Julián Ajenjo
Congreso de Laicos

La belleza de la herida

«En nuestra intervención exploramos la via pulchritudinis que decía Benedicto XVI: la belleza de la herida, para poder crecer dentro de la fe». Así lo explica Julián Ajenjo, el responsable de transmitir la experiencia del proyecto SEPAS en este congreso, una de los testimonios del itinerario de acompañamiento. SEPAS es el acrónimo de «Semillas de esperanza para amar y servir».

El nombre tiene todo el sentido y describe el proceso. «Toda persona con una ruptura de pareja necesita semillas de esperanza para ser una nueva persona, a ser posible mejor. A partir de esta parábola de la semilla, intentar que la persona pase en el programa en tres fases. Por un lado, cultivar y desenterrar esta semilla, y realizar los primeros cuidados», explica Ajenjo. Este primer momento se llama «de sanación».

En un segundo momento le sigue «la restauración». Así lo detalla Ajenjo: «La semilla va brotando y va haciendo que aquella deseseperanza deje paso a algo más. Y entonces hablaríamos del segundo año de itinerario en la restauración para darle herramientas para crecer». A ello, le seguiría un tercer año «de crecimiento». «En esta fase, dotarle de esa integración comunitaria, en la que se intenta una pastoral familiar más inclusiva», explica.

El impulso de «Amoris Laetitia»

El proyecto comenzó en el año 2014 en el Centro Arrupe de Valencia, al calor de las Comunidades de Vida Cristiana ligadas a la Compañía de Jesús. Dos años después, se encontraron con «la suerte», tal y como la califica Julián Ajenjo, de la publicación de la exhortación apostólica «Amoris Laetitia», y que les dio «un paraguas eclesial». A partir de ahí se ha extendido. «Ahora en Alicante, en Andalucía, Córdoga, Granada, Málaga, y otras diócesis fuera Compañía nos han pedido instalar el programa como propio. Así estamos en Teruel-Albarracín y Cuenca».

Ajenjo comenta también que su proyecto tiene mucha demanda. No es para menos: por un lado, las estadísticas dicen que en España hay, cada año, el mismo número de enlaces matrimoniales (ya sean civiles o religiosos) que divorcios. Por otro lado, acompañan a cualquier persona que haya sufrido una ruptura, sea cercana o no a la Iglesia. «En ese sentido, somos también un proyecto de primer anuncio», cuenta. «Personas que vienen con una fe muy de primera comunión y no han conocido al Jesús de Nazaret adulto lo descubren», expresa.

SEPAS es un proyecto que no camina solo. Se incluye dentro de Redsal, gracias al cual, por ejemplo, pueden proporcionar acompañamiento individual a las personas que participan. «Que las personas que han sufrido una ruptura de pareja puedan sentirse también Iglesia».

 

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