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La diócesis de Santander recuerda a la Vida Contemplativa de los monasterios mediante la Jornada “Pro Orantibus”

convento

 La diócesis de Santander recuerda a la Vida Contemplativa de los monasterios mediante la Jornada “Pro Orantibus”

 En Cantabria existen 12 comunidades que suman 128 miembros femeninos, menos el del monasterio de Cóbreces con 20 monjes

Mons. Jiménez pide que se rece para que aumenten las vocaciones y exhorta a “volver la mirada y el corazón” a los monasterios

La Vida Contemplativa presta un  servicio espiritual a las personas que acuden a sus Hospederías en busca de paz y soledad

 

Este domingo 26, solemnidad de la Santísima Trinidad, la Iglesia celebra el Día de la Vida Consagrada Contemplativa, también conocido como Jornada “Pro Orantibus” (Por los que oran).

 

En la Diócesis de Santander existen 11 comunidades contemplativas femeninas que suman 128 miembros, a las que hay que añadir uno masculino con 20 monjes en el monasterio cisterciense de Cóbreces, fundado en 1908, y cuyos miembros siguen la regla de San Benito.

 

A esta relación, habría que añadir a los miembros que componen la comunidad de los Carmelitas Descalzos del monasterio de “El Desierto” de Hoz de Anero, ya que la vida de su comunidad está muy orientada a la contemplación y a la oración, en un ambiente de recogimiento.

 

El obispo de Santander, monseñor Vicente Jiménez, ha valorado esta realidad de los monasterios como “un regalo de Dios para nuestra Iglesia Diocesana, que acogemos con gozo y gratitud”.

 

Carta Pastoral.

 

La jornada “Pro Orantibus”  tiene especial relieve para el prelado cántabro, ya que en marzo de 2011 fue elegido por los obispos de la Conferencia Episcopal como presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada y Contemplativa.

 

Por este motivo, ha presentado una Carta pastoral titulada, “Vida Contemplativa en el Año de la Fe: Centinelas de la Oración” en la que recuerda que este día tiene por objeto que el pueblo cristiano “tome conciencia, valore y agradezca” la presencia de la vida  contemplativa en su entorno.

 

Desde la clausura de los monasterios y conventos, las personas consagradas contemplativas, “dedican todo su tiempo, únicamente,” a Dios en la “soledad y en el silencio”, en la oración “constante” y en la penitencia “practicada con alegría”.

 

Mons. Jiménez destaca en su escrito que las personas contemplativas, al igual “que centinelas”, apuntan siempre a lo “fundamental y a lo esencial”.

 

Para el hombre moderno, “encarcelado en el torbellino” de las sensaciones “pasajeras” y multiplicadas por los “mas-media”, esta presencia de las personas contemplativas “silenciosas y vigilantes” y entregadas al mundo de las realidades “no visibles”, representan una “llamada providencial” a vivir la vocación de caminar por los horizontes “ilimitados de lo divino”.

 

Para el prelado de la Iglesia cántabra, nuestros monasterios “son un oasis de silencio orante y elocuente”; son a la vez “escuela de oración profunda” bajo la acción del Espíritu Santo.

 

Rezar por las vocaciones

 

Mons. Jiménez pide “la oración” por las personas contemplativas y exhorta a que “volvamos la mirada y el corazón” a los monasterios y “pidamos por sus intenciones y por el aumento de las vocaciones”.

 

Además, invita a los fieles de la Diócesis a que ayuden también económicamente a los monasterios, “como un signo de gratitud”, ya que las monjas y monjes son personas que por su “habitual silencio y discreción” no suelen pedir.

 

Por su parte, el Delegado Episcopal de la Vida contemplativa en la Diócesis de Santander, Miguel Ángel García Luis, explicó que el objetivo de la Jornada Pro Orantibus es el de “invitar a los fieles a orar” por estos religiosos y religiosas, como “expresión de reconocimiento, estima y gratitud” hacia ellos.

 

Destacó que las comunidades contemplativas, representan “un rico patrimonio espiritual de la Iglesia evidenciado en los monasterios”.

 

Los monasterios -precisó- prestan un “importante servicio espiritual” para aquellas personas que acuden a sus hospederías, necesitadas de “soledad, paz y contacto con Dios”.

 

Presencia monástica en la Diócesis

 

En la Diócesis de Santander existen 11 monasterios de vida contemplativa que ofrecen una diversa representación de órdenes. Así, las Carmelitas Descalzas (fundadas por Santa Teresa de Jesús en 1562) están presentes en Maliaño, Ruiloba y en Sierrapando.

 

Las  Cistercienses (fundadas en 1098 por San Roberto de Molesmes) se hallan en Liérganes (Los Prados), mientras que las Clarisas (1212- S. Francisco y Sta. Clara de Asís) se encuentran en Escalante, Santillana del Mar y Villaverde de Pontones. Destaca por su antigüedad el de Escalante (“La Virgen de la Cama”) fundado en el año 1.618.

 

Asimismo, en la Diócesis están presentes desde 1988 las Mercedarias contemplativas, en concreto en el convento de Santa María de la Merced, radicado en Noja. Esta orden fue fundada por San Pedro Nolasco en 1.265.

 

En el ámbito de la capital se hallan desde 1895 las Salesas en Rucandial (San Román de la Llanilla.), orden que fue fundada en 1610 por San Francisco de Sales y Santa Juana Francisca Fremiot de Chantal.

 

En la Diócesis también están presentes dos comunidades contemplativas de Trinitarias, fundadas en el año 1198 por San Juan de Mata y San Félix de Valois, con monasterios en Laredo y Suesa desde el siglo XIX.

 

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