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La división de los cristianos

La división de los cristianos

El concilio Vaticano II manifiesta: La división de los discípulos de Cristo abiertamente repugna a la voluntad de Cristo y es piedra de escándalo y obstáculo para la causa de la difusión del Evangelio por todo el mundo. Ciertamente, va contra su voluntad al querer: Que todos los cristianaos sean uno, como tú, Padre, está en mí y yo en ti, para que también ellos sean uno en nosotros, y el mundo  crea que tú me has enviado (Jn.  17, 21), y es piedra de escándalo y obstáculo para la difusión del Evangelio por todo el mundo al no tener la misma fe.

Los cristianos nos hallamos divididos por determinadas creencias dogmáticas, disciplinarias y litúrgicas en las distintas Iglesias: católica, copta, armenia, melquita siria, ortodoxa, luterana, anglicana, calvinista, evangelista,  y en otras comunidades, tales como, los testigos de Jehová, los mormones, metodistas,

Las creencias de la Iglesia copta, armenia y melquita siria, establecidas en los siglos IV y V, con las de la Iglesia católica, son distintas en el  misterio de Dios Uno y Trino, en la filiación divina de Jesús de Nazaret y en la maternidad divina de Virgen María. La creencias de la  Iglesia ortodoxa griega y rusa, establecidas en el 1054, niegan el primado del obispo de Roma de la Iglesia  católica y sólo le aceptan como  primus inter  pares.

Las creencias de las Iglesias luterana, anglicana y calvinista, originadas en siglo XVI, son distintas a las de la Iglesia católica en que, dichas iglesias creen que la única fuente de Revelación divina es la Biblia, la justificación de la persona humana es sólo por fe en Jesucristo y los sacramentos son sólo el bautismo y la eucaristía. Niegan las indulgencias, el purgatorio, el primado del obispo de Roma y su infalibilidad y el culto a las imágines de los santos.

Estas creencias cristianas diferentes, base y fundamento de las citadas Iglesias, nos separan y dividen. Es necesario buscar una solución evangélica que nos una, al menos, en lo esencial de la fe evangélica cristiana que es la que nos salva y justifica.  En este sentido, leemos en el Evangelio: Jesús de Nazaret,  Hijo y Palabra de Dios Padre, Mesias o Cristo, durante su vida en este mundo, predicó el Reino de Dios, curó a los enfermos, resucitó  muertos, criticó a los hipócritas y murió crucificado en la cruz por mandato del gobernador romano Poncio Pilato a petición de los sumos sacerdotes judíos, Anás y Caifás.

Las predicaciones y creencias  de Jesucristo sobre el Reino de Dios  básicamente son: Dios es nuestro Padre que nos quiere y nos ama, al que debemos amarle con amor filial y amar a las personas humanas con amor fraternal por ser nuestros hermanos e hijos de Dios Padre, y que creyéndole, esperándole y amándole nos justificamos y nos salvamos obteniendo la vida eterna. Estas creencias se hayan expresadas en sus grandes discursos, el Sermón de la Montaña (Mt, caps. 5,6 y 7) y en el Discurso de Pan de Vida (Jn. c. 8).

Sobre estas citadas creencias evangélicas, que unen a todos los cristianos, tenemos que encontrar la  Unidad de la Iglesia cristiana, cuerpo de Cristo, simplificando y disminuyendo las diferentes creencias eclesiales que nos separan, fruto, en muchos caos, del poder político. Pidamos a Dios Padre para que  envíe el Espíritu Santo a los jefes responsables de las distintas iglesias cristianas para encuentran la solución satisfactoria para todas ellas.

José Barros Guede

A Coruña, 21 de enero del 2016.

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José Barros Guede

José Barros Guede, sacerdote incardinado en la archidiócesis castrense de España. Fue coronel capellán. Licenciado en Teología y en Derecho Civil. Falleció el día 22-03-2016 en La Coruña a los 77 años.

3 comentarios

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  • En principio me parece muy bien el mensaje, salvo donde dice que Jesucristo
    murió crucificado en la cruz por mandato del gobernador romano Pilato a pe-
    tición de los sumos sacerdotes judíos, Anás y Caifás.

    — Lo de estos gobernadores romanos es circunstancial. Pudo haber sido
    otros. Es cierto históricamente, nada más. Pero la única y real verdad es
    que murió por la culpa de todos los pecadores de todos los tiempos.

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