Carta del Obispo Iglesia en España

La carne sufriente de Cristo, por el obispo de Ourense, J. Leonardo

La carne sufriente de Cristo, por el obispo de Ourense, J. Leonardo

Mis queridos hermanos/as:

El pasado 26 de enero el Santo Padre Francisco nos entregó su carta para la Cuaresma de 2016 que, curiosamente, lleva fecha del 4 de octubre de 2015, fiesta de San Francisco de Asís. En ella, y en el marco del Año de la Misericordia, teniendo en nuestra mente el lema: “Convertíos y creed la Buena Noticia” (Mc 1,15) de la Programación Diocesana de Pastoral para este curso 2015-2016, se nos pide una serie de compromisos que sería bueno concretar para responder a las necesidades de nuestra Iglesia particular:

1º.- Acercarse a la Palabra de Dios. Qué buen propósito para todos los hijos de la Iglesia en Ourense. No podemos olvidar que todos nos hemos comprometido a seguir fomentando la creación de Nuevos Grupos Bíblicos en la Diócesis. Necesitamos intensificar la lectura de la Palabra de Dios y, especialmente, debemos esforzarnos por llevar a nuestra oración personal y comunitaria los textos de la Palabra que nos ofrece la liturgia dominical de este tiempo cuaresmal. Por otra parte

2º.- Participar en la iniciativa de las “24 horas para el Señor”, a la que ya nos está invitando el papa Francisco desde el año 2014. Con esta propuesta nos pide que:

  • Designemos algunas iglesias, apropiadas, que puedan estar abiertas las 24 horas. Que en ellas se cree un clima adecuado para la oración personal y comunitaria y, además, se procure que los sacerdotes estén disponibles para atender con cordialidad y escuchar con toda misericordia a quienes lo necesiten. (Ya hemos vivido, en dos ocasiones, una experiencia singular, gracias a la Delegación Episcopal de la Juventud y para la Universidad, al ofrecernos el proyecto pastoral “Una luz en la noche”). Ruego que, bien en una de las iglesias de la ciudad o en cada una de las villas, propongamos a los fieles este proyecto del Santo Padre.

  • Entre los objetivos específicos de la Programación Diocesana, a nivel parroquial, se nos invitaba a cuidar la celebración del Sacramento de la Penitencia; una vez más os ruego que, tanto en las parroquias como, especialmente, en los centros jubilares se ofrezcan a los fieles la oportunidad de vivir con paz y sosiego el Sacramento de la Reconciliación. Por otra parte, con ocasión de las 24 horas para el Señor ofrezcamos la posibilidad de que un buen grupo de sacerdotes puedan atender a los fieles y acercarles el perdón y la ternura de Dios Padre. Con esta invitación el Santo Padre quiere mostrarnos, una vez más, que el Sacramento de la Penitencia está en el centro de la nueva tarea evangelizadora.

3.- Vivir las obras de misericordia. Las dos propuestas anteriores moverán nuestros corazones y nuestras vidas para hacerlos más fieles y para ayudarnos a ser misericordiosos como el Padre. En este caso os aconsejo que volváis a meditar las palabras del Santo Padre en la exhortación apostólica Evangelii gaudium: “A veces sentimos la tentación de ser cristianos manteniendo una prudente distancia de las llagas del Señor. Pero Jesús quiere que toquemos la carne sufriente de los demás. Espera que renunciemos a buscar esos cobertizos personales o comunitarios que nos permitan mantenernos a distancia del nudo de la tormenta humana, para que aceptemos de verdad entrar en contacto con la existencia concreta de los otros y conozcamos la fuerza de la ternura” (n. 270). Para poder lograr esto que se nos pide debemos cuidar con esmero, tanto personal como comunitariamente, el espíritu de las Obras de misericordia: con las corporales tocamos la carne de Cristo; con las espirituales tocamos más nuestra condición de pecadores. Estos signos harán más creíble y auténtica nuestra fe.

Además de todo esto os pido que:

  • Cuidemos la sobriedad y el ayuno, tanto en estos días, como siempre que nos reunamos con motivo de cualquier encuentro.

  • Intensifiquemos nuestras limosnas en favor de las obras de solidaridad de la Iglesia, de manera especial Cáritas.

  • Dispongamos de nuestro tiempo para visitar a los enfermos, a los ancianos y a quienes nos necesiten.

  • Procuremos no caer en la crítica fácil, la murmuración y la maledicencia, que no solo manchan nuestras vidas, sino que también entorpecen la marcha de nuestra vida comunitaria y eclesial.

  • Prescindamos de algún tiempo que dedicamos a nuestro ocio y esparcimiento: menos Tv, no estar tan pendientes del ordenador ni de otros aparatos del mundo de la informática actual, etc. y así podamos prestar más atención a la oración y a la lectura de algún libro provechoso.

El papa Francisco finaliza su mensaje diciéndonos que no debemos perder el tiempo de Cuaresma porque es una ocasión favorable para nuestra conversión.

Que la Virgen María, Madre de Misericordia y San Martín de Tours, nos ayuden a concretar estas, u otras propuestas, en nuestra vida y en la de las comunidades cristianas a las que pertenecemos, con el fin de no desperdiciar esta ocasión de conversión personal y comunitaria para que podamos vivir mejor la Pascua del Señor.

Os bendice.

+ J. Leonardo. Bispo de Ourense

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