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Opinión

Julen y el pozo como metáfora

Julen y el pozo como metáfora

 

Toda España está volcada en los trabajos de rescate del niño de dos años Julen, que cayó en un pozo a mediados de enero de 2019 y sigue allí a día 25, día en que tradicionalmente las Iglesias cristianas de todo el mundo oran por la unidad, y unidos están todos por Julen.  

En el país entero y más allá de sus fronteras se está siguiendo la evolución de rescate de Julien minuto a minuto. Se están poniendo todos los medios técnicos y humanos y sobrenaturales al alcance para rescatar a un niño con vida, cientos de millones de Euros. Y los vale.

Jordi Picazo* en Zaragoza junto a la Virgen del Pilar

(este artículo fue escrito un día antes del desenlace)

El útero como tumba

Según el filósofo Rémi Brague -una de las mentes más lúcidas del siglo XX y lo que llevamos de siglo XXI- la dialéctica de la modernidad resulta en una paradoja. El hombre es a la vez señor y conquistador, y parte de la naturaleza que quiere controlar. Así lo explica el Dr. Nathanael Blake en su reseña del nuevo libro del filósofo, “El Reino del Hombre: Génesis y Hundimiento del Proyecto de Modernidad”.

Una definición común de locura es la no distinción entre la realidad y la fantasía. Esta semana y apelando a la salud, y salud reproductiva, se sentencia en el Estado de Nueva York que estará permitido acabar con la vida de un feto hasta el último minuto antes de nacer: El Senado del Estado de Nueva York (Estados Unidos) aprobó el martes 22 de enero de 2019 una nueva ley del aborto que permitirá esta práctica durante todo el embarazo y no hará falta que lo realice un médico (ctr. en este art.). Parece el colmo de la locura.

El World Trade Center en la ciudad de Nueva York se iluminó, el gobernador Andrew Cuomo ordenó a las autoridades que usaran luces rosadas para elogiar la nueva ley de aborto de Nueva York.

“Et nos habebit Humus” – Y la tierra nos cubrirá

No es la hora de Julen todavía. La canción académica cantada tradicionalmente en ceremonias de graduación recuerda con la frase “et nos habebit humus” que nuestra vida en la tierra acaba con el abrazo de ella. A Julen le vamos a sacar todos del agujero final, que no le toca descansar allí.

¿Como conjugamos ambas acciones, por un lado todo un Estado desarrollado del viejo continente, España, todos los corazones de los hombres y mujeres, de las mujeres y los hombres de buena voluntad en vilo por la vida de un niño; con, por otra parte esta sinrazón en el país posiblemente más poderoso y avanzado del mundo celebrando e iluminando los edificios más emblemáticos de color rosa porque cualquier feto podrá ser destruido en cualquier momento del embarazo?

Los obispos católicos de Nueva York señalaron que la aprobación de esta ley es “un capítulo triste” para la historia, “nuestro querido Estado se ha convertido en un lugar más peligroso para las mujeres y sus bebés no nacidos”. El cardenal Timothy Dolan dijo que con esta ley “los profesionales de la salud que consideran repugnante el asesinato de bebés no nacidos no tendrán derecho a la objeción de conciencia, ya no hará falta médicos preparados para el desmembramiento y cualquier bebé que sobreviva a un escalpelo o la succión, y siga vivo, podrá ser dejado a su suerte hasta morir. ¿Acaso esto es progresismo?”.

Ello se agrava a mi parecer al considerar que fue en nueva York donde hace poco más de 16 años miles de ciudadanos cayeron al vacío desde las Torres Gemelas por un atentado terrorista que estrelló un avión secuestrado contra el edificio, y donde toda una nación se puso de pie con un solo corazón y una sola voluntad para aplicarse e implicarse en el rescate de cualquier superviviente y llorar a sus muertos. ¿No es este caso de la celebración del aborto libre un caso de anestesia de las conciencias? ¿Un código de conduta contradictorio?

La derrota de la razón: Niños no deseados que vienen, niños deseados que se van

Así, el bienestar que busca el hombre y la mujer modernos a toda costa, el Estado de Bienestar que ofrecen los gobiernos de los países considerados desarrollados, coloca -en lo que resulta una paradoja incomprensible- la dignidad del ser humano en una nebulosa de duda.

¿Es tal vez, el criterio a aplicar que el niño sea deseado, el que le otorga el derecho a vivir, pues no es deseado ante un aborto y sí lo es en el caso de Julen? ¿No es más bien que Julen ya ha nacido y ha sido registrado en un papel oficial del registro civil y el niño que no ha salido del vientre de su madre no? ¿El no ser deseado le arrebataría el derecho a vivir? De hecho este argumento se utiliza manipulando las emociones en campañas incluso de parte de los gobiernos: “ningún niño no-deseado”.

Al hilo de la metáfora que es el pozo, ambos, él bebe no nacido y Julen están en una cavidad fuera del alcance, todavía, del verdugo carnicero o de sus padres Viqui y José que le esperan con el corazón abierto. A una cavidad le llamamos útero a otro pozo. El útero en su significado etimológico está relacionado a partir del latín con la panza, como cavidad que alberga las partes intestinas.

Julen, España te desea

Pero esta hipótesis de hijos no-deseados hace aguas pues, ¿y si resulta que en el caso de un planteamiento de aborto el padre lo desea pero la madre no? El varón no recibe consideración en este caso, lo que equivale a haber entregado en propiedad el ser humano no nacido a la madre.

La dicotomía de deseado o no deseado como criterio para dejarlo morir o matarlo no me satisface. Aunque padre y madre no le desearan aun en el caso de una madre sin padre, la sociedad, el mundo lo desea aunque a lo mejor no lo sepa. Y lo desea porque es hijo de la humanidad, ya el Talmud dice que “quien salva una vida, salva el mundo”. Ya tenemos que el niño es deseado en ambas hipótesis de este doble planteamiento. Para mí es el argumento principal.

En el caso de Julen sin embargo se ha convertido en un tema de emoción colectiva, un país en que está por debajo del índice de reemplazo y mueren más que nacen. En un país el que desde el gobierno se promueve y desea furiosamente la muerte de los viejos y de los niños no deseados, estamos todos con José y Viqui. Finalmente, ante la hipótesis que no contemplamos que esa emoción colectiva muriera por aburrimiento, si Viqui y José piden desistir de la búsqueda en honor a Julen porque hubieran perdido la esperanza, que no la perderán, Julen tampoco sería aun así un niño no-deseado. Julen somos todos. Julen es el mundo, Julen es la esperanza. Julen es el motivo por el que todos nos levantamos cada mañana.

Todos somos Julien – Todos tenemos nuestros pozos

No. Todos somos Julen. La humanidad es la que desea la vida de ese feto, de ese niño Julen, de cualquier persona, que tiene la misma dignidad pues la dignidad de la persona humana no viene de su capacidad de producción o de su utilidad.

 

Siento el desgarro, la desolación y el rompimiento en cada décima de segundo de una forma distinta pero cercana en el alma y la voluntad a la terrible situación de los padres de Julen. No pocos criticarán este apunte personal, pero otros saben que es buena práctica cuando se habla a la emoción ofrecer el testimonio personal. Con mi hija de 8 meses de edad y mi hijo de 23 meses de edad me vi separado de ellos por decisión de su madre, con sentencia judicial mostrando que la única razón es que para ella había acabado el afectio maritalis, y justificaba que tuviera que abandonar mi hogar y todas mis pertenencias al ser menores de edad. Luché hasta gastar todos mis ahorros y capacidad de crédito por una custodia compartida que sabia que en 1999 no se me iba a conceder, y así fue. Y aunque ya tienen 20 y 21 años de edad sufro las incoherencias de una ley que me obliga a pasar 800 € netos por pensión por menores a dos mayores de edad. no habiéndose revisado mas que una vez la pensión, que por pedir disminuirla, se aumentó.

Todos esperamos un milagro

Hoy nuestro dolor es el dolor de los padres de Julen, Viqui y José. Y yo me acuerdo del poema de Pedro Calderón de la Barca:

Cuentan de un sabio, que un día/tan pobre y mísero estaba,/que sólo se sustentaba/de unas hierbas que cogía./«¿Habrá otro», entre sí decía,/«más pobre y triste que yo?»/Y cuando el rostro volvió,/halló la respuesta, viendo/que otro iba sabio cogiendo/las hierbas que él arrojó./Quejoso de mi fortuna/yo en este mundo vivía,/y cuando entre mí decía:/¿habrá otra persona alguna/de suerte más importuna?/Piadoso me has respondido./Pues, volviendo a mi sentido,/hallo que las penas mías,/para hacerlas tú alegrías,/las hubieras recogido.

Para mí, Julen transforma mis penas en esperanza, y esa esperanza se destila en alegría. Su padre José dijo literalmente que él desearía estar en el pozo para que Julen estuviera fuera, tomando sus penas.

25 de enero de 2019, a medianoche

Epitafio – Julen para siempre

26 de enero de 2019, con las noticias al depertarme

“Quien salva una vida, salva el mundo” –El Talmud

“Pero Dios respondió: «Jerusalén, ¿acaso puede una madre olvidar o dejar de amar a su hijo? Y aunque ella lo olvidara, yo no me olvidaré de ti”, se lee que dice Dios por su profeta Isaías en el libro de Isaías en las Escrituras. Dios y los padres de Julen José y Viqui no se olvidan.

Todos tenemos nuestros pozos. Todos los que lo contamos hemos anidado en un vientre. Unos habrán salido por la abertura principal, otros habrán sido extraídos por una abertura lateral. Pero hoy Julen nos ha dado vida a todos. Le hemos sacado de su pozo. Por desgracia lo entregaremos a la tierra de nuevo, con el alma rota. Pero hay un antes y un después, para las personas que han seguido su calvario. Este parto de Julen para darle sus padres el último abrazo, el “hasta luego Julen, nos quedamos pero sonreiremos por ti”, nos salva a todos.

Conoceremos más de cerca las circunstancias del traspaso de Julen, ojalá sereno, inconsciente de lo que le ocurría, sabedor del amor de su madre y de su padre, de su padre y de su madre, de su hermanito Oliver desde el Cielo al que ya estará abrazado, y de tantísimos más, sintiéndose único. Y ya le deseamos que esté en brazos del Dios Creador que amó tanto a los hombres, que entregó a su Hijo Único para que muriera por ellos y fueran salvos y vivieran para siempre. Hemos visto el bautismo de Julien, esta vez bautismo de amor colectivo y dolor compartido.

El nombre de Julen es la variante vasca de Julián, un nombre de origen latino que proviene de Iulianusy cuyo significado es “de raíces fuertes”. Se dice que se caracterizan por ser personas sociables, inquietas y luchadoras, y suelen tener éxito en la vida. Julen ha obrado el milagro de unirnos a todos por la vida.  Muere en la madrugada siguiente, el día en que tradicionalmente las iglesias cristianas de todo el mundo oran por la unidad. Y Julen nos ha unido más a todos. Dios te haya acogido en su seno.

*Jordi Picazo es profesor titulado de enseñanza primaria y secundaria en Reino Unido y España y está colegiado como periodista en ambos países. Es padre de una hija y un hijo. Para correcciones: jordipicazosalomo@gmail.com


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