Diócesis Iglesia en España

La catedral de Palencia acoge la Misa Crismal

La catedral de Palencia acoge la Misa Crismal

La palabra crisma proviene de latín chrisma, que significa unción. Ordinariamente esta misa se celebra en la Catedral de cada diócesis el Jueves Santo; pero, por razones de conveniencia pastoral, se puede adelantar a uno de los días de la Semana Santa. Así, en nuestra Diócesis se celebrará mañana, martes 27 de marzo, a las 12 de la mañana en la S.I. Catedral.

La Misa crismal, que el obispo celebra con su presbiterio, y dentro de la cual consagra el Santo Crisma y bendice los demás óleos, es como una manifestación de comunión de los presbíteros con el propio obispo (cf. OGMR, 203).

El rito de esta misa, de la misa crismal, incluye la renovación de las promesas sacerdotales. Tras la homilía, el obispo invita a sus sacerdotes a renovar su consagración y dedicación a Cristo y a la Iglesia. Juntos prometen solemnemente unirse más de cerca a Cristo, ser sus fieles ministros, enseñar y ofrecer el santo sacrificio en su nombre y conducir a otros a él.

Por tanto, otro tema importante de la misa crismal es el sacerdocio. Al entregar el misterio de la eucaristía a la Iglesia, Cristo instituyó también el sacerdocio. Así, los textos de la misa presentan un conjunto catequético no solamente acerca del sacerdocio ministerial, sino también relativo al sacerdocio general de los fieles.

En esta misa crismal no se dice el Credo. Tras la renovación de las promesas sacerdotales se llevan en procesión los óleos al altar donde el obispo los puede preparar, si no lo están ya. En último lugar se lleva el Santo Crisma, portado por un diácono o un sacerdote. Tras ellos se acercan al altar los portadores del pan, el vino y el agua para la eucaristía.

Según la costumbre tradicional de la liturgia latina, la bendición del óleo de los enfermos se hace antes de finalizar la plegaria eucarística; la del óleo de los catecúmenos y la consagración del crisma se hacen después de la comunión.

El crisma se hace con óleo -debe ser aceite de oliva- y aromas o materia olorosa, que en nuestra Diócesis suele ser esencia de aroma de nardo. Las grandes ánforas donde se mezclan el óleo y el aroma en nuestra Catedral son del S. XVIII, de estilo rococó y no consta autoría.

Con el Santo Crisma consagrado por el obispo se ungen los recién bautizados, los confirmados son sellados, y se ungen las manos de los presbíteros, la cabeza de los obispos. Asimismo, el Santo Crisma es usado para la bendición de las iglesias y los altares en su dedicación. Con el óleo de los catecúmenos, estos se preparan y disponen al Bautismo. Con el óleo de los enfermos, estos reciben el alivio en su debilidad.

Acabada la celebración, los sacerdotes toman y se llevan a sus parroquias los nuevos óleos benditos, que serán usados hasta la próxima Misa Crismal. Los viejos se queman o se dejan que ardan en la lámpara del Santísimo.

Las ánforas para la Misa Crismal

Las grandes ánforas donde se mezclan el óleo y el aroma en nuestra Catedral son tres piezas de valiosa factura rococó del siglo XVIII con la efigie de San Antolín, el escudo del Cabildo y el jarrón de azucenas alusivo a la Virgen. Como muchas obras de orfebrería, estas ánforas llevan tres “punzones” o marcas que nos informan de su autor, de la ciudad donde se hizo la pieza y de la calidad de la plata utilizada.

Uno de los punzones nos indica que son obra del maestro platero Antonio Nieves. Otro, con la figura de un castillo con una cruz flordelisada, nos atestigua que la pieza se realizó en Palencia. Asimismo, una tercera marca, denominada “contraste” -señal que confirma la buena calidad de la plata utilizada- lleva la firma de Manuel Ponce.

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...
Print Friendly, PDF & Email