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La Conferencia Episcopal Argentina pide profundizar las políticas de inclusión en el sistema carcelario

La Conferencia Episcopal Argentina pide profundizar las políticas de inclusión en el sistema carcelario

La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) advirtió que la solución para resolver la multiplicación de hechos delictivos, unidos a la violencia y a la muerte, «no se alcanza simplemente con penas más duras y más cárceles», por lo que sugirieron otro camino tendiente a profundizar las «políticas de inclusión que, buscando el bien común, ofrezcan igualdad de oportunidades a todos los miembros de la sociedad, para su justo y debido desarrollo integral».

Los obispos reclamaron un cambio urgente del sistema carcelario en el documento «Estuve preso y me viniste a visitar», aprobado en la asamblea plenaria del Episcopado de noviembre pasado y publicado este martes al término de la 173a reunión de la comisión permanente del Episcopado que presidió monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, y en el marco del tiempo litúrgico de Cuaresma.

«Urge un cambio, ya que la reclusión no es lo mismo que exclusión -que quede claro-, porque la reclusión forma parte de un proceso de reinserción en la sociedad», subrayaron citando un mensaje del papa Francisco en la cárcel de Palmasola, Bolivia.

La CEA consideró necesario «prevenir y erradicar toda forma de violencia institucional», rechazó por «inadmisible» que todavía existan celdas de «aislamiento total» dentro de las prisiones y llamó a enfrentar el problema de la sobrepoblación que existe en la mayoría de las cárceles del país. En este sentido, exigió atender la situación de los presos sin condenas y la ausencia de proyectos y programas que reduzcan al mínimo el período de detención.

«El principio de presunción de inocencia no siempre es suficientemente tenido en cuenta», sostuvo el Episcopado en el documento de trece puntos.

Los obispos pidieron que se resuelva la situación de personas «a las que se le debería dar un tratamiento penal alternativo fuera de la cárcel» y de aquellas con problemas de drogas, y reafirmaron que «cualquiera sea su situación, nadie por haber delinquido, pierde su condición de persona, de Hijo de Dios y de miembro de la familia humana».

«Anhelando una sociedad en la que podamos vivir como hermanos, alentamos a construir lazos de comunión y de pertenencia social donde, frente al delito, la respuesta no sea sólo el encierro y el olvido en las cárceles. Hagámonos cargo del hermano que se equivoca. Frente a tantas víctimas y victimarios recorramos caminos de justicia y reconciliación para sanar heridas. Necesitamos, como sociedad, reconocer nuestros errores y, en un clima de verdad y misericordia, reparar el mal hecho y cambiar de conducta», concluyeron.

Síntesis del documento «Estuve preso y me viniste a visitar»

1. El anhelo de construir una Argentina en “paz y justicia”, exige abordar esta realidad, buscar un cambio de mentalidad y generar acciones concretas en favor de la dignidad de las personas privadas de libertad y particularmente de quienes pertenecen a los sectores sociales más vulnerables.

– Motivación

2. En una sociedad donde lamentablemente se multiplican los hechos delictivos, unidos muchas veces a la violencia y a la muerte, estamos convencidos de que la solución oportuna para resolverlos no se alcanza simplemente con penas más duras y más cárceles. Pensamos que el camino es otro: concretar y profundizar más políticas de inclusión que, buscando el bien común, ofrezcan igualdad de oportunidades a todos los miembros de la sociedad, para su justo y debido desarrollo integral.

3. Son muchas las causas que van generando y potenciando en la Argentina actos de violencia y muerte. Entre ellas señalamos el avance de un proyecto de vida sin otro horizonte que “tener” y “consumir”, que genera día a día más tensiones, angustias, y desigualdades.

4. La realidad es muy compleja. El crimen organizado produce formas de violencia de todo tipo, y busca también transformar en victimarios de otros sectores de la sociedad, a quienes padecen exclusión y desigualdad. La paz social que tanto anhelamos se ve fuertemente afectada. Urge recorrer caminos de reconciliación y de amistad social.

Situaciones que reclaman atención y compromiso.
5. Reafirmamos que, cualquiera sea su situación, nadie por haber delinquido, pierde su condición de persona, de Hijo de Dios y de miembro de la familia humana. Por lo tanto debe ser tratado como tal. El respeto a la dignidad humana no solo debe actuar como límite de arbitrariedades y excesos, sino como criterio de ordenación de todas las acciones y estructuras. Nunca se debe subordinar el respeto de la dignidad de la persona a ninguna otra finalidad como, por ejemplo, la correctiva o la restauradora del daño producido.

…debe afirmarse el valor de la justicia custodiando en toda circunstancia las garantías del debido proceso y la defensa en juicio…

6. Los bienes esenciales a toda persona: la alimentación, la vivienda digna, la atención de la salud, la educación, el trabajo, la religiosidad, los vínculos familiares, la recreación y el arte, en muchas ocasiones no son garantizados a todos los que están privados de libertad. (…) lamentablemente, parte de los recursos económicos presupuestados por el Estado para satisfacer esas necesidades básicas, se desvían con actos corruptos y no llegan a los presos.

Urge un cambio, ya que la “reclusión no es lo mismo que exclusión –que quede claro–, porque la reclusión forma parte de un proceso de reinserción en la sociedad”, dijo el Papa Francisco (cárcel de Palmasola, Bolivia, 10/VII/15).

7. Es necesario prevenir y erradicar toda forma de violencia institucional. (…) es inadmisible la existencia de celdas de “aislamiento total” dentro de las prisiones. Sin embargo siguen existiendo. También se ha de favorecer todo encuentro del preso con su familia.

8. Otro desafío es la sobrepoblación existente hoy en la mayoría de las cárceles, (…) En la sobrepoblación carcelaria se ponen de manifiesto realidades que urgen pronto tratamiento:

• Presos sin condenas. El principio de “presunción de inocencia” no siempre es suficientemente tenido en cuenta…

• Ausencia de proyectos y programas que reduzcan al mínimo el período de detención.

• Personas a las que se le debería dar un tratamiento penal alternativo fuera de la cárcel…

• Personas con problemas de drogas…

– Políticas de recursos humanos

9. Consideramos fundamental establecer una política coherente de recursos humanos, pues las personas que trabajan en las cárceles son protagonistas centrales del tratamiento penitenciario.

10. En su tarea, que no está exenta de situaciones de mucha tensión, se deben cuidar algunos aspectos que hacen a la calidad de vida del personal penitenciario: salario digno, vivienda, formación inicial y permanente, formación ética, cobertura social, consideración de su familia, apoyo psicológico y espiritual.

– Conclusión

11. Anhelando una sociedad en la que podamos vivir como hermanos, alentamos a construir lazos de comunión y de pertenencia social donde, frente al delito, la respuesta no sea sólo el encierro y el olvido en las cárceles. Hagámonos cargo del hermano que se equivoca. Frente a tantas víctimas y victimarios recorramos caminos de justicia y reconciliación para sanar heridas. Necesitamos, como sociedad, reconocer nuestros errores y, en un clima de verdad y misericordia, reparar el mal hecho y cambiar de conducta.

El texto completo del documento puede consultarse desde aquí: http://goo.gl/GHqgz8

Fuente: CELAM, CEA.

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