Revista Ecclesia » La dicha de creer
La contemplación
Rincón Litúrgico

La dicha de creer

«Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá»(Lc 1, 45)

Padre nuestro que estás en el cielo, en otros tiempos muchas personas veían la fe como el mayor de los bienes recibidos en la herencia familiar. Otras personas la agradecían como un don que había llegado a su vida  con la fuerza de un huracán.

La fe era valorada como un bien tan deseable como estimable. Así que era mal visto quien no creía en ti. Pero todo parece haber cambiado. Hoy son muchas las personas que se glorían de no tener fe. Una y otra vez repiten que no creen en nada.

Esa afirmación no siempre es verdadera. Muchos creen en la seguridad que parece otorgar el dinero. Creen en la fuerza del poder y en el brillo de la fama. Creen en el disfrute de la vida y en los placeres que se les ofrecen. En realidad, creen en sí mismos.

Durante mucho tiempo se pensaba que creer es aceptar algunos hechos y verdades difícilmente explicables por la razón humana. Se creía algo que decían haber ocurrido. O se creía una afirmación que no resultaba tan evidente.

En el fondo creer es confiar en alguien, fiarse de la bondad de otra persona, de su generosidad o de su eficacia como profesional. En el mejor de los casos, creer en una persona significa amarla. Así que la fe no es solo un sentimiento. Es, sobre todo, un compromiso.

Por eso, Padre,  el saludo con el que Isabel recibe a María de Nazaret es una profecía que anuncia y denuncia. Isabel proclama que María es dichosa porque se ha fiado de ti. Esa es la clave de la felicidad. Pero Isabel nos advierte del riesgo que comporta fiarnos de nosotros mismos y desconfiar de ti.

Hoy te agradezco el don precioso de la fe. Gracias a ella, puedo saber dónde está el puerto, aunque las olas golpeen con fuerza a mi barca. Gracias a la fe, comprendo que soy débil y vulnerable, pero que tú eres mi fuerza. Gracias a la fe, puedo confesar que tú eres mi Padre y que los otros son mis hermanos. ¡Bendito seas por siempre



O si lo prefieres, regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

HAZME DE ECCLESIA

Cada semana, en tu casa