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La iglesia más antigua de Zamora, atendida por el sacerdote más joven de la diócesis

San Pedro de la Nave es el templo más antiguo de Zamora, curiosamente, atendido por Millán Núñez Ossorio, el sacerdote más joven de la diócesis. En palabras de éste «es un orgullo atender esta parroquia porque da testimonio de la fe de siglos en nuestra diócesis». Añade que el templo invita a la oración y al encuentro con Dios, experiencias que son potenciadas por la belleza del patrimonio.

La iglesia visigoda, construida a finales del siglo VII y principios del siglo VIII es uno de los referentes turísticos más relevantes de la provincia. Es conocida por todos su peculiar historia al ser un templo que en 1930 se trasladó piedra a piedra desde su ubicación anterior hasta el emplazamiento actual en El Campillo.

El edificio no es de grandes dimensiones y en su origen pudo tener función monástica. Construido con sillería de piedra arenisca rojiza sin cementación, es hoy la parroquia de este pequeño pueblo.

Millán Núñez está convencido de que el patrimonio artístico religioso es una vía para «ofrecer el evangelio a cuantos visitantes llegan a nuestro pueblo» y, cuando puede, reconoce que le encanta establecer contacto con ellos para dialogar y poner en valor la fe que motivó la creación de obras tan maravillosas como el templo que atiende en El Campillo.

Gracias al convenio entre la Diócesis de Zamora, el Ayuntamiento y la Diputación, San Pedro de la Nave -junto al pequeño centro de interpretación adyacente- permanece abierto de manera gratuita hasta el 30 de septiembre de martes a domingo, entre las 10:30 y las 13:30 horas, y entre las 17:00 y las 20:00 horas, cerrando únicamente los lunes por descanso.

A partir de octubre solo se abrirá viernes y fines de semana. Cabe destacar que el respeto de las medidas establecidas para evitar la propagación del COVID 19 permite que la visita sea segura.

Un testimonio de siglos de fe

San Pedro de la Nave cuenta con una planta que es combinación de cruz griega (mitad oriental) y basilical (mitad occidental) que responden supuestamente a las dos fases constructivas, con gran compartimentación de espacios, como era preceptivo en la liturgia hispánica antigua que exigía un espacio para el sacerdote, otro para el resto de eclesiásticos y un tercero para los laicos.

Una de las virtudes de este monumento es su magnífica decoración, sobre todo destaca la de Daniel en el foso de los leones y la del sacrificio de Isaac, este último un tema muy recurrente en la iconografía cristiana para expresar la fuerza de la fe y la confianza en Dios.

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