Revista Ecclesia » La ermita de Santa Lucía de Valencia recupera su color original
Iglesia en España

La ermita de Santa Lucía de Valencia recupera su color original

Por Antonio DIAZ TORTAJADA, sacerdote-periodista

Con motivo de la festividad de Santa Águeda, a la que la cofradía de santa Lucía profesa “gran devoción”, el Arzobispo de Valencia don Carlos Osoro, bendice  las obras de restauración de la ermita de Santa Lucía de Valencia, cuyo origen se remontan al siglo XIV, que entre otras mejoras han permitido recuperar el color original de su fachada y hacerla más accesible.

En la ermita está la sede de la Cofradía de Santa Lucia, fundada en la Santa Iglesia Catedral de Valencia, bajo el título de “Almoina de Santa Llúcia”, poco después de la Conquista por el rey Jaume I. El rey Joan II, por privilegio dado en esta su ciudad de Valencia en 1392 confirmó los antiguos capítulos o estatutos de la cofradia. El rey Martí en 1399 autorizaba a la cofradia para la compra de casas con destino a la construcción de su iglesia propia, dedicada a su Patrona, la cual se inició en 1400. La cofradia cedió parte de esos terrenos para la construcción del Sant Hospital General pocos años después.

La popular ermita de Santa Lucía, se ha librado del problema de humedades y falta de aireación y respira de nuevo, cumpliendo así uno de los principales objetivos de la restauración del templo. La intervención, que arrancó hace seis meses, ha permitido reducir en un 70% la humedad.

La intervención, dirigida por el arquitecto Salvador Vila –restaurador, entre otros edificios religiosos, de la Catedral de Valencia– se ha centrado en consolidar las fachadas de la ermita que presentaban grietas y grandes manchas de humedad provocadas por la continua filtración de agua del vecino jardín del hospital, situado 2,5 metros por encima de la cota de la ermita.

La falta de coordinacion entre la remodelación del jardín del Hospital, encargada por la Diputación de Valencia al arquitecto sevillano Guillermo Vázquez Consuegra, y la intervención para oxigenar Santa Lucia está obligando a buscar puntos de encuentro a posteri de la obra del jardín. Para Vila, la mejor solución “por estética y seguridad” es el terraplén, que se ha conectado con una escalera con el jardín para evitar un “cul de sac”.

A la aireación de las fachadas ha contribuido tanto el terraplén como la retirada del mortero de cemento, que impidía a los muros respirar, y su sustitución por un estuco de cal que, además de dejar respirar a las paredes, le ha dado una tonalidad blanca y luz a la ermita. Nada que ver con la imagen degradada que ofrecía la ermita hace apenas unos meses.

Queda pendiente excavar el terraplén de otra fachada lateral y de la trasera, aunque con lo que se ha hecho hasta ahora se ha mejorado en un 70 u 80% el problema de humedad.

Además, la iglesia cuenta ahora con una nueva entrada lateral, sin escalones y accesible para todas las personas con limitaciones físicas ya que la calle ha quedado al nivel de la ermita tras haber extraído casi tres metros de tierra que con el paso del tiempo se había acumulado junto a las fachadas.

La reforma en el interior se ha centrado en la humedades y, al eliminarlas, han desaparecido los olores e incomodidades que suponían para los devotos de la ermita, que ha permanecido abierta al culto el mayor tiempo posible, con cierres puntuales durante los nueve meses que han durado las obras.

 



O si lo prefieres, regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

HAZME DE ECCLESIA

Cada semana, en tu casa