Santa Sede

Juan Pablo I, punto de referencia para la historia de la Iglesia

El Papa Juan Pablo I pasó a la historia seguramente por tener uno de los pontificados más breves. Albino Luciani (17 de octubre de 1912 – 28 de septiembre 1978) falleció a los 34 días de ser elegido sucesor de Pedro. Pero en ese mes tocó temas importantes y cumplió gestos con un gran significado. Sus virtudes heroicas fueron aprobadas por el Papa Francisco en noviembre de 2017. Y ahora, se ha creado una Fundación Vaticana que llevará su nombre. ¿Por qué? Porque no fue una figura poco importante, o no extraordinario, como muchos la han considerado; sino que fue un verdadero punto de referencia para la historia de la Iglesia.

Lo explica a ECCLESIA Stefania Falasca, periodista italiana, vicepostuladora de la causa de canonización de Luciani, y ahora también vicepresidenta de la Fundación Vaticana Juan Pablo I. La recién creada fundación da en vida a un ente destinado a profundizar la figura, el pensamiento y las enseñanzas de Juan Pablo I, así como de promover el estudio y la difusión de sus escritos.

Stefania Falasca

—¿Cómo nació su interés por la vida y obra de Juan Pablo I?

—Nació a finales de los años 90. Yo trabajaba en una publicación mensual católica y en aquella época la figura del Papa Luciani se reducía al momento de su muerte. Sin embargo, nosotros considerábamos su magisterio y su figura y éramos los únicos en el panorama mediático que lo abordaban. El siguiente paso fue al realizar el doctorado de investigación sobre «Ilustrísimos señores», un texto que Luciani escribió con «cartas imaginarias». Una obra del entonces cardenal Albino Luciani, patriarca de Venecia, en la que se reúnen más de cuarenta cartas dirigidas a una gran variedad de personajes de la historia y la ficción literaria, como puede ser Dickens, Marconi, San Bernardino, Pinocho o Teresa de Ávila. En estas cartas analiza los problemas de la vida moderna, hablando de Dios, del hombre, del amor, de la vida y de la muerte.

—¿Y por qué eligió este tema para su doctorado?

—Me había licenciado en Literatura Moderna y Contemporánea, y propuse como profesor para el doctorado de investigación al Papa Luciani, porque la cultura, la formación literaria de Luciani es enorme, y seguramente su bagaje de conocimientos iba más allá que el de un recorrido normal eclesiástico. Fue un bibliófilo, hablaba varios idiomas que aprendió de forma autodidacta cuando era pequeño. Además de haber sido un gran estudioso, Juan Pablo I tenía una apertura mental de 360 grados.

—¿Cómo llegó a ser vicepostuladora de la causa de canonización de Juan Pablo I?

—El proceso de canonización de Luciani se abrió en 2003, 25 años después de la muerte, que para una causa no es poco. Yo había hecho el curso para ser postulador de causas y me pidieron que lo siguiera cuando el proceso llegara a la fase de Roma. Eso sucedió en 2007 y fui la encargada de seguirlo. De este modo tuve ocasión de profundizar en el material de todas las sedes episcopales que atravesó, así como demás archivos y documentación. Un trabajo primario sobre Luciani porque no se había hecho nunca hasta ese momento. Para mí fue una gran aventura entrar dentro de los escritos, hecho con tenacidad y perseverancia, que nos llevó en el 2017 a la proclamación de las virtudes heroicas. Fue como entrar en una vida a través de todo este patrimonio, documentación y cartas. Las cartas son el espejo de una vida. Y esto es importante por lo que representa Luciani: una figura no poco importante, o no extraordinaria, como muchos la han considerado; sino un verdadero punto de referencia para la historia de la Iglesia. Y por eso su pensamiento debe ser profundizado, estudiado y difundido. Para mí, el Papa más sobresaliente del siglo XX.

—¿Cree que su muerte repentina influyó en el recuerdo que se tiene de él?

—Su pontificado fue muy breve y se fue muy pronto. Esto ciertamente ha pesado en su recuerdo, al igual que el hecho de que antes y después tuvo pontificados largos. Le precedió Pablo VI y le siguió Juan Pablo II. Pero no debemos considerar su pontificado un paréntesis, un pequeño meteorito que pasó y se apagó después de un breve trayecto. Es necesario considerar lo que ha hecho con este pontificado de 34 días.

Podríamos considerar el Urbi et Orbi del 27 de agosto como su programa. Vimos cumplido en ese mismo mes signos de una Iglesia que va adelante con el Concilio. Son las calles principales que recorrió Juan Pablo I. Luciani es ciertamente un apóstol del Concilio. Los caminos que abrió son los de la renovación de la misionaridad, de la colegialidad episcopal, del servicio en la pobreza eclesial, de la búsqueda de la unidad de los cristianos, del diálogo interreligioso y diálogo con la contemporaneidad. Basta pensar en su lenguaje. Una nueva oralidad que había sido descubierta en la Iglesia. Un pontificado breve pero lleno de iniciativas por la justicia y por la paz. Y es que Juan Pablo I hizo rezar en el Ángelus del 10 de septiembre por la paz en Medio Oriente, recordando el encuentro entre el presidente de Estados Unidos Jimmy Carter, el primer ministro de Egipto Anwar el-Sadat, y el primer ministro de Israel Menájem Beguín. En esos 34 días de pontificado, también tejió contactos a favor de la unidad de los cristianos. Colegialidad, sinodalidad, términos clave del Concilio que él también siguió. La perspectiva dada por el Concilio Vaticano II prosiguió y no se interrumpió con su muerte repentina. El mensaje de Papa Luciani es muy actual.

—¿Cómo nace ahora esta Fundación Vaticana?

Juan Pablo I tenía una apertura mental de 360 grados
—Gracias a la causa de canonización, que se abrió hace 17 años y se cerró en 2017, surgió la posibilidad de la creación de la Fundación Vaticana porque consintió la adquisición de las fuentes. Allí se inició el trabajo de investigación, que es importante desde un punto de vista histórico e historiográfico. Se consiguió adquirir las cartas ha sido fundamental para poder hablar verdaderamente en términos científicos de Luciani y ahora es posible una elaboración, un estudio y una profundización del pensamiento a partir de las cartas. Y esto da la posibilidad de un reconocimiento necesario de la memoria de Luciani, ciertamente con el rigor analítico y crítico debido. La constitución de la Fundación servirá para tutelar el patrimonio de Juan Pablo I e incentivar un estudio sistemático para ser difundido su pensamiento y espiritualidad.

—¿Qué rasgos de Juan Pablo I pueden ayudar a los cristianos de hoya comprender mejor su pontificado?

—Hace 40 años, en tan solo un mes, Juan Pablo I conquistó a la gente y rompió muros y barreras. Su mensaje se reveló universal. Se presentó como pastor, cercano a la gente, a la humanidad, es un rasgo que lleva a la comprensión del pontificado. Su figura puede ayudar a dar sentido a la esperanza de la valentía, también en tiempo de crisis ya que él vivió la crisis del 78, de gran violencia en la sociedad. Luciani es una figura que por cómo propone y lo que propone da ese sentido de esperanza y valentía que lo hace actual y presente.

Entrevista por Rocío Lancho
@RocioLG


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