Opinión

La Iglesia católica, hospital de campaña en tiempos de COVID-19

Vivimos tiempos complicados especialmente para los más débiles y descartados, por eso la Iglesia Católica ha presentado con seriedad y humildad su plan pastoral, dando cumplida cuenta de su compromiso con la sociedad española de  la que históricamente forma  una parte muy importante durante más de 20 siglos. Nunca  ha dejado de estar presente en tiempos fáciles y difíciles de la historia de España, imposible de entender sin la presencia de la Iglesia Católica. En estos tiempos inciertos e inseguros pero esperanzados, la  iglesia quiere hacer llegar a la sociedad lo que ella es  y cómo actúa. La iglesia como dice y quiere el Papa Francisco es como un hospital de campaña que cura heridas y da esperanza. Está comprometida con sus armas espirituales y sociales  con la sociedad española sin complejos y con rigor. Atiende  con todas sus organizaciones a todos los que llaman a sus puertas siempre abiertas. Comunidades religiosas, monasterios, fieles laicos, sacerdotes, seminaristas, diáconos, catequistas, tiene como fin principal proclamar el Kerigma evangélico y celebrarlo conformando la comunidad eclesial, porque la Iglesia Católica no es un ONG convencional y al uso, como algunos mal informados o con claros prejuicios sostienen.

Como afirma con frecuencia el papa Francisco, nada sospechoso de clericalismo, la Iglesia a través de sus acciones evangelizadoras colabora como instrumento de la gracia que actúa incesantemente. La  iglesia Católica acompaña con sus parroquias y comunidades a todas las personas  que por cualquier motivo  acuden a ellas sin peguntarles de donde vienen y que ideología o religión tienen: ancianos, enfermos, emigrantes, lo más débiles y abandonados acuden  a Cáritas, Manos unidas y otras muchas  asociaciones católicas de diferente carisma en busca de comprensión y  apoyo. Otra labor fundamental que la Iglesia Católica  aporta a la sociedad española es la educativa. Colegios  y universidades católicos educan en valores del humanismo cristianos a miles de niños adolescentes y jóvenes, respetando todas las leyes educativas y constitucionales, a veces siendo  víctima de campañas difamatorias y sectarias. La Iglesia  nunca  ha considerado la educación como un negocio, sino que presta a la sociedad un gran servicio con mucho esfuerzo y sacrificio, siempre atendiendo a los derechos de los padres los últimos responsables dela educación de sus  hijos. Otra función muy importancia de la Iglesia es la cultural pese al expolio cultural  que se ha producido contra la Iglesia, cuida con esmero y sacrifico su secular  patrimonio siempre al servicio de los ciudadanos.

Como afirma el  cardenal arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal, Juan José Omella: «La  labor de la Iglesia requiere de la ayuda de todas las personas de buena voluntad que desean  con su aportación, contribuir  a la misión recibida de Jesucristo. La transparencia en la gestión de los recursos aportados por tantas personas es nuestro objetivo, destinar esos recursos al bien común, a la justicia según la Doctrina Social de la Iglesia y al anuncio de la persona de Jesucristo y de su mensaje de amor y de esperanza es nuestra misión».

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