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La Evangelii Gaudium, los estudiantes, los jóvenes y la JEC

La Evangelii Gaudium, los estudiantes, los jóvenes y la JEC

Evangelii Gaudium y los desafíos morales en el mundo intelectual de los estudiantes internacionales hacia una sociedad más humana

Del 28 de noviembre al 2 de diciembre se ha celebrado en Roma el IV Congreso Mundial sobre la Pastoral de los Estudiantes Internacionales bajo el lema “Evangelii Gaudium” de Papa Francisco y los desafíos morales en el mundo intelectual de los estudiantes internacionales hacia una sociedad más humana.

El Congreso ha estado organizado por el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes y ha contado con la participación de agentes de Pastoral Universitaria, profesores de universidades católicas y públicas, sacerdotes y estudiantes de todo el mundo.

La delegación española ha estado compuesta por María Rita Martín Artacho, de la Universidad Loyola Andalucía y Álvaro Mota Medina, presidente de la Juventud Estudiante Católica, que han asistido en representación de la Subcomisión de Universidades de la Conferencia Episcopal Española. Además, durante los días 27 y 28, como preámbulo al Congreso, ha tenido lugar una reunión de representantes del Servicio de las Iglesias Europeas para los Estudiantes Internacionales (SECIS),  foro del que España es miembro y que está en proceso de elaboración de unas líneas de orientación para ayudar a las delegaciones nacionales y diocesanas a establecer programas de acogida y trabajo pastoral con universitarios y universitarias en movilidad por Europa.

Durante el IV Congreso se ha reflexionado sobre la importancia que tiene la atención pastoral por parte de la Iglesia a la realidad de los estudiantes internacionales en un  contexto globalizado, una realidad frecuentemente compleja por lo que supone una adaptación cultural y social difícil y que, en estos momentos, está fuertemente marcada por la problemática de las personas refugiadas.

Pero, además, las intervenciones de estudiantes creyentes de todos los continentes han dado cuenta del importante papel que tienen estos como agentes de evangelización, como testigos y apóstoles en medio del mundo universitario y de la necesidad de hacer una aportación sólida desde la fe y el humanismo cristiano a los planteamientos técnicos y económicos que rigen el escenario de la educación superior, un panorama educativo altamente elitista y competitivo.

Richard Apeh, secretario general de la Juventud Estudiante Católica Internacional, afirma “la importancia de que los estudiantes cristianos tengan la habilidad de transformación social, de ser la luz del Evangelio en las diferentes realidades locales, enfrentándose y resolviendo los respectivos desafíos usando la aplicación individual o grupal de la metodología de la Revisión de vida: ver, juzgar y actuar.” “Más que un método”, sostiene,  “es una oportunidad de construir una comunidad más fuerte basada en los principios de la comprensión, la solidaridad, la verdad y la caridad. Proporciona formación y promueve un compromiso que se traduce en la movilización y acción contra la pobreza, la exclusión y la injusticia.”

Para Kaaj TshikalandanD, joven italiana de ascendencia congoleña, que cursa estudios de Desarrollo Económico y Relaciones Internacionales en la Universidad de Florencia, “ser una estudiante internacional es vivir la verdadera esencia del Evangelio porque estamos fuera de nuestra casa, con poco en los bolsillos. Con nuestras acciones y nuestra manera cristiana de pensar damos testimonio y compartimos nuestra fe. Mi fe me ayuda a dar la bienvenida y abrirme a otros, a vivir en comunidad y a empoderarme en este camino.”

Uno de los temas abordados con preocupación ha sido el de la “fuga de cerebros” o “pérdida de cerebros”, en referencia a la salida de estudiantes de sus países de origen, salida tantas veces forzosa y motivada por la falta de oportunidades o los conflictos.

Sara Silvestri, profesora de Políticas internacionales en la London City University y Profesora Adjunta en la Universidad de Cambridge, puso sobre la mesa la realidad tan precaria y la desprotección que sufren muchos estudiantes internacionales que se ven forzados a vivir en condiciones deplorables para poder estudiar una carrera lejos de su casa. Destacó, asimismo, “la necesidad de forzar a los gobiernos a apoyar a los estudiantes internacionales que vuelven a sus países y ocupan franjas de poder y compromiso para enfocar la formación recibida hacia la promoción de su pueblo.”

En el Congreso, que abordó también la cuestión crucial del diálogo interreligioso, participaron representantes del Patriarcado Ecuménico, la Comunión Anglicana, la Federación Mundial Luterana y el Consejo Mundial de las Iglesias, además de estudiantes musulmanes, budistas e hinduistas.

Además, contó con la presencia, entre otros, del Cardenal Antonio Maria Vegliò, presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes y el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado de su Santidad.

Finalmente, los participantes asistieron a una audiencia personal con el Papa Francisco en la que invitó a los estudiantes internacionales de hoy a “vencer la globalización de la indiferencia con la frescura, actualidad y osadía del Evangelio.”

El Papa confrontó la búsqueda de la autorrealización intelectual con el modelo del bien para todos. “Frente al concepto moderno de intelectualidad, basado en trabajar para la realización personal y la búsqueda del reconocimiento personal, a menudo sin tener en cuenta a mi vecino, es necesario contar con un modelo construido en la solidaridad, que trabaje para el bien común.”

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