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La Iglesia de Vietnam confía las dificultades a la Madre de La Vang

En una época marcada por la pandemia, la pobreza, la precariedad de la vida y la incertidumbre de cara al futuro, la Iglesia en Vietnam renueva su acto de consagración de plena confianza a la Virgen María de La Vang. Los fieles vietnamitas no han querido dejar de celebrar la Solemnidad de la Asunción (del 13 al 15 de agosto) en el Santuario de La Vang.

En los últimos años, miles de peregrinos católicos de todo el país y del extranjero peregrinaron al Santuario y, en un momento especial de devoción, participaron en las santas misas, rezaron el rezo del Rosario, ofreciendo danzas y flores a la Virgen, a quien todos los fieles vietnamitas la llaman cariñosamente la “Madre de La Vang”. Este año, debido al coronavirus, la celebración fue completamente diferente. No hubo peregrinación y solo se celebró una misa que presidió el arzobispo de Hue, Joseph Nguyen Chi Linh, en el altar mayor de la Madre de La Vang con algunos concelebrantes. La causa de esta reducción fue la cuarta ola de coronavirus a la que se enfrenta Vietnam. Millones de fieles vietnamitas que veneran a la Madre de La Vang, dentro y fuera del país, siguieron la misa solemne a través de la web y las redes sociales, ya que la celebración se retransmitió en directo, gracias al compromiso de la Comisión de Comunicación de la archidiócesis de Hue.

Ante el coronavirus

El arzobispo Joseph Linh expresó su tristeza, pero también su esperanza: “Recuerdo la última misa celebrada el 15 de agosto de 2019 con muchos obispos y miles de sacerdotes de dentro y fuera de Vietnam, con cientos de miles de peregrinos vietnamitas que vinieron de muchas partes del mundo, incluso apostados en lugares incómodos, bajo el calor extremo del verano en el centro de Vietnam para rezar”.

“En las últimas semanas hemos visto a muchas personas que padecen la enfermedad causada por el coronavirus, al personal de primera línea exhausto y a miles de trabajadores inmigrantes que huyen de la ciudad de Ho Chi Minh, el epicentro de la ola pandémica. Hoy cada uno de nosotros se pregunta dónde está la Santísima Virgen María, suplicándole que mire las miserias de sus hijos y escuche las voces de las lágrimas de Vietnam y de todo el mundo. Creemos firmemente que Dios bendice a quienes aún confían en Dios y en la Santísima Virgen María, incluso si están desesperados por sus difíciles circunstancias. No conocemos el plan de Dios, pero estamos seguros de que ama a sus hijos y ofrece su vida en la cruz para salvarnos la vida. En el contexto de la crisis provocada por la pandemia, todos debemos seguir rezando y manteniendo la fe en Dios Todopoderoso e invocando a la Virgen María”, concluyó.

Centro de peregrinación

La Vang es el centro de peregrinación más grande dedicado a la Santísima Virgen María en Vietnam e Indochina. Se encuentra en la provincia de Quang Tri, a unos 50 km al norte de la ciudad de Hue. Alguna vez fue un lugar remoto cubierto de una densa selva tropical con muchos tipos de vida silvestre. Se dice que en 1798 la Santísima Virgen María apareció en la jungla de La Vang para ayudar a muchos fieles locales que allí se refugiaban cuando huían de la persecución por parte del gobierno.

Mientras sufrían, hambrientos y sedientos, los fugitivos se reunieron bajo un gran árbol de baniano (higuera de Bengala) y confiaron su sufrimiento a la Santísima Virgen María mientras rezaban el Rosario. De repente, se les apareció la Virgen que consoló a los fieles. Además, les señaló las hojas de un árbol cercano con las que curar sus enfermedades. Antes de irse, la Virgen dijo: “A partir de ahora, será aceptada la oración de quien venga aquí a invocar mi nombre y serán bendecidos”.

Desde principios del siglo XX, la Iglesia ha organizado y celebrado fiestas y solemnidades marianas. Un gran número de fieles han acudido todos los años a venerar y agradecer a Nuestra Señora de La Vang, renovando su solicitud de protección al pueblo vietnamita.



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