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La archidiócesis de Valladolid condena los abusos de un sacerdote, manifiesta su dolor por la víctima y pide perdón
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La archidiócesis de Valladolid condena los abusos de un sacerdote, manifiesta su dolor por la víctima y pide perdón

Esta tarde la Audiencia de Valladolid ha impuesto una condena de tres años de cárcel a un sacerdote, Oliver Fernández, por un delito de corrupción de menores con concurso con otro de abusos sexuales sobre una menor de 16 años a la que envió varios vídeos «muy subidos de tono». Ante esto, el arzobispo de Valladolid, Ricardo Bázquez, ha expresado en un comunicado que «condena firmemente los hechos descritos como probados en la citada sentencia. Manifiesta su dolor por la víctima, y reconoce la vergüenza y escándalo que estos hechos suponen para la comunidad cristiana y para la sociedad en general, por lo que pide perdón». Además, «la archidiócesis mantiene la suspensión en el ejercicio del ministerio de Oliver Fernández, incorpora los hechos probados en la sentencia al proceso de investigación canónica abierto en enero, hasta ahora interrumpido, y lo traslada a la Congregación para la Doctrina de la Fe».

Precisamente el 12 de enero del año pasado, el arzobispo de Valladolid «apartó temporalmente del ejercicio público del ministerio pastoral a Oliver Fernández, en el momento en el que fue conocedor de un presunto comportamiento deshonesto del presbítero con una menor». Tras esto, se inició una investigación canónica que tuvo que mantenerse en suspenso esperando «el resultado de la posible investigación que de tales hechos se pudiera producir en la Jurisdicción Penal». Esta tarde se ha hecho pública la sentencia por la que se condena al presbítero por dos delitos: ciberacoso sexual y abuso sexual a una menor de 16 años.

La archidiócesis renueva el compromiso ya manifestado con la apertura del Servicio de Atención a Víctimas, de poner los medios a su alcance para prevenir este tipo de delitos, denunciar los que pudieran haberse cometido y prestar la atención debida a las víctimas.

Un año por ciberacoso y dos por abuso sexual

En concreto, el tribunal ha condenado al sacerdote a un año de prisión por el delito de ciberacoso y a dos por abuso sexual a una menor de 16 años —la Fiscalía pedía cuatro por abuso y corrupción de menores—, junto con su inhabilitación especial para cualquier profesión u oficio, sea o no retribuido, que conlleve contacto regular con menores, por tiempo de trece años de cumplimiento simultáneo. Además, se impone al acusado la prohibición de acercarse a la menor a una distancia no inferior a 500 metros y durante diez años, como el comunicarse con ella por cualquier medio y por el mismo tiempo.

También se le impone la medida global de libertad vigiladadurante seis años, después de la duración de la pena privativade libertad, junto con la prohibición de desempeñar determinadas actividades que puedan ofrecerle o facilitarle la ocasiónpara cometer hechos delictivos de similar naturaleza y la obligación de realizar un curso de educación sexual.

En cuanto a la vía de la responsabilidad civil, el tribunal acuerda la reserva de las acciones correspondientes en favor de la menor y de su representante legal, según informa el Gabinete de Prensa. El fallo de la Sección Cuarta de lo Penal no da crédito así a las declaraciones del sacerdote quien en el acto del juicio oral, en el que tan solo respondió a las preguntas de su abogado, enmarcó el material que envió a la denunciante vía whatsapp en un mero «juego sexual» e incluso acusó a la menor de engatusarle para luego someterle a chantaje con su madre y una tía. El ahora condenado únicamente reconoció haber flirteado con la menor en lo que calificó como un mero “juego sexual” que mantuvo con la niña a través de los whatsapp que la enviaba al teléfono móvil de su madre y que acostumbraba a utilizar la niña.



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