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La comunidad jesuita de Beirut se moviliza por los ciudadanos en medio de una «devastación desgarradora»

La comunidad jesuita universitaria en Beirut ha sufrido innumerables daños materiales tras las explosiones del pasado lunes en el puerto de la ciudad. Pese al desastre, ningún jesuita está afectado de gravedad a pesar de la cercanía de la casa con el epicentro de la explosión. La cuenta oficial de la Compañía de Jesús universal en Twitter ha comunicado que «la comunidad estaba parcialmente protegida por los edificios circundantes, pero la devastación de la ciudad y su gente es desgarradora. Nos estamos movilizando para hacer lo que podamos por la gente de Beirut».

La Provincia Jesuita de Próximo Oriente y Magreb

El Líbano integra la Provincia jesuita de Próximo Oriente y Magreb, junto con Argelia, Egipto, Irak, Jordania, Marruecos, Siria, Tierra Santa y Turquía. La Compañía allí dirige obras educativas, desde educación inicial hasta universitaria, un centro de espiritualidad y casa de ejercicios espirituales.

Víctor Assouad SJ, asistente regional de Europa Occidental y perteneciente a la Provincia de Próximo Oriente, también ha informado que «este desastre se produce en un momento en que Líbano ha estado en un estado de colapso total desde principios de 2020. El país está experimentando una crisis económica sin precedentes, acompañada de una crisis política y social y una crisis de salud vinculada al Coronavirus. La moneda nacional ha perdido casi el 80% de su valor en seis meses. Más del 50% de la población libanesa vive actualmente por debajo del umbral de pobreza. Además, existe el temor de un desastre ecológico y para la salud debido a la liberación de gases tóxicos».

No obstante, ha apelado a la esperanza ya que «muchos voluntarios están haciendo todo lo posible para mostrar solidaridad y brindar algo de esperanza a los afectados. Muchos de aquellos cuyos hogares se salvaron se ofrecieron para dar la bienvenida a familias sin hogar, ofreciéndoles refugio y comida. Las personas en los vecindarios han trabajado duro para limpiar las calles y reabrir los puntos de acceso que han sido bloqueados. También hay una movilización internacional que da coraje y esperanza a la población».

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