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Juan Carlos Elizalde, obispo de Vitoria: «He rezado muchísimo más, esto me ha hecho bajar a los sótanos de mi vida»

Juan Carlos Elizalde es obispo de Vitoria y presidente de la Subcomisión para las Migraciones y Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española. Hoy se publica una entrevista en el periódico regional El Correo. «He rezado muchísimo más, esto me ha hecho bajar a los sótanos de mi vida», ha asegurado en la entrevista realizada por el medio vasco.

Además, cabe destacar que Elizalde está retransmitiendo las misas desde la catedral de Vitoria en el canal de Youtube de la diócesis, y que en por el mismo medio publica una reflexión diaria, desde hace semanas, para mirar con profundidad la situación que estamos viviendo. A continuación, un extracto de la entrevista:

—¿Se ha acostumbrado a dar misa por streaming?

—Para acostumbrarse harían falta muchas experiencias y esperemos que no sean necesarias. Predicamos misa ante cuatro personas o una catedral abarrotada. Esto sirve para replantearmos para qué somos curas, para qué nos necesita la sociedad. Estamos redescubriendo otra manera de ser comunidad con el teléfono, la oración por internet, las celebraciones con medios…

—La Semana Santa no es una época de alegría. ¿Esta será mucho más triste?

—No son doloristas, ya que en el horizonte está la esperanza de la Resurrección. Pero que no se pueda expresar en la calle aporta un plus de oscuridad. Jueves Santo es Jueves Santo porque no se puede trasladar el acontecimiento de la eucaristía. Las procesiones no están sujetas a fechas.

—¿Usted está rezando más?

Juan Carlos Elizalde, ayer durante la celebración del Jueves Santo

Sí. He rezado muchísimo más y con mayor profundidad. Esta situación me ha hecho descender a los sótanos de mi vida y mi misión como obispo.

—¿Considera lógico que alguno empiece a perder la fe?

—El desafío más grande para la fe siempre ha sido el mal, el dolor y el sufrimiento del inocente. Hay gente que en las grandes crisis ahonda en su creencia y comprueba que Dios está ahí, que fue crucificado y, por eso, está con los crucificados de la tierra. Otros, en cambio, se preguntarán cómo sucede esto si Dios existe.

—¿De qué manera pueden servir los valores cristianos para superar una situación así?

—Estamos viviendo la entrega de muchos para conseguir la victoria. Es lo mismo que supone la Semana Santa. Esto confirma, refuerza, los valores cristianos.

—¿Es ético que algunos países de Europa prioricen la atención en la UCI en función de la edad?

—La edad no puede ser considerada como el único y automático criterio de elección ya que si fuera así se podría caer en un comportamiento discriminatorio. Nunca debemos abandonar al enfermo, ni siquiera cuando no hay más tratamientos disponibles.

—¿Cómo ve que las familias no puedan estar con los terminales?

—Morir en soledad supondrá un dolor y una pena irreparable. Me parece una situación durísima, pero las autoridades sanitarias son quienes que tienen que valorar. Nosotros intentamos paliarlo a través de capellanes que pueden acercarse para la unción de los enfermos, confesiones o charlas. De hecho, hemos ampliado el equipo de sacerdotes para cubrir esa atención.

– En el entierro, al menos, puede haber tres familiares…

—Eso no consuela. Es una migaja. Cuando nos necesitan es en vida.

—¿Cómo está viviendo la trágica situación de las residencias?

—Hay residencias de órdenes religiosas y conocemos el problema de primera mano. Nadie estaba preparado para esto. Ni las residencias, ni los centros sanitarios, ni los gobiernos…

—¿No se está pecando de falta de autocrítica?

—El momento de la autocrítica y de las responsabilidades será posterior. Ahora tenemos que afrontar esta crisis con todas las fuerzas. Habrá que retomar el asunto y ser críticos para aprender.

La entrevista completa aquí.

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