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La historia de la joven Belaynesh, de etíope, contada por la misionera Nieves Crespo

Desde la Misión de Zway, en Etiopía, la misionera salesiana española Nieves Crespo recuerda la historia de Belaynesh, una chica etíope que, como otros muchos jóvenes en este lugar empobrecido de África, se atrevió a soñar en un mundo mejor.

“Quería hablaros de Belaynesh… ¡no sabéis como se nota que ya no está entre nosotros!… ¡no podéis imaginarla! Es una de las muchachas más pobre y más delicada que he conocido… Belaynesh no tenía a nadie… vino a vivir a Zway cuando era pequeña a casa de su abuela que murió el año pasado… Belaynesh estaba enferma de corazón pero tenía uno de los corazones más grandes que yo he conocido… Desde que era pequeña venía a la misión porque estaba muy enferma… La han seguido los cardiólogos españoles en diversos momentos…. Belaynesh era una muchacha muy muy delgada pero siempre siempre sonriente… siempre siempre agradecida… No puedo olvidar el día que, habiendo obtenido la nota para entrar en el College vino a buscarme y a decirme ‘Sor Nieves, tengo la nota’… mi respuesta… ‘Belaynesh, tú eres la primera en entrar en el College’… Y así, esta muchacha siempre sonriente sin hacerse notar… siempre presente y agradecida por la oportunidad que tenía en sus manos de estudiar… Unas veces no podía venir a clase porque estaba enferma… otras, con una cara de gran sufrimiento permanecía en clase porque no quería quedarse atrás… Belaynesh hace un par de meses pasó el examen estatal del primer nivel de informática… no podéis imaginaros como estaba contenta… Pues Belaynesh, un viernes de hace apenas un mes vino a decirme ‘Sor Nieves, no estoy muy bien, tendría que ir al hospital de Addis Abeba…’. Yo le respondí ‘Claro’, de nuevo me miró y me dijo ‘Sabes que no tengo nada, ni siquiera para el transporte’… yo la miré, la sonreí y le dije ‘Claro, ve donde Sor Anita, la enfermera, que te lo da’… Ella superagradecida como siempre me besó y por dos veces me repitió ‘Egziabier stelin, Egziabier ybarekot”, que significa ‘El Señor te lo devuelva, el Señor te bendiga’… Pues estas fueron sus últimas palabras conmigo del viernes… El domingo vinieron a decirme que durante la noche había fallecido… A mí me queda de Belaynesh una gran lección de sacrificio y de agradecimiento… Y es que, los más pobres son siempre mis mejores maestros…

Belaynesh no sólo pasó el examen estatal sino que seguro que ha pasado el examen más importante que es el que todos tendremos al final de nuestra vida… Yo ahora, cuando entro en su clase y no la veo sólo me viene el pensar ‘ya tenemos otro ángel en el cielo’

Sabéis que si podemos seguir adelante es gracias a vuestra colaboración a tantos niveles, económica, de tiempo, de voluntarios… En nombre de nuestros niños, de nuestros jóvenes y de nuestros pobres… Gracias de corazón”.

 

 

OMPRESS-ETIOPÍA (23-1-13)



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