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Juan Manuel de Prada habla en Cáceres de la misión de la fe

Juan Manuel de Prada habla en Cáceres de la misión de la fe 

El escritor Juan Manuel de Prada ha centrado su ponencia en la fe y en la razón. “Parece que la fe tiene que estar recluida. Pero la misión de la fe no es estar confinada sino derramarse sobre las realidades seculares”. Este ha sido el eje sobre el que se ha movida su ponencia, reclamando a los cristianos que con nuestra vida, en la familia, en nuestro trabajo y en nuestra profesión, nos mostremos como verdaderos creyentes. “Muchos que se llaman católicos se comportan como si lo fueran. La fe es testimonio y tenemos que llevarla a cabo en nuestros desempeños profesionales”.

También ha realizado una crítica a la educación católica por haber perdido parte de su esencia, tanto a colegios como universidades “Parece que el ámbito religioso es un ámbito restrictivo, se puede percibir en algunos colegios católicos donde la educación es igual a otros centros y el resto de contenidos están en la asignatura de religión. Las universidades católicas también han perdido esto. Una educación católica ni siquiera necesitaría clase de religión católica porque la fe tendría que iluminar todas las disciplinas”. También se ha recibido a los medios de comunicación, “un medio de comunicación católico sería aquel donde no se permitiera la entrada a los obispos, si la programación estuviera completamente repleta de esas ideas y verdades, los obispo sonarían repetitivos”.

Y a otros ámbitos como la economía, la política, el periodismo, ya que para Juan Manuel de Prada, todas las disciplinas tendrían que estar anegadas por las verdades de la fe, “pero esto no es así –matiza el escritor- un economista católico no puede dar la misma respuesta a la crisis, que otros economistas. La fe tiene que ofrecer otras respuestas. El arrinconamiento de la fe que ha impuesto el mundo moderno nos ha conducido a una condición de progresiva progresa e incapacidad de respuesta ante las situaciones que nos ofrecen las realidades seculares”.

También se ha referido muy profusamente al mundo del arte. “El artista está acompañado de unas musas, pero para el artista cristiano está acompañado de la gracia de Dios, para el hombre materialista contemporáneo no tiene explicación, se dedica a negar ese chispazo divino, una negación de la experiencia empírica en el trabajo de cualquier artista. Hay momentos de iluminación que no se pueden explicar mediante procesos puramente físicos. El arte, la capacidad del hombre para crear belleza es uno de los dones más hermosos que Dios le ha dado. Algo que nos aproxima al misterio de Dios y desgraciadamente hoy todo el ámbito artístico, es un ámbito del que la fe ha sido expulsada”.

Otro de los puntos importantes de su intervención ha sido el diálogo. “Se habla de diálogo entre la fe y la cultura… etc. Se habla mucho del diálogo, también en el evangelio, pregunta Jesucristo en un pasaje muy hermoso ‘¿quién dice la gente que soy yo?. El diálogo es una vía de conocimiento extraordinaria, pero el diálogo para que sea fructífero tiene que partir de unas premisas compartidas, cuando no las hay o es un diálogo de besugos, ‘Dios existe, Dios no existe’ y solamente servirá para lanzar mensajes sin que nadie lo escuche, o bien una de las partes, o ambas, renuncian a parte de aquello en lo que creen, que es el consenso, que tanto predicamento tiene hoy en día. Este sería un diálogo fundado sobre la mentira y al católico no le conduce a ninguna parte, sólo a la desnaturalización de su fe”.

El diálogo entre fe y ciencia también ha tenido espacio dentro de esta ponencia: “La razón humana no puede llegar a penetrar en los grandes misterios de la vida, ocurre exactamente igual cuando hablamos de ciencia. No tiene que haber conflicto entre la ciencia y la fe, porque les corresponden realidades distintas. Falso, son el mismo ámbito, lo importante es el hallazgo de la verdad, pero los procedimiento que siguen son distintos, uno la experimentación y otro la Revelación”.

Para el escritor, el hombre contemporáneo vive en un ‘sinsentido absoluto’, agravado por las circunstancias económicas que vivimos, “el hombre se ha dado cuenta de que no tiene asideros, que aquellas cosas a las que concedió la condición de asideros en realidad estaban construidas con arena. Un derrumbe que nace de la apostasía, es lo que le ocurre al hijo pródigo, el hombre se aleja de Dios y se ha quedado sin Él, renunciando a su verdadera naturaleza, porque la naturaleza humana necesita un alimento sobrenatural. Y estamos viendo hoy los resultados, no es una crisis económica, no es una crisis política o solamente, sino que es la crisis de un mundo que ha extraviado su razón de ser. En este momento los católicos tenemos que recuperar ese terreno que perdimos y al que nunca teníamos que haber renunciado.”

Para De Prada, las soluciones ideológicas que pretendían traer el paraíso a la tierra han fracasado. “Las personas están desilusionadas con los partidos políticos. Fracasó el comunismo, pero también ha fracasado el capitalismo aunque nos cueste aceptarlo. Es el momento de recuperar el pensamiento católico, actuante en la política, es el momento para que se considere seriamente la formación de un partido político verdaderamente regido por la doctrina católica. Que se fomente una economía que esté fundada en principios cristianos, donde la riquísima tradición católica adquiera un nuevo protagonismo, que se fomenten las vocaciones artísticas, que vuelva a haber un arte católico. El momento de la reconquista ha llegado”.

El escritor ha afirmado que la fe puede alumbrar todas las realidades seculares, “todas las cuestiones políticas y económicas se pueden alumbrar desde la fe y desde aquí toman pleno sentido. En el programa de televisión ‘Lágrimas en la lluvia’ intentamos mostrarlo, esto cuesta mucho, es difícil en determinados ámbitos encontrar a personas que tengan esa visión plenamente católica. Ha habido programas que no han salido como deseaba porque hay ámbitos, por ejemplo el económico, donde los economistas que se consideran católicos han asumido pensamientos que distan mucho de ser católicos”.

Citando a Chesterton, el ponente indicaba que las ideas nuevas no son sino las herejías de siempre con una máscara nueva. “Si analizamos las ideologías veremos que esto es así. La fe lo que aporta por una parte es un depósito de verdades inmutables y nos permiten ser árboles recios, que no arranca ningún viento oportunista y esa es la mayor hermosura de mi fe, que es dar respuesta a todos los problemas que la vida te plantea”.

 



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