El español Luis Fernando Ladaria SJ, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, durante la presentación de «Samaritanus Bonus»
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La eutanasia es un acto malo «en toda ocasión y circunstancia», según Doctrina de la Fe

Esta mañana se ha presentado la carta Samaritanus Bonus en el la Sala Stampa del Vaticano. Un texto firmado por el español Fernando Ladaria SJ, como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, se afirma que «la eutanasia, por lo tanto, es un acto intrínsecamente malo, en toda ocasión y circunstancia». Tal calificación («intrínsecamente malo») está reservada en el magisterio de la Iglesia para muy pocos actos, y son así calificados porque «no admiten ninguna excepción legítima; no dejan ningún espacio moralmente aceptable para la creatividad de alguna determinación contraria», tal y como dejó escrito Juan Pablo II en Veritatis Splendor, su encíclica de 1993 sobre la enseñanza moral de la Iglesia.

En la actual carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe, se recuerda que «en esta cultura del descarte y de la muerte, la eutanasia y el suicidio asistido aparecen como una solución errónea para resolver los problemas relativos al paciente terminal». En el texto se sale al paso de varios argumentos que se esgrimen para defender la eutanasia. Se refiere la Santa sede a que el argumento compasivo de la eutanasia es falso. «La compasión humana no consiste en provocar la muerte, sino en acoger al enfermo, en sostenerlo en medio de las dificultades, en ofrecerle afecto, atención y medios para aliviar el sufrimiento», asegura el texto. Asimismo, se refieren al «individualismo creciente» de la sociedad.

También se detiene el texto en el argumento del deseo de morir, en base al principio de la autonomía del paciente, para decidir su muerte cuando es una carga. « La idea de fondo es que cuantos se encuentran en una condición de dependencia y no pueden alcanzar la perfecta autonomía y reciprocidad son cuidados en virtud de un favor», asegura el texto.

El documento recoge, casi calcadas, las palabras que también pronunció el secretario general de la CEE, Luis Argüello, en diciembre del año pasado durante la presentación de Sembradores de esperanza, el documento de los obispos españoles sobre la eutanasia. La carta Samaritanus Bonus afirma que «incurable, de hecho, no es nunca sinónimo de “in-cuidable”»

Ser buen samaritano

Ante la cultura de la muerte, la propuesta positiva desde la Santa Sede es la de actuar a imagen del Buen Samaritano. «Es una contribución esencial que compete a los agentes de pastoral y a toda la comunidad cristiana, con el ejemplo del Buen Samaritano, para que al rechazo le siga la aceptación, y sobre la angustia prevalezca la esperanza, sobre todo cuando el sufrimiento se prolonga por la degeneración de la patología, al aproximarse el final», explica el texto.

Se resalta también que en la parábola del Buen Samaritano encontramos actitudes que sirven para ayudar al prójimo que sufre: «Qué actitudes hay que evitar – indiferencia, apatía, prejuicio, miedo a mancharse las manos, encerrarse en sus propias preocupaciones – y cuáles hay que poner en práctica – atención, escucha, comprensión, compasión, discreción».

El texto completo está en este enlace.

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