Coronavirus

La diócesis de Vitoria se organiza para atender el comedor social Desamparados y a las personas mayores

A partir de mañana lunes, trabajadores y voluntarios de la diócesis de Vitoria estarán dispuestos, con las debidas medidas de prevención y atentos a las últimas indicaciones del Gobierno de España, a no dejar que nadie pase necesidad y pueda quedarse sin lo esencial en su día a día. Una de las medidas nace del departamento de Jóvenes. Su tarea será la de asistir a personas mayores o que no puedan salir de sus domicilios por la actual situación generada por el coronavirus. Ante cualquier llamada de una de estas personas, desde la organización coordinarán los pasos a dar, siempre incidiendo en las medidas indicadas por las autoridades sanitarias.
Entre otras, estarán preparados con guantes, máscaras, gel desinfectante y mantendrán siempre las distancias con las personas demandantes. Para poder hacer uso de este servicio por parte de estos jóvenes, bastaría con llamar al 674 747 270 de 09:00h a 19:00h. Solamente para alimentos de primera necesidad, productos de higiene y medicamentos.
Yasel Fermín, responsable del área juvenil, explica los motivo por los que han decidido dar este paso. “Es el momento de hacer lo que haría Jesús. Él iba a la calle, comía con el hambriento, caminaba entre los pobres y hoy los jóvenes salimos a ayudar a quienes más lo necesitan, nuestros mayores y enfermos”. Esta iniciativa nació por idea de varios jóvenes ante la gravedad de la situación. “Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis también». Esta es la frase de Jesús que nos lanzó a esto”, asegura Fermín.

Comedor social de los Desamparados

Para no dejar a nadie sin su comida y cena diaria, desde la Obra Social de la parroquia Desamparados han decidido dárselas en táper para que se las coman en sus casas y no tengan que salir dos veces. También aquí los trabajadores mantendrán todas las medidas de seguridad y darán las bolsas por uno de los accesos más amplios, con distancia entre usuarios y cocineros. “Nos pusimos en contacto con la Ertzaintza y nos animaron, ante el vacío legal en este punto, a seguir ayudando a estas personas con el único consejo de que se respeten las distancias entre los usuarios mientras esperan a ser atendidos”, asegura el párroco José Ángel Riofrancos quien añade que “seguiremos dando este servicio ante esta situación de emergencia hasta que el Gobierno lo prohíba por cuestiones de salud pública y para evitar que esto empeore”.
Cáritas, siempre y cuando el Gobierno central lo permita, tendrá sus oficinas abiertas con servicios mínimos para atender a los más vulnerables ya que en boca de Maite Sebal, su directora, “es a quien más está golpeando la situación actual y la mayoría no tiene un soporte o colchón donde sostenerse”. En todo caso, mañana lunes, la dirección de Cáritas tendrá una reunión extraordinaria para intentar gestionar la actual coyuntura.
Desde Jeiki, el antiguo Proyecto Hombre, mantienen las terapias para los usuarios con las medidas de precaución debidas y en espacios donde se garanticen.
Por su parte, Berakah, cuyo voluntariado asiste en gran medida a inmigrantes y refugiados, hizo un reparto masivo de comida el lunes pasado ante la previsión de lo que se avecinaba y en estos momentos están estudiando, dentro del Estado de Alarma, cauces para llegar a muchas personas que saben se están quedando sin alimentos de primera necesidad.

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