Opinión

La Iglesia aporta mucho y bueno a la sociedad, por Fidel García Martínez

La Iglesia aporta mucho y bueno a la sociedad, por Fidel García Martínez

Las consignas que transmiten algunos partidos tanto de la nueva como de la viaje política es atacar a la Iglesia con falsedades y medias verdades que son peores que la mentiras. Algunos los más radicales proponen eliminar el concordato, figura jurídica que aunque no existe, algunos la utilizan como arma arrojadiza para insultar y descalificar.

No faltan los que pretenden que la Iglesia Católica, solo ella, se enclaustre en las sacristías sin poder dar su opinión sobre los problemas que afectan a la sociedad en la que viven millones de católicos que tienen derecho a conocer lo que opinan sus pastores sobre temas que afectan a la fe que ellos creen y a la moral que practican.

Resulta sorprendente que sean los católicos los que tengan que padecer un día y otro también los más ridículos ataques y sacrilegios contra sus valores religiosos, por los mismos que no se atreven desprestigiar a otras confesiones y alardean de tolerancia para todas la confesiones religiosas politeístas, fundamentalistas, lo que niega a la Iglesia católica que aportan a la sociedad española muchos y continuos beneficios. Basta tener en cuenta, por ejemplo, lo que la ahorra la Iglesia al Estado en materia educativa: en los centros concertados se educan cerca de 1.500.000 alumnos, lo que supone un ahorro para el Estado de más de 2.800.000 millones. Estos colegios concertados que están en el punto de mira de los enemigos de la libertad de educación consagrado en la Artículo 27 de la Constitución además de suponer un ahorro, son ejemplo de una utilización responsable del dinero de los contribuyentes. La Iglesia no sólo ahorra muchos millones de euros atendiendo a los más necesitados, son más de 2.500.000 de personas que sólo tienen apoyo en las instituciones de la Iglesia, que nunca utiliza la pobreza para ganar votos como hacen algunos partidos. En las instituciones que dependen de la Iglesia a nadie se le pide por su afiliación política, sus creencias religiosas, su origen o nacionalidad, sino que a todos se atiende y se les trata de ayudar, para la Iglesia Católicas no hay derechas ni izquierdas sino personas necesitadas.

Pero la Iglesia Católica tiene una misión especial que es la proclamación del Evangelio, que no es una opción política, sino la transmisión de unos valores que a nadie hacen mal sino que a todos los hombres y mujeres de buena voluntad hacen mucho bien. La Iglesia está en las cárceles, en los hospitales, acoge a los refugiados, a los que pasan hambre, sed o están desnudos. Además la Iglesia Católica transmite valores y actitudes positivas, que han conformado la cultura española durante siglos. Resulta sorprendente e indignante que algunos partidos políticos vean a la Iglesia la enemiga de los pobres cuando es la institución privada que más se esfuerza por atenderlos según sus posibilidades. La leyenda negra más reaccionaria vuelve contra la Iglesia Católica en forma de ataques blasfemos y continuos contra sus Obispos, sus files, sus ritos y sus dogmas. Para algunos que se dicen la nueva política solo tienen como novedad el viejo, sectario y reaccionario anticlericalismo del Siglo XIX, ahí se han quedado con mayor ignorancia y mentira. Los mismos que defienden la libertad de expresión cuando se trata de otras confesiones, atacan de forma grosera, persistente y sectaria a la Iglesia Católica sin ninguna piedad y total falsedad. Por lo visto el gobierno del progreso y del cambio sólo significa más aborto, más eutanasia, menos libertad de elección educativa y más persecución y más hostigamiento a los católicos, mientras algunos obispos miran para otra parte.

Fidel García Martínez

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