulnerables».

Así lo expresó en la presentación del un documento elaborado por la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad Humana titulado Niños, niñas y jóvenes migrantes solos. Cómo acompañar desde la Iglesia. Toda una guía y una reflexión «para recordar cómo Jesús puso a los niños en el centro».

Por eso, el obispo responsable del departamento de Migraciones explicó que «para un niño, buscar un hogar no es un delito, es un derecho humano» y este trabajo «pone rostro a estos niños a los que ahora se les llama MENAS». Una denominación que el obispo lamentó, ya que «de esta manera se les etiqueta y criminaliza. En realidad son niños y niñas. Adolescentes que están solos y expuestos a un grave riesgo de exclusión y desamparo, pero que buscan un hogar. Son aquellos que llegan rotos, en las redes de tráfico ilegal, y con graves heridas psicológicas», quiso destacar.

Las tres heridas de estos niños

De hecho, el prelado matizó que estos niños «llegan con tres heridas: son migrantes irregulares, menores de edad y niños sin tutela». Además, cuando llegan, «se encuentran con una sociedad que les invisibiliza, que les excluye, que les deja en un limbo entre la Ley de Protección de Menores y la Ley de Extranjería». Ante esta situación, Cobo denunció que «nuestra cultura no es una cultura de acogida». Más bien, para el obispo «hemos retrocedido, porque parece que todo el que llega es un extranjero, un enemigo».

Doble objetivo sin ideología

Sor Francisca García, hija de la Caridad, miembro del equipo que ha elaborado la guía, explicó que el objetivo es doble. Por un lado, «que el niño y la niña sean niño y niña. No otra cosa. Sin ideologías». Por otro, que se pueda crear, a partir de ella, «una pastoral que facilite que ahí donde haya una comunidad parroquial se trabaje para incluir y promover a estos niños».

Teniendo en cuenta todo esto, el texto establece la forma en la que las comunidades cristianas y los creyentes deben situarse ante los menores migrantes no acompañados. Así, lo primordial es partir de la base de que son jóvenes que «llevan en sus mochilas historias de abandono, negligencia, malos tratos. Son hijos del trauma, que los lleva a una vida sin sentido, de dolor y que esto hace que les cueste tanto confiar, sentirse, entenderse y entender al otro».

Por ello, el texto subraya la necesidad de «intervenir desde el paradigma de los “buenos tratos” y de las “relaciones seguras”, como una oportunidad de curar las heridas internas que traen, desde el acompañamiento».



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