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La Iglesia de Albacete «interpelada» por la situación de los temporeros

La diócesis de Albacete se siente «interpelada» por la situación de los temporeros, en su mayoría inmigrantes de origen africano. Estos temporeros fueron expulsados de los asentamientos en los que llevaban años ubicados en la Carretera de las Peñas y que después de ser confinados en el IFAB y distribuidos en distintos pabellones de la ciudad durante algo más de un mes como consecuencia de la aparición de casos positivos de Covid 19, se han vuelto a instalar en chabolas y tiendas de campaña en terrenos situados detrás del antiguo asentamiento.
Por este motivo y como respuesta «a quienes desde distintos ámbitos os habéis y nos habéis cuestionado qué hace nuestra diócesis ante esta dramática situación», el Secretariado de Migraciones de la Diócesis de Albacete ha emitido una nota informativa de las distintas acciones que «en este sentido estamos llevando a cabo desde distintas instancias y personas relacionadas con nuestra Iglesia diocesana».

En la nota, dejan claro que «ni de lejos está en nuestras manos solucionar el grave y complicado problema de los temporeros inmigrantes que trabajan en nuestras tierras, y las dificultades a las que se enfrentan, pues no siempre tenemos los medios ni las competencias, pero sí está en nuestro espíritu “tender la mano” y tratar de paliar su sufrimiento en aquellos ámbitos a los que si tenemos acceso con acciones de tipo formativo, de primera necesidad (comida, ropa…), laboral, sanitario y habitacional».
Desde la acogida y acompañamiento que las Caritas parroquiales de la ciudad y de bastantes pueblos efectúan con los recién llegados derivándolos a recursos como el Ropero o el Banco de Alimentos en función de sus necesidades, pasando por los proyectos formativos y laborales de la “Fundación El Sembrador” que Caritas Diocesana gestiona y de los que son beneficiarios en buena parte personas inmigrantes, hasta nuevos proyectos en estado embrionario que buscan evitar que se repita la habitual situación de desprotección de estos trabajadores agrícolas de temporada año tras año.

Proyectos de acogida

«Todos conocemos la labor de la Institución Benéfica Sagrado Corazón de Jesús conocida en la ciudad como el Cottolengo, en la que tanto las hermanas, como los trabajadores y el personal voluntario, desde hace años se ocupan de distribuir comida en la misma institución y en el asentamiento antes citado, al que se ha llevado comida primero diariamente y ahora periódicamente en función de sus necesidades.
Mención especial merece la Obra Social Margarita Naseau de las Hijas de la Caridad que desde 2005 atiende a inmigrantes, mayoritariamente chicos varones procedentes de los asentamientos en el proyecto “Pisos de Acogida para inmigrantes sin hogar” con el objetivo de ofrecer un recurso de alojamiento y atención integral que posibilita el acceso a una vivienda digna y favorece su inserción real y la posibilidad de una vida autónoma en el menor tiempo posible».
El proyecto cuenta con tres viviendas totalmente equipadas con capacidad para seis personas cada una. Se inicia con un periodo de estancia de seis meses, renovable si se están cumpliéndolos objetivos.
Por atención integral entendemos no solo el alojamiento y la manutención sino también otros recursos profesionales y personalizados en función de las necesidades: alfabetización, formación no reglada, alimentación saludable, salud, laboral, asesoramiento jurídico, extranjería. En los últimos dos años han conseguido el permiso de trabajo por arraigo social de seis chicos que ya viven de forma autónoma en la provincia de Albacete.
Además del proyecto de “Pisos de Acogida” la Obra Social participa en el Consejo Municipal de la Inmigración junto a otras entidades y asociaciones que trabajan con este colectivo; realiza tareas de acompañamiento y solvencia de las necesidades básicas, comida, ropa, leña, enseres… en los asentamientos de la localidad, como mínimo una vez al mes y siempre que lo han demandado (ha habido periodos en los que se les ha provisto de alimentos cada quince días); clases de alfabetización y castellano para mujeres inmigrantes, marroquís en su mayoría; derivaciones al economato Virgen de los Llanos, a través de fondos económicos de la familia Vicenciana de Albacete, de un elevado número de familias marroquíes asentadas en el barrio de la Milagrosa.

La diócesis menciona también que la Obra Social «cuenta entre su personal con un mediador contratado de origen maliense, que es un referente para ellos y que ocupa parte de su tiempo profesional y de manera voluntaria, en acompañar a estos chicos y orientarles en todo lo anteriormente señalado».Varios años lleva también en funcionamiento la Lavandería Solidaria para inmigrantes y personas sin hogar que gestiona la Comisión Justicia y Paz de Albacete en el conocido en la ciudad popularmente como el barrio de «las 500».

Atención de los sacerdotes

Además, destacan la atención y dedicación personal «que algunos de nuestros sacerdotes han consagrado a este colectivo, tanto desde la Pastoral Penitenciaria, como en el acompañamiento personalizado desde hace bastantes años, a veces en los lugares de origen y otras en los lugares de destino, habiendo sido incluso distinguidos con el Premio por la Paz Ciudad de Castellón del año 2.018 precisamente por esa labor, y el reconocimiento público de ACAIM (Asociación Colectivo de Apoyo al inmigrante)».
Por último, no se olvidan de aquellas personas creyentes «que movidas por su fe participan en acciones ciudadanas dirigidas al mismo fin, mejorar la vida de los migrantes en nuestra ciudad como colaboradores voluntarios con la clínica odontológica solidaria y que por supuesto son y se consideran Iglesia.También en su momento, ante la petición de las autoridades civiles de colaborar en la acogida de temporeros afectados por Covid, la Diócesis puso a su disposición en el edificio del Seminario 42 habitaciones, aunque después no fueron tenidas en cuenta».

Ninguno de estos recursos ha dejado de funcionar debido a la pandemia que estamos sufriendo, aseguran, «aunque sí que algunos han tenido que modificar su forma de organización en cuanto a horarios, locales y atención personalizada para poder cumplir con las normativa y leyes vigentes. Manifestamos asimismo nuestra disposición a continuar colaborando en aquellas iniciativas que surjan de las administraciones y otros colectivos que trabajen para mejorar las condiciones de vida y trabajo de las personas inmigrantes».

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