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Junípero Serra, un gran misionero, por el cardenal Lluís Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona

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Junípero Serra, un gran misionero, por el cardenal Lluís Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona

Dentro de un mes exactamente, el 23 de septiembre, el papa Francisco canonizará a un gran misionero mallorquín: fray Junípero Serra (1713-1784). San Juan Pablo II lo beatificó el 25 de septiembre de 1988. Este franciscano se convertirá en el primer santo mallorquín, con permiso del beato Ramon Llull. Aquí es poco conocido, a diferencia de en Estados Unidos, donde es el único español que tiene una estatua en el National Statuary Hall, en el Capitolio, donde reside el poder legislativo de los Estados Unidos. Representa al Estado de California.

Precisamente, el Papa lo canonizará en el National Shrine de Washington, basílica del santuario nacional de la Inmaculada Concepción, en el marco de su viaje a Estados Unidos. El Santo Padre ha querido reconocer así el gran trabajo de evangelización que hizo este franciscano mallorquín en todo el oeste de Estados Unidos. Por otra parte, el pasado 2 de mayo, el papa Francisco quiso celebrar una misa en el Pontificio Colegio Norteamericano de Roma, en una jornada de reflexión dedicada a recordar a este beato franciscano nacido en Petra, Mallorca, en 1713, fundador de la misión de la Alta California.

Es en 1749 cuando veinte misioneros franciscanos parten llenos de ilusión hacia el virreinato de la Nueva España, nombre colonial de México. El grupo llega al puerto de Veracruz los primeros días de diciembre. Uno de los miembros del grupo es Junípero Serra, que tiene 36 años. Los primeros nueve años se dedica a predicar el Evangelio a los indígenas de Santiago Jalpan, en Querétaro. Con la doctrina cristiana les enseña los conocimientos básicos de agricultura y ganadería.

Tras la expulsión de los jesuitas que vivían en Nueva España, el mallorquín recibe la orden de ponerse al frente de un grupo de dieciséis misioneros que atenderá a la población indígena y europea de las Californias. La primera fundación española fue la misión de San Diego de Alcalá, seguida por nueve misiones más impulsadas por Serra. Aquí dio su verdadera talla de colonizador y misionero. Cuando llegaban a un lugar conveniente levantaban una capilla, unas cabañas para residencia de los frailes y un pequeño fortín protector contra posibles ataques. Acogían a los indígenas que se aproximaban movidos por la curiosidad y, cuando se habían ganado su confianza, los invitaban a establecerse en las proximidades de la misión.

En 1784 fray Junípero Serra muere en la Misión de San Carlos Borromeo, en Monterrey, California. En la basílica de esta misión descansan los restos de quien está considerado el fundador de California. En la Alta California su éxito fue enorme, ya que creó veinticuatro nuevas misiones. Fue criticado, pero su santidad se manifestó en su defensa de los indígenas de las ambiciones de soldados, colonos y representantes de los poderes políticos. Cuando llegaba a un lugar nuevo, plantaba la cruz y trabajaba para hacer justicia a los pobres y los humildes. Sus medios eran escasos, pero su fe era muy grande. Por eso aquellas misiones iniciales creadas por el nuevo santo mallorquín crecerían hasta convertirse en ciudades importantes como Los Ángeles, San Francisco, San Diego o Sacramento.

+ Lluís Martínez Sistach , Cardenal arzobispo de Barcelona

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