Internacional

Justin Welby, de 56 años, nuevo arzobispo de Canterbury y primado de la Comunión Anglicana, sucede a Rowan Williams

Con una mano en la Biblia y otra en la City, donde trabajó como ejecutivo de una compañía petrolífera, Justin Welby (56 años) ha sido confirmado como el nuevo Arzobispo de Canterbury, el equivalente al Papa para los 77 millones de fieles de la iglesia anglicana.

Su nombramiento, en sustitución del teólogo y poeta Rowan Williams, se produce en un momento histórico, cuando los anglicanos están a punto de permitir la ordenación de mujeres como obispos, una decisión respaldada por el propio Welby, que hasta ahora ejercía como arzobispo de Durham.

Educado en Eton, la elitista escuela por la que también pasaron David Cameron y Boris Johnson, Welby mantiene sin embargo una postura contraria a los matrimonios gays, aunque parecer dispuesto a abrir la espita y tolerar al menos la “uniones civiles” entre personas del mismo sexo.

Con fama de afable y conciliador, Welby fue también enviado de paz de la Iglesia Anglicana en África. Su nombramiento ha sido muy bien recibido en el continente, donde ha trabajado por el acercamiento de las comunidades cristianas y musulmanas, especialmente en Nigeria.

Un mes de proceso electoral

En la votación final, a lo largo de un mes de deliberaciones, Welby se impuso precisamente al arzobispo de origen africano John Sentamu y a otros dos pesos pesados dentro de la curia anglicana: el arzobispo de Norwich Graham James y el de Liverpool James Jones.

Welby llegó al sacerdocio a los 30 años y de una manera poco usual, después de haber trabajado durante 12 años para la compañía petrolífera francesa Elf Aquitaine. En 1984 fue tesorero de exploraciones para el grupo Enterprise Oil en Londres. Mientras se manchaba las manos de negro, y tras experimentar de primera mano las condiciones de explotación laboral y desastre ecológico en el delta del Niger, empezó a ejercer como predicador en sus ratos libres en la iglesia Holy Trinity de Bolton.

Casado y con seis hijos (la pequeña Johanna murió en accidente de coche en Francia cuando tenía seis meses), decidió cambiar radicalmente de vida y estudiar Teología en el St. John College de Durham.

Ordenado como sacerdote en 1992, 15 años después fue nombrado decano de la Catedral de Liverpool y en el 2011 llegó al puesto de arzobispo de Durham, el “número 4” en el escalafón aglicano.

Durante las dos últimas décadas, y aprovechando la experiencia adquirida en el submundo de los negocios petrolíferos, Welby inició una cruzada particular por “una nueva ética financiera”. En el 2012 fue distinguido como “lord espiritual” y llegó a dirigir la comisión parlamentaria sobre la ética bancaria.

Fuente: www.elmundo.es

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