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La Iglesia en México realizó la primera Jornada de Oración por las Víctimas de Abuso Sexual

La Iglesia en México realizó la primera Jornada de Oración por las Víctimas de Abuso Sexual

El martes 4 de abril, en la sede de la Universidad Pontificia de México, se llevó a cabo la Jornada de Oración por las Víctimas de Abuso Sexual, actividad que fue encabezada por monseñor Alfonso Miranda Guardiola, Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Monterrey, quien lamentó que al interior de la Iglesia, “un santuario de protección a la vulnerabilidad”, se hayan cometido este tipo de delitos, y pidió justicia para todos los afectados.

Monseñor Miranda Guardiola dijo que, como Obispo, es consciente de las acciones erróneas que han cometido miembros de la Iglesia, mismas que la sociedad ha sufrido en distintos grados, pero no más que las víctimas y sus familiares, víctimas de una inocencia dañada por una estructura clerical con síntomas desbordantes de poder, de espectadores silenciosos, del ocultamiento, la complicidad y la incomprensión. “En esta jornada, queremos decir a todos los niños, adolescentes y personas vulnerables que fueron abusadas sexualmente por algún miembro de nuestra Iglesia, que lo sentimos mucho. Pedimos justicia para ustedes y le pedimos a Dios que no haya impunidad dentro de nuestra Iglesia en el tratamiento de estos delitos”.

Dijo que, como Secretario General de la CEM, ha asumido la coordinación en el trabajo de obispos, sacerdotes y religiosas, y reconocido, con vergüenza y profundo dolor en el corazón, las acciones incorrectas cometidas por ministros y otros miembros de la Iglesia mexicana. “La Iglesia debe continuamente ser consciente y responsable de sus acciones en los desafíos que el mundo presenta y que nuestro país demanda, pero también actuar con valentía y alta responsabilidad ante sus errores, ante las acciones negativas; tenemos que enfrentarlas con nuestra máxima responsabilidad y nuestra máxima competencia, ya que está en juego cada criatura, cada niño, cada niña, cada adolescente, cada joven”.

Aseguró que un solo abuso echa abajo todo el bien que la Iglesia realiza, por lo que obispos, sacerdotes, religiosas, religiosos y fieles laicos deben formar conciencia en este sentido, y dar la cara a Dios, a las familias de las víctimas, a las propias víctimas y a la sociedad en general, asumiendo sin ambages, sin excusas de ningún tipo, sin evasivas ni huidas, que algunos miembros de la Iglesia han hecho mal. “Nuestra labor como Iglesia debe ser uno a uno, una a una, cada persona, cada niño, cada familia; una sola persona que no atendamos, que no cuidemos, pone en riesgo la acción de la Iglesia, la deslegitima; por una acción negativa, la credibilidad de la Iglesia se pone en juego”.

Finalmente, el Secretario General de la CEM pidió a Dios la gracia, la lucidez, la sabiduría, la entereza y la voluntad para enfrentar, uno a uno, día con día, todos los errores que ya se cometieron, como también la responsabilidad para actuar con legitimidad, buscando solamente el bien de todas y cada una de las personas. “Bajo el amparo de la Santísima Virgen, Nuestra Señora de Guadalupe, ponemos a nuestro país en sus manos, así como toda la acción de la Iglesia, para que podamos actuar con la ternura, con el cariño y el cuidado maternal de la Santísima Virgen María”.

Fuente: Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México

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