Opinión

La Feria de las Cruces en Valencia

Por Antono Díaz Tortajada, sacerdote-periodista

La Hermandad  “Cristo de los Afligidos del Cañamelar”, miembro de la Semana Santa Marinera de Valencia, se ha convertido su local social en un auténtico museo de la Cruz

La Hermandad  “Cristo de los Afligidos del Cañamelar”, de la parroquia Nuestra Señora del Rosario, se encuentra estos días inmersa en la ‘Feria de las Cruces’ que cumple este año su tercera edición. Lo que empezó siendo una acumulación de cruces se ha convertido en solo dos años en una auténtica ‘FERIA DE LAS CRUCES’. Todo empezó para potenciar y honrar, de alguna forma, a la Cruz, signo inequívoco de todo cristiano. Para ello se tomó como referencia la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz (14 de septiembre) y una de las fiestas importantes del calendario cristiano donde se exalta y se da gloria y honor al madero donde Cristo murió por todos nosotros.

Visitar hoy en día esta ‘Feria de las Cruces’ es sumergirse un poco en los últimos momentos que Jesús padeció y vivió en primera persona. Con un orden que llama la atención y convenientemente dispuesto uno se da cuenta de cómo la cruz lo abarca todo pues sirve como recipiente para colocar tierra del Huerto de los Olivos o sirve también para incrustar en ella Chufa o piedras de la ciudad de Petra; también para recordar a los apóstoles o para decorar botellas de cristal o una puerta.

Parece que todo gira alrededor de la Cruz y eso precisamente es lo que ha pretendido y querido la “Hermandad Cristo de los Afligidos del Cañamelar”, que todo gire alrededor de una cruz donde, como es natural, no está ausente el Resucitado tras recorrer las 14 estaciones de su pasión, ni las “Siete palabras que Cristo recitó en la Cruz” antes de morir personalizadas en siete cirios blancos y amarillos. La Biblia, ´la musica gregoriana, y el incienso ,son añadidos importantes y necesarios. pero añadidos al fin y a la postre, a una FERIA DE LAS CRUCES que llama poderosamente la atención y que convierte al mes de septiembre y primeros días de octubre en un reclamo para quien quiere gozar con algo que, creemos, no está muy visto que digamos, y puede considerarse como única en el múndo.

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