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Julián Barrio: La distancia social «debe aumentar la cercanía del corazón»

«En el umbral del Año Santo Compostelano 2021, celebramos esta fiesta tan propia nuestra como es la Traslación del Apóstol, que fortalece la esperanza cristiana, no como simple espera sino como realidad  dinamizadora de la vida en circunstancias fáciles o azarosas como las que estamos viviendo, buscando dejar la impronta cristiana en favor de una civilización que ayude al desarrollo integral de la persona». Así se expresaba hoy el arzobispo de Santiago, Julián Barrio, en su homilía de la Fiesta de la Traslación. En ella, ha destacado el valor del seguimiento de Cristo para construír una sociedad con referentes éticos, al tiempo que ha invitado a vivir estos momentos con solidaridad: «En medio de la crisis humanitaria y sanitaria que nos afecta, la distancia social aconsejada ha de acrecentar la cercanía del corazón». Además, ha afirmado que “no debemos ser meros espectadores, estamos llamados a ser constructores de la sociedad según el plan de Dios, superando odios y rechazando todo tipo de violencias, no aceptando designios de muerte y manifestando con claridad la dignidad de todo ser humano». El arzobispo ha rogado, también, «por una celebración chena de frutos espirituales del Año Santo Compostelano» y «por la santificación de la familia a fin de que realice su misión de cuidar y educar a los hijos en libertad y tranquilidad».

Con la celebración de la Eucaristía en la Fiesta de la Traslación, la catedral de Santiago vuelve a abrir sus puertas al culto público después de las obras de restauración. La tradicional Ofrenda Nacional de esta fiesta jacobea ha correspondido en esta ocasión al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, quien actuó como Delegado Regio. En respuesta a su invocación al Apóstol, el arzobispo compostelano señaló que «el testimonio del Apóstol Santiago es una propuesta cargada de significado que le llevó a beber el cáliz del Señor: a participar en su suerte. Su referencia nos compromete a no tergiversar la fe diluyéndola en categorías puramente racionales o naturalistas. Para el cristiano la vida es Cristo».

Monseñor Barrio explicó que «este convencimiento nos guía cuando nuestra existencia discurre en la inseguridad cuyas raíces son profundas y que se manifiesta en nuestras incertidumbres y desconfianzas. Se considera que al margen de Dios la persona puede conformarse a su gusto en un proceso de deconstrucción que comporta un empobrecimiento espiritual y la pérdida del sentido de la vida, sin darse cuenta de que la fe en Dios aporta claridad y firmeza a las valoraciones éticas». Tras recordar que la salvación proviene de Dios, el prelado ha indicado que la fe ayuda a «afrontar la realidad de cada día» y ha añadido que «es necesario cuidar también la salud espiritual, saliendo de nosotros mismos para vivir la solidaridad y la comunión con el prójimo».

Por su parte, el delegado regio ha reinvindicado en su invocación al Apóstol, el «papel unificador» de la Corona, que encarna «la permanencia y la armonía de la nación». Ha situado la «armonía» como la mejor manera de superar los «antagonismos crónicos» en una nación y se ha referido también a la pandemia del coronavirus, sobre la que considera que «un ejército pacífico ha triunfado» y este fin de año puede estar marcado «por la esperanza y no el pesimismo», pese a que aún quedan «etapas duras», ha reconocido.

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