Revista Ecclesia » La Asunción de santa María a los Cielos
organo
Opinión

La Asunción de santa María a los Cielos

Mañana, día 15 de agosto, los fieles cristianos católicos celebramos la Asunción de santa María a los Cielos. Es la fiesta mariana por excelencia y la más popular en toda la Cristiandad. Es el dies natalis de santa María, madre de Jesucristo, a la vida eterna en el reino de los Cielos. Este día debe ser para nosotros un día grande de alegría, gozo y esperanza al creer que un ser  mortal semejante a nosotros se encuentra vivo y feliz en cuerpo y alma en la casa de Dios Padre después de su paso por esta vida terrenal.

El 1 de noviembre de 1950, el papa Pío XII, a petición unánime de todo el episcopado católico, proclamaba solemnemente la Asunción de María en cuerpo y alma a los Cielos como dogma de fe católica con las siguientes  palabras:  “Con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Pedro y Pablo y con la nuestra pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma revelado por Dios, que la Inmaculada Madre de Dios siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta a la gloria celeste en cuerpo y alma”.

Fundamentaba dicho dogma en textos bíblicos y en la tradición eclesiástica. Dichos textos bíblicos son los siguientes:

Primero.- “Pondré enemistades entre ti (Eva) y la mujer (María) y entre tu linaje (los hijos de Eva) y el suyo (el hijo de María, Jesucristo). Este te quebrantará la cabeza y tú le morderás el calcañal” (Gén. 3, 15).

Segundo.- “Una gran señal apareció en los cielos, una mujer, (María),  vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza” (Apcl. 12,1).

Tercero.- El saludo del arcángel Gabriel: “Dios te salve, (María), llena de gracia, el Señor está contigo, bendita, tu, entre todas las mujeres” (Lc. 1, 28).

La tradición cristiana refiere que, en el siglo IV, los fieles cristianos celebraban en Jerusalén, en el día 15 de agosto, la “Memoria de santa María, Madre de Dios”, en torno al santuario del huerto de Getsemaní, donde creían se hallaba su sepulcro. El libro bíblico apócrifo, “Tránsito de la Bienaventurada Virgen María”, refiere: María murió en Jerusalén, a los dos años de la Ascensión de su hijo, Jesucristo, a los Cielos, acompañada del apóstol y evangelista san Juan, y en presencia de todos los demás apóstoles. Su hijo recogió su alma y la llevó a la Gloria. Los apóstoles depositaron su cuerpo en una cuerva del huerto de Getsemaní, que cubrieron con una losa. Un poco más tarde, los ángeles, por mandato divino de su hijo, llevaron su cuerpo  al reino de los Cielos al que se unió su alma, rindiéndole los ángeles y santos celestiales un cálido y grande homenaje”.

En el siglo V, en Siria, celebran la Dormición de santa María. En el siglo VI, se extiende a todo Oriente cristiano, aunque en días diferentes. El emperador bizantino, Mauricio (582-602), la fija  en el día 15 de agosto. En el siglo VII, la Iglesia católica, siendo papa Sergio I (637-701), de origen sirio, la establece para todo Oriente y Occidente junto las fiestas de la Anunciación, Natividad y Purificación de María. En el siglo VIII, cambia el término Dormición por el de Asunción de Santa María a los Cielos, según consta por el Sacramentario enviado por el papa Adriano I (7672-795 Carlomagno, rey de los Francos, entre los años 784 al 791. En el siglo IX, la Asunción  de santa María a los Cielos en cuerpo y alma era ya creencia general en la Iglesia católica.

En España, a finales del siglo VIII o a principios del siglo IX, el misal mozárabe contenía una misa sobre la Asunción de santa María, en la que ya se expresaba, de una forma inequívoca, que María se hallaba en cuerpo y alma en los Cielos.  En el siglo XVI, el Breviario del papa san Pío V recoge su oficio. A finales del siglo XVIII, la Asunción de santa María a los Cielos en cuerpo y alma era una creencia común en toda la Cristiandad.

El 3 de febrero de 1864, el papa Pío IX contestaba a la reina Isabel II de España, que le había suplicado definiese a la Asunción de santa María a los Cielos como dogma de fe católica, diciéndole: “No hay duda de que la Asunción, de la manera que cree el común de los fieles, es una consecuencia del dogma de su concepción inmaculada; pero todas las cosas tienen su tiempo adecuado, y yo no me creo digno instrumento para proclamar dogma este misterio. Tiempo vendrá en que los santos deseos de V. M. serán oídos, pero mientras tanto conviene seguir en la oración”.

La Asunción de santa María en cuerpo y alma a los Cielos es el triunfo y la exaltación de la vida humana sobre la muerte, porque, si santa María, persona mortal como nosotros, fue llevada a los Cielos gozando de una vida eterna bienaventurada y feliz en la casa de Dios-Padre; así los fieles cristianos por la fe y la misericordia de Jesucristo, nuestro Salvador, iremos también, a la casa del Dios Padre en los Cielos viviendo bienaventurados y felices viendo, conociendo y amando el misterio de la Santísima Trinidad.

Actualmente, santa María, asunta en cuerpo y alma a los Cielos, es patrona de muchas catedrales, colegiatas, parroquias, santuarios, monasterios y conventos de toda la Cristiandad. Su bellísima imagen figura en los retablos de sus capillas mayores. Los fieles cristianos celebran su fiesta, en el día 15 de agosto, con fe, alegría y amor en medio de este mundo tan laicista y materialista. Es admirable ver la fe y el amor que sienten hacia su amada patrona participando en sus actos religiosos y festivos.

 

 

José Barros Guede.

A Coruña, 14 de agosto de 2013



O si lo prefieres, regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

HAZME DE ECCLESIA

Añadir comentario

Haga clic aquí para publicar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Cada semana, en tu casa