Revista Ecclesia » La fe religiosa cristiana
cristo

La fe religiosa cristiana

Con motivo del Año de la Fe en este 2013, quiero colaborar con las siguientes consideraciones y reflexiones. San Agustín escribe: “La fe es una virtud por la que se cree lo que no se ve”. Es humana si la creencia proviene de un ser humano. Es divina, llamada religiosa, si la creencia proviene de Dios. La fe religiosa cristiana es un conocimiento sobrenatural, libre y cierto del entendimiento motivado y movido por la adhesión firme de la voluntad a unas verdades reveladas por Yavet en el Antiguo Testamento, por Jesús de Nazaret, Hijo Unigénito de Dios Padre, en los Evangelios y en los demás libros del Nuevo Testamento, y por el Espíritu Santo a través de la Tradición Cristiana

San Pablo nos da  definición de fe: Es la seguridad de lo que esperamos y prueba de lo que no vemos” (Heb. 11,1), y cita como ejemplos a Abel, Henoc, Noé, Abraham y Moisés. En la carta a los Romanos escribe: “El justo vive de la fe” (Rm.1, 17), “el hombre es justificado por la fe, sin obras de la Ley” (Rm.3, 28), y “justificados, pues, por la fe, estamos en paz con Dios por mediación de nuestro Señor Jesucristo” (Rm. 5. 1).

La fe religiosa cristiana, según el concilio de Trento, es: “El principio y la raíz de toda justificación”. Según el concilio Vaticano I, es: “Una virtud sobrenatural por la cual, con la ayuda y la gracia de Dios, creemos como verdaderas las cosas que nos ha revelado, no porque percibimos la verdad intrínseca de ellas por las luces naturales de la razón, sino a causa de la autoridad del Dios mismo que nos la revela, y que no puede engañarse ni engañarnos”

La Iglesia católica exige la fe religiosa cristiana en el sacramento del bautismo antes de derramar el agua sobre la cabeza del bautizante, en él de la confesión de los pecados y en él de la unción de los enfermos para obtener el perdón de Dios. La experiencia humana nos enseña que la fe religiosa cristiana es necesaria en nuestras horas difíciles y pruebas de  la vida. El obstáculo más grande para su adquisición es la soberbia espiritual, y la mejor disposición para obtenerla es la humildad según el dicho bíblico: “Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes” (Jn.4.6, y 1 Ped.5.5).

Sentimos la necesidad de vivir más allá de la muerte y dar  respuesta a nuestros deseos y a nuestras preguntas: ¿Dónde venimos, qué somos y a donde vamos? Jesús de Nazaret dijo a Marta: “Yo soy la resurrección y la vida, aquel que cree en mi, aunque haya muerto, vivirá, y todo el vive y cree en mi, no morirá para siempre” (Jn.11, 25-26). La fe religiosa cristiana genera consuelo, esperanza y vida en el dolor y en el sufrimiento humanos, pues  uno de los prefacios eucarísticos de difuntos dice: “La vida de los que en Ti creemos, Señor, no termina, se trasforma”.

Actualmente asistimos a un gran languidecimiento de la fe religiosa cristiana y a un ateismo y agnosticismo en las familias y en la sociedad. La fe religiosa cristiana es una virtud o don sobrenatural que Dios Padre da a cuantas personas se la piden. El mejor medio para  adquirirla es la oración sencilla, humilde y confiada a Dios Padre.

Como ejemplos de fe religiosa cristiana tenemos la oración de súplica sencilla, humilde y confiada que un leproso y el centurión romano de Carfarnaún dirigieron a Jesús de Nazaret para el primero curarse de la lepra y el segundo dar salud a su criado. El leproso se le acerca a Jesús y de rodilla le dice: “Señor, si quieres puedes limpiarme”. Jesús, extiende su mano y le toca diciendo: “Quiero, queda limpio, y al instante quedó limpio de la lepra”.

 El centurión a la entrada de Jesús en Cafarnaúm, le dice: “Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho”. Jesús le contesta: “Voy a curarlo”. El centurión le replica: “Señor, no soy digno de que entres en casa, basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano”. Al oír esto, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: “En verdad os digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe”. Y Le dijo al centurión: “Vete, que te suceda según has creído y en aquel instante sanó su criado enfermo”.

Pidamos humilde y confiadamente al Jesús de Nazaret nos dé la fe religiosa cristiana del paralítico y del centurión romano de Cafarnaún para curarnos de nuestros males y pecados.

 

José Barros Guede

A Coruña, a 7 de febrero del 2013

 



O si lo prefieres, regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

HAZME DE ECCLESIA

Añadir comentario

Haga clic aquí para publicar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Cada semana, en tu casa