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¿La maternidad como arma políticas?, por Fidel García Martínez

GRA094. MADRID, 13/01/2016.- La diputada de Podemos Carolina Bescansa llega con su bebé al hemiciclo del Congreso donde hoy se celebra la constitución de las nuevas Cortes Generales emanadas de las elecciones generales del pasado 20 de diciembre, que supone la apertura de la XI Legislatura. EFE/Sergio Barrenechea

¿La maternidad como arma políticas?, por Fidel García Martínez

Nuestras madres son lo más grande que no ha dado el Creador, porque por ellas con nuestros padres, no ha regalado la vida. Las madres amamantando a sus hijos con su propia leche son el mejor ejemplo de ternura y entrega generosa.

La diputada del Podemos Carolina Bescansa aprovechó su maternidad para tener un minuto de gloria parlamentaria pero no para reivindicar el derecho a la maternidad ¿La maternidad como arma políticas?, por Fidel García Martínezque es negado por la ley del aborto vigente que condena al nasciturus en el mismo seno materno a no nacer y por lo tanto no poder ser alimentado por la misma madre. Lo que admite su partido partidario con el aborto libre.

No se sabe realmente lo que pretendió esta señora diputada si exhibirse con su tierna criatura en brazos o defender que todas las madres deberán tener opción de llevar a sus hijitos al trabajo. Ser parlamentaria con su hijo a cuestas y afirmar que las mujeres tienen derecho a llevar a sus hijos al trabajo no parece muy conveniente además es una falacia.

Se deben buscar formas más flexibles para conciliar las bajas maternales como sucede por ejemplo en Noruega donde la maternidad es premiada con 57 semanas distribuidas entre el padre y la madre, según su más leal entender. Los niños no son solo de la madre ¿por qué un parlamentario varón no puede llevar a su hijo al congreso y darle el biberón si es necesario? La conciliación maternidad y el trabajo no están en que se lleve a las criaturas a las oficinas o al parlamento, en donde los insultos y agresiones de sus señorías no sólo les pueden perturbar la comida y el sueño, sino inculcarles desde muy pequeños mala educación.

Obviamente todas las madres políticas no van a tener el arrojo y la valentía de la actual Vicepresidenta del Gobierno, en funciones, que nunca llevó a su hijo ni al consejo de ministros ni a los debates parlamentarios, sino que a los diez de dar a luz ya estaba ordenando y mandando. La conciliación de la vida familiar y laboral política no es llevar a los bebes al trabajo sino a las madres a casa a atender como se merecen el hijo y la madre. España es el país con menos flexibilidad de Europa para conciliar la vida laboral y la maternidad. Mientras esto sucedía en el Parlamento, el Ayuntamiento de Gijón controlado por la marca blanca de Podemos ponía el nombre del Tren de la libertad a un espacio público para premiar a las mujeres que dicen luchar por no ser madres ni alimentar a sus hijos porque consideran el drama social del aborto como una derecho de la mujer. En un país nada sospechoso de poco democrático como el Reino Unido no se pueden llevar a los bebes al parlamento.

Fidel García Martínez

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