Por la calle

La oportunidad del coronavirus, por Txomin Pérez

No hay mal que cien años dure y no hay mal que por bien no venga. Humanos somos y el miedo es un sentimiento muy humano, pero estoy convencido de que el coronavirus, si nos ponemos a ello… nos puede traer cosas buenas. Podemos intentar poner en práctica el no preocuparnos únicamente de buscar la solución de «mi problema» (de salud, de llenar el frigorífico, de organización, de movilidad…) para buscar la solución de «nuestro problema».
Podemos, sin perder de vista nuestros derechos, poner decididamente el foco en nuestros deberes. Que de todos son conocidas las medidas que de manera individual están en nuestras manos. Empezando por lavárnoslas. Y no toser a otro en la cara. Podemos comprobar si las decisiones que se toman —desde las instituciones eclesiales, en nuestro caso, desde las administraciones públicas, desde cada colectivo…— van encaminadas a buscar el bien común y no el interés particular.
Podremos comprobar si nos tomamos en serio cosas de las que hablamos mucho, pero hacemos poco: conciliación de la vida familiar y laboral, colaboración y coordinación entre las administraciones, la sociedad civil, y etcétera, etcétera.
Podremos poner en práctica el Mandamiento del Amor. Estamos llamados a no abandonar al que sufre… al enfermo, al que está solo, al que necesita una palabra o ser escuchado. Y tenemos una fantástica oportunidad para el agradecimiento. Hay profesionales en la sanidad, en la atención a los mayores, en el servicio al que lo necesita… que se están dejando el pellejo.

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