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La Iglesia: familia que acompaña a las familias, por Miguel Garrigós

Celebramos cada 15 de mayo el Día Internacional de la Familia. En esta ocasión lo hacemos en el contexto del año especial convocado por el Papa Francisco, con motivo del quinto aniversario de la publicación de la exhortación apostólica “Amoris Laetitia”; un año que busca, ante todo, mostrar la belleza de la familia, verdadera luz en medio de este mundo nuestro; mundo en el que demasiadas veces la excesiva dedicación al trabajo, las prisas y las múltiples actividades de ocio nos conducen a dejar de lado el cuidado de nuestra familia.

En las últimas décadas, la institución familiar ha sido duramente golpeada tanto a nivel legislativo como a nivel cultural. Es sintomático que muchos consideren algo del tiempo pasado el deseo de formar una familia, es decir, la unión de un hombre y una mujer para siempre, abiertos a la posibilidad de tener hijos. También resulta llamativo que esta realidad sea denominada como modelo “tradicional”, indicando peyorativamente con el mismo adjetivo que es algo que ya pasó y que algunos nostálgicos trasnochados siguen eligiendo.

En medio de este contexto, que en ocasiones puede resultar hostil, la Iglesia, con su pastoral familiar “debe hacer experimentar que el Evangelio de la familia responde a las expectativas más profundas de la persona humana: a su dignidad y a la realización plena en la reciprocidad, en la comunión y en la fecundidad” (Amoris Laetitia 201). Sí. La Iglesia no se detiene ante las dificultades y no se cansa de mostrar, con respeto y con audacia, la belleza del plan de Dios para la familia.

En nuestra Archidiócesis de Toledo, este deseo del Papa Francisco se concretiza en múltiples iniciativas que buscan ayudar a las familias a vivir en plenitud su llamada al amor. Sirva como ejemplo el proyecto “Escuela de Familias” que será presentado el próximo mes de junio en un fórum organizado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Gracias a este proyecto, cientos de familias han recibido una ayuda eficaz en la importantísima tarea de la educación de sus hijos, descubriendo a la vez el hermoso rostro de la Iglesia, que es una Madre que nos acompaña en nuestras necesidades. También subrayamos la grandeza de los proyectos que ayudan a nuestros adolescentes y a nuestros jóvenes a prepararse para vivir un amor para siempre, como el programa “Yoenti” de educación afectivo-sexual y la “Academia San Valentín”, destinada a acompañar en profundidad a parejas de novios.

Esta Iglesia, que es Madre, no se queda de brazos cruzados ante las contrariedades que afrontan sus hijos. Por eso nos invita a “acompañar a los cónyuges para que puedan aceptar las crisis que lleguen, tomar el guante y hacerles un lugar en la vida familiar” (Amoris Laetitia 232), ya que “la experiencia muestra que, con una ayuda adecuada y con la acción de reconciliación de la gracia, un gran porcentaje de crisis matrimoniales se superan de manera satisfactoria” (Amoris Laetitia 236). En medio de estos tiempos de tantas crisis matrimoniales que muchas veces acaban en rupturas y en divorcios, nuestra iglesia diocesana, a través de sus Centros de Orientación Familiar, sale al encuentro de estos matrimonios en dificultades para afianzarles en la esperanza de que las crisis pueden ser superadas.

Del mismo modo, esta Iglesia Madre sale al encuentro de las mujeres que han sufrido violencia en el hogar con el proyecto “Rompe tu silencio” y ofrece una ayuda integral y eficaz por medio del proyecto “Mater” a las mujeres embarazadas que se encuentran solas y desvalidas.

Una mirada realista a nuestra sociedad también nos descubre que las necesidades de las familias, en muchas ocasiones, son también materiales. Son numerosísimas las familias que durante la pandemia han perdido su fuente de ingresos y han quedado desprotegidas. Una vez más, la Iglesia diocesana, principalmente a través de Caritas atiende y acompaña a un número ingente de familias necesitadas. Un acompañamiento que brota del amor a Jesucristo, presente en los más vulnerables.

Acojamos en este Día internacional de la Familia la invitación a apostar de nuevo por la familia, a promover que esta institución natural sea protegida y apoyada. Evitemos caer en la queja y el lamento, buscando favorecer iniciativas que muestren la belleza siempre actual de la familia, auténtica esperanza en medio de los tiempos convulsos.

Miguel Garrigós Domínguez
Director del Secretariado de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española
Delegado de Familia y Vida de la Archidiócesis de Toledo



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