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Juan Manuel Sánchez: «Ser cofrade es vivir durante todo el año como verdaderos cristianos»

«Vivir durante todo el año como verdaderos cristianos, dando testimonio de nuestra fe, hará que nuestras procesiones tengan ese verdadero sentido. Esto es ser cofrade». Así lo ha explicado Juan Manuel Sánchez García, natural de Albacete y sacerdote diocesano de Toledo, trabaja actualmente en la diócesis de Albacete. Es vicario parroquial en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima de Albacete y de San Bartolomé del Pozuelo. Además es delegado diocesano de Religiosidad Popular, Hermandades y Cofradías y consiliario de la Junta de Cofradías y Hermandades de la ciudad.

El sacerdote ha hablado con la delegación de medios de la diócesis para explicar que el trabajo previo a los días de Semana Santa «fue intenso y lleno de ilusión, a la vez que triste por no poder procesionar en nuestras calles y por la pérdida de algunos cofrade». Pero la ilusión de preparar una Semana Santa «que nos ayude a vivir con intensidad los misterios de nuestra fe, en medio de esta pandemia» pese a estar  privados de los actos exteriores «no ha sido obstáculo para celebrar gran cantidad de actos de culto a los titulares de las Cofradías y Hermandades».

Tampoco lo ha sido para participar en la liturgia que las parroquias ofrecen en este tiempo. «¡La Semana Santa se va a celebrar cómo siempre se ha hecho! En el interior de los templos se han venido celebrando y se va a celebrar todo casi con normalidad, aunque sujetándose estrictamente a las normas sanitarias para crear unas celebraciones seguras y sin peligro alguno», ha explicado.

—¿Cómo celebrar esta Semana Santa tan especial?

—Tenemos que buscar una visión positiva de estas circunstancias que estamos atravesando y aceptarlas como una oportunidad de vivir una Semana Santa desde una perspectiva interior, siendo conscientes de que no se nos va a privar de lo principal que es vivir este tiempo de Cuaresma y el Triduo Pascual centrado en la esencia de lo que celebramos que es la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, acompañados siempre de la presencia de Nuestra Madre la Virgen María. Se nos brinda la posibilidad de celebrar todo con recogimiento y devoción, disfrutando de las celebraciones litúrgicas que son el centro de estos días y dejando para tiempos mejores la exteriorización en la calle. Este año en la ciudad de Albacete y en muchos pueblos de nuestra geografía, se han preparado muchos actos de culto alrededor de los titulares de cada cofradía, pregones y presentaciones de carteles, charlas, conferencias y sobre todo la participación en las celebraciones del Triduo Santo en las distintas parroquias. Aquí quiero agradecer a todas las cofradías el esfuerzo tan grande y valioso que están realizando en toda nuestra diócesis.

—¿Qué aspectos son importantes para los cofrades en este tiempo de pandemia?

—La Cuaresma es un tiempo de reflexión, de silencio, muy fértil para profundizar en nuestra fe y en nuestra piedad, en nuestro ser cofrade, descubriendo que la pertenencia a una cofradía es mucho más que solo participar en una procesión. Es el momento en esta pandemia de descubrir la importancia de participar en las celebraciones litúrgicas y también practicar actos de devoción, piedad y caridad. Es un tiempo especial para interiorizar y orar, esto sería estupendo para fortalecernos en la fe y acercarnos más a Dios por medio de los sacramentos, para vivir una vida verdaderamente cristiana, que eso es ser cofrade. Este año podremos ver todo desde la perspectiva interior siendo conscientes que las celebraciones litúrgicas son la parte más importante que fundamenta el despliegue en la calle de las representaciones de la Pasión de Cristo y da sentido a esas bellísimas manifestaciones catequéticas de fe que son las procesiones.

—Y después de Semana Santa, ¿qué hacer?

—Una vez fortalecidos en nuestro interior y habiendo profundizado en los misterios y verdades de nuestra fe, es el momento idóneo para salir a proclamar todo ello en nuestra vida cotidiana, cumpliendo con el mandato del Señor: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio». Llevar al encuentro con Cristo Vivo a nuestros hermanos y haciéndonos más cercanos a todas las personas, especialmente a los más necesitados. Al igual que el Señor se oculta en el sepulcro durante tres días para al tercero salir brillante y victorioso, nosotros tenemos que salir a proclamar nuestra fe en nuestro entorno, en nuestras familias, trabajar más intensamente en nuestras parroquias y en la labor evangelizadora y caritativa de nuestra Iglesia. La celebración de la Eucaristía que durante todo el año se nos ofrece en nuestras iglesias y parroquias, es la fuerza y la energía en nuestras almas para poder cumplir con este mandato de Nuestro Señor. Las Cofradías y hermandades, así como los fieles en general no pueden limitarse a vivir solamente unos días intensos que duran una sola semana, sino que el resto del año tenemos que ser otros Cristos en medio de una sociedad que secularizándose va perdiendo su identidad religiosa y cultural. Esto es ser cofrade, vivir durante todo el año como verdaderos cristianos, dando testimonio de nuestra fe, esto hará que nuestras procesiones tengan ese verdadero sentido, que sean expresión externa de una fe vivida desde lo más profundo de nuestra alma. ¡Qué todos vivamos una Semana Santa, verdaderamente santa!



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