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Joseba Segura: «Hay trabajos muy difíciles de sustituir porque implican un gran valor humano no reconocido por el mercado»

El tándem libertad y seguridad es un debate que ha vuelto a abrir en nuestra sociedad el COVID-19. Una eclosión que ha arrasado con un sector económico que se ha visto afectado por la crisis y por las medidas de restricción de libertades. Con este punto de partida han profundizado en una nueva sesión del Foro de Encuentros Interdisciplinares sobre el Mundo post Covid-19 de la Fundación Pablo VI en la que han participado Joseba Segura, obispo auxiliar de Bilbao y economista, y Antonio Garamendi, presidente de la CEOE.

Un pez o enseñar a pescar

A partir del debate social generado en torno al Ingreso Mínimo Vital, el obispo auxiliar de Bilbao ha hecho contar cómo en el Pais Vasco estas medidas no han «desincentivado el trabajo», ya que los que la perciben son en su mayoría pensionistas, empleados precarios o personas vulnerables que no están en el mercado laboral. «Esta renta lo que hace es que asegura que esa gente que ya está fuera del mercado de trabajo pueda vivir dignamente». Algo que Garamendi ha apoyado apelando orientar esta medida a la «empleabilidad, es decir, no solo dar el pez, sino dar la caña y enseñar a pescar». No obstante, el presidente de la CEOE ha subrayado que aprobar esta medida «va más allá de lo meramente coyuntural», y que para una reforma «estructural» como esta, se debería haber llegado a un consenso, a un estudio profundo «y no aprovechar un estado de alarma para aprobarla. Esta renta tiene que tener un recorrido».

Quiebra económica

Respecto a la situación de las empresas, Garamendi ha asegurado que el primer objetivo del ERTE es proteger el empleo. «Sin él, la mayoría de las empresas habrían cerrado. Esto es un equilibrio de vasos comunicantes que hará que muchas empresas, si cierran, no volverán a abrir. Por eso, es clave prolongar los ERTE más allá de junio». También el prelado se sumó a la importancia de esta medida «para este desafío tremendo». Lo que han hecho CEOE, sindicatos y Gobierno para poder prolongar los ERTEs «es un ejemplo de diálogo y concertación social, algo que necesitamos en este país», ha señalado. «Ha sido un desafío muy intenso, pero los cambios van a venir progresivamente. La cultura empresarial y sindical en España está marcada por la tradición, en la que prima una confrontación de intereses de empresarios y trabajadores que a través de negociaciones duras llegan a cesiones y acuerdos». Ante esto, Segura propone «crear opciones de confianza y transparencia, colaboración en el proceso de decisión de la empresa y una posible participación del capital».

«El diálogo social es la mejor infraestructura que tiene un país y nosotros estamos trabajando en ese futuro», ha explicado Garamendi. «Nosotros somos partidarios del diálogo social, de las mesas de negociación y de ver en cada caso dónde están los espacios». Además, ha instado a poner a las personas en el centro de las empresas, y apostar por la formación. «Donde está la pobreza real es en la falta de formación. El paro juvenil puede llegar casi al 50%, y la formación es un tema clave».

El valor social del trabajo

Durante esta pandemia «se han puesto en valor a los trabajadores imprescindibles que en ocasiones son los que menor valor añadido tienen», ha explicado el obispo. «Son trabajos que no tienen visibilidad y que forman parte de nuestro ser, de nuestra identidad humana, y que no están retribuidos». Además, ha subrayado que «son trabajos muy difíciles de sustituir porque tienen un gran valor humano y que no están reconocidos por el mercado del trabajo. No es el valor social sino el valor económico».

El teletrabajo, ¿ha venido para quedarse?

«El teletrabajo permite tener cierta flexibilidad interesante», ha expuesto el prelado. Pero ofrece un peligro: «pueden perderse las relaciones personales, y provocar una fragmentación de la experiencia laboral mayor de la que existe. También para Garamendi, el teletrabajo es una gran oportunidad para el mundo de la empresa y las personas, «siempre y cuando se utilice bien». A lo largo de la pandemia «nos hemos dado un atracón de teletrabajo que no es bueno ni para el trabajador ni para la empresa. Tiene que ser un complemento que ayude a la conciliación de la vida familiar sin perder las relaciones humanas, no podemos renunciar a ellas».

¿Subir el salario mínimo?

Ante las preguntas formuladas por Jesús Avezuela, director de la Fundación Pablo VI y que ha moderado el periodista Mariano Guindal, los participantes han abordado la reforma laboral, ante lo que Garamendi ha sido muy claro: «Si quitamos de un plumazo la reforma laboral tendremos un problema muy serio, no solo laboral sino también de confianza en España de cara a Europa, por ejemplo». En esta situación de emergencia sanitaria, «no es el momento, cuando lo urgente supera a lo necesario. Para decisiones estructurales hay que sentarse. Los reales decretos cada semana no nos gusta», ha aseverado.
El obispo auxiliar de Bilbao, por su parte insistió en que la Iglesia «tiene que apoyar, con todos los medios que tenga, el diálogo social. La economía nos ha globalizado».

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