El fuego consume la iglesia de la Asunción de Santiago.
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La Iglesia española envía un mensaje de apoyo y cercanía a la Conferencia Episcopal de Chile

La Conferencia Episcopal Española, en nombre de toda la Iglesia católica en España, ha enviado una carta a la Iglesia chilena para manifestarle su fraternidad y cercanía en estos momentos difíciles, a causa de los brotes de violencia de los que han sido objeto algunas iglesias de la Archidiócesis de Chile.

En la misiva, dirigida al obispo castrense de Chile, Santiago Silva Retamales, presidente de la Conferencia Episcopal chilena, «la Iglesia española se une profundamente al dolor del pueblo católico por los ataques sufridos en los últimos días». Además, manda un mensaje de oración, «rogando a Dios que derrame su gracia en el pueblo chileno para que aplaque el corazón de los violentos y brote el respeto de la verdad, la justicia y los derechos humanos».

 

Monseñor Aós, arzobispo de Santiago de Chile: «Basta ya de violencia»

El pasado 19 de octubre, el arzobispo de Santiago de Chile, Celestino Aós, condenaba los actos de violencia y el incendio este domingo 18 de octubre de las iglesias de la Asunción y san Francisco de Borja (Carabineros), en el centro de la ciudad.«La violencia es mala, y quien siembra violencia cosecha destrucción, dolor y muerte. Nunca justifiquemos ninguna violencia». El fuego fue provocado por grupos de alborotadores que participaban en una manifestación conmemorativa del primer aniversario del llamado «estallido social», las protestas multitudinarias a raíz de la subida de los precios del transporte público y la carestía de la vida que dejaron treinta muertos y miles de heridos.

Monseñor Aós recordó en su declaración que las iglesias católicas ya fueron objetivo de los violentos entonces, que su reconstrucción exigió importantes «sacrificios», y que «los pobres son los más perjudicados» por estas acciones. Los hechos vandálicos, se lamenta, vuelven ahora a repetirse.  «Sentimos la destrucción de nuestros templos y otros bienes públicos; pero sentimos sobre todo el dolor de tantas personas chilenas de paz y generosidad. Esas imágenes no solo impactan y duelen en Chile, sino que impactan y duelen en otros países y otras gentes del mundo, especialmente hermanos cristianos».

El arzobispo expresó asimismo su cercanía a la feligresía de las parroquias afectadas y pide, de nuevo, el cese de la violencia. «Sepan y sientan que estamos unidos a ustedes: no perdamos la fe ni la esperanza: el amor es más fuerte, el amor es más fuerte. (…) A todos ustedes, queridos feligreses de Santiago, a todos ustedes queridos chilenos y gente de buena voluntad y amante de la paz, les suplico: basta, basta de violencia. No justifiquemos lo injustificable. Dios no quiere la violencia. Nos encontraremos para hacer como comunidad creyente actos de desagravio y de reparación. Ahora los invito a la oración, a purificar nuestro corazón para que no se nos meta ni el deseo de revancha, ni el rencor, ni el odio, ni la violencia. Hoy, con más fervor, junto a la Virgen del Carmen recemos “Haz de mí un instrumento de tu Paz…”. Benditos los que trabajan por la paz, benditos los que hoy pueden cerrar la jornada diciendo: he trabajado por un Chile mejor, he trabajado construyendo paz».

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