Carta del Obispo Iglesia en España

La Navidad, acontecimiento de gracia y amor de Dios, por el arzobispo de Burgos

La Navidad, acontecimiento de gracia y amor de Dios

Mensaje del arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, para el domingo 23 de diciembre de 2018.

Hace cuatro domingos comenzábamos el Adviento y os invitaba a caminar atentos y esperanzados hacia la Navidad. Hoy ya llegamos al umbral de esta fiesta tan hermosa, y sobre todo tan importante para todos los cristianos. Es la víspera de la Nochebuena y os invito a que juntos nos abramos al acontecimiento de Belén que en este año 2018 vuelve a suceder. Porque la Navidad no es un hecho del pasado: es un acontecimiento de gracia y de amor de Dios; es la Buena Noticia, que se perpetúa en el tiempo y vuelve año tras año para decirnos que Dios quiere entrar en nuestras vidas: «Estoy a la puerta y llamo, dice el Señor; si alguien escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo» (Ap. 3, 20).

Mañana entonaremos el Gloria de manera especial en nuestras celebraciones, como gozosa expresión de alegría y de alabanza a nuestro Dios: «Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres que Él ama». Porque el misterio de la Navidad, entendido bíblicamente, encierra el plan de salvación por el que Dios nos ha ido manifestando la expresión más sublime y misericordiosa de su amor a la humanidad. Como recordaba Benedicto XVI, «insertado al inicio de la celebración eucarística, el Gloria quiere subrayar la continuidad que existe entre el nacimiento y la muerte de Cristo, entre la Navidad y la Pascua, aspectos inseparables del único y mismo misterio de salvación».

Estos días vemos las calles iluminadas, las casas adornadas, los comercios engalanados, la música en las calles…, todo nos habla de la Navidad que llega. Son signos navideños que se han ido incorporando en nuestros contextos culturales; y corremos el riesgo de dejarnos seducir por estas celebraciones con minúsculas que se encargan de reducir a la mínima expresión el contenido real de lo que estamos conmemorando. Pero la hermosa tradición de representar el nacimiento de Cristo nos acerca al Misterio de Belén y expresa lo entrañable de estas fiestas cristianas. Tanto en la ciudad como en muchas parroquias de Burgos he podido comprobar estos últimos días con cuánta dedicación, esmero y cariño habéis preparado vuestras casas y vuestros pueblos para que se perciba el ambiente festivo y se mantenga vivo el sentido profundo de la Navidad.

El Papa Francisco nos ha ofrecido recientemente algunas reflexiones, que hago mías, sobre el árbol y sobre el pesebre, elementos ambos tan incorporados al paisaje navideño: «Que el pesebre y el árbol, símbolos fascinantes de la Navidad, puedan llevar en las familias y en los lugares de reunión un reflejo de la luz y de la ternura de Dios, para ayudar a todos a vivir la fiesta del nacimiento de Jesús», porque «nos hablan de la Navidad y nos ayudan a contemplar el misterio de Dios hecho hombre para ser cercano a cada uno de nosotros».

El árbol de Navidad con sus luces, «nos recuerda que Jesús es la luz del mundo, la luz del alma que aleja las oscuridades y hace espacio al perdón». Este signo de la luz, «simboliza a Dios que con el nacimiento de su Hijo Jesús ha bajado hasta el hombre para alzarlo hacia sí y elevarlo sobre las tinieblas del egoísmo y del pecado». Por otro lado el pesebre «habla, desde su pobreza, de la sencillez, la pequeñez y también la fragilidad con la que Dios se ha mostrado con el nacimiento de Jesús en la precariedad de Belén». El Niño Jesús, «Hijo de Dios y nuestro Salvador, que colocamos en el pesebre, es Santo en pobreza, pequeñez, sencillez, humildad». «Dios Niño irradia luz en la humildad del pesebre» para que seamos también «testigos de humildad, ternura y bondad».

Con este mensaje quiero animaros a todos, católicos y burgaleses de buena voluntad, a vivir un verdadero clima navideño. El Niño que vemos en el portal es Dios mismo que se ha hecho hombre para mostrarnos cuánto nos quiere, cuánto nos ama; para darnos esperanza, para decirnos que nunca estamos solos. Ese saber acercarse a toda la humanidad por parte de Dios, se convierte para nosotros en un reto que debemos prolongar estas navidades para acercarnos también nosotros a las necesidades de los demás. Miremos a nuestro alrededor, pensemos en alguien que necesite alguna ayuda o cercanía… y vivamos la Navidad desde la sencillez y solidaridad con los más necesitados.

Navidad es un acontecimiento de gracia y de amor de Dios. Dios está con nosotros. Pidámosle para todo el mundo la bondad, la misericordia y la ternura que contemplamos en el Portal. ¡Os deseo de corazón una santa y feliz Navidad!

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