Cultura

José Javier Esparza publica Historia de la yihad, un repaso por catorce siglos de sangre en el nombre de Alá

El escritor y divulgador publica el libro Historia de la yihad, un repaso por catorce siglos de sangre en el nombre de Alá

JOSÉ JAVIER ESPARZA: «LA RESPUESTA CONTRA EL FANATISMO NO PUEDE VENIR DE FUERA, SINO DE DENTRO DEL PROPIO ISLAM»

 

Yihad es una palabra árabe que significa simplemente lucha, pero suele interpretarse por Guerra Santa. Por desgracia, hoy está en boca de todo el mundo en esta sangrienta acepción. Hace catorce siglos el islam nacía bañado en sangre y a día de hoy no parece que esto haya cambiado mucho, como aborda el escritor y divulgador histórico José Javier Esparza en Historia de la yihad, un repaso por el mundo musulmán desde Mahoma al actual Estado Islámico, pasando por la conquista de la Hispania visigoda, las cruzadas, el imperio otomano o la Guerra Fría, profundizando en las raíces de la lucha contra el infiel.

 

Si bien no todos los musulmanes son islamistas —aquellos que quieren adaptar la vida política a los preceptos del Corán—, ni todos los islamistas son yihadistas —los que quieren imponerlo por la fuerza y el terror—, sí es un hecho que estos últimos se han convertido, a ojos de muchos musulmanes, en la vanguardia de la religión. «Todos los musulmanes defienden la yihad y todos defienden que presenta un aspecto bélico irrenunciable. Eso forma parte de su corpus doctrinal. Otra cosa es su interpretación en términos bélicos ofensivos, o su interpretación como un deber personal que todo musulmán debe realizar. En realidad es aquí donde está la gran polémica histórica y doctrinal en el seno de la comunidad musulmana», afirma el autor.

 

«El Estado Islámico es un grupo salafista, es decir, fundamentalista, y como tal trata de reproducir exactamente la letra del Corán y de los hechos de Mahoma y sus compañeros. Todas esas barbaridades que vemos son en realidad réplica literal de escenas narradas en las fuentes originales del islam, repetidas al pie de la letra (decapitaciones, esclavización, destrucción de ídolos, etc.), como si viviéramos perpetuamente en el siglo VII. Y esto tampoco es sólo cosa de ahora, sino que siempre, a lo largo de toda la historia de la yihad, ha habido réplicas del mismo carácter», como se puede leer en Historia de la yihad.

 

La conclusión de José Javier Esparza es que la respuesta contra el fanatismo no puede venir de fuera, sino de dentro del propio islam, ya que es este mismo el que ha generado una visión de la religión donde el recurso a la violencia halla legitimidad santa. «La yihad moderna no es una guerra del islam contra Occidente u otras religiones sino una guerra contra sí mismo, una guerra civil, un problema interno que deben solucionar ellos mismos», sentencia. «Son los musulmanes, en su inmensa mayoría gente pacífica y normal, los grandes perjudicados de la violencia. En esos países se ven enfrentados a una tensión interna insoportable que impide construir un proyecto común, incluso dentro de las propias familias donde las divisiones internas son dramáticas».

 

Occidente no debe echarse la culpa por la Yihad global, no tiene responsabilidad en ella ni es parte de la solución, salvo en aquello que le afecta directamente. «El islam por su propia estructura mental es muy difícilmente compatible con el mundo moderno, tal como se ha ido construyendo en los últimos 200 años y no ha sido capaz de producir las herramientas capaces para convivir de forma pacífica con la modernidad global», aunque algunos países han tratado de adaptarse.

 

Y los poderes políticos, como autoridades religiosas a la vez, tendrían que ser los que lideraran la solución que tiene que acompañarse necesariamente de una reinterpretación de los textos sagrados. «No estamos ante una religión que ha de hacer frente a una secta herética, sino ante una civilización que ha de hacer frente a una manifestación permanente de una de las cosas que Mahoma dejó sin atar: el uso de la violencia», afirma. Y señala que ni el Islam ni ninguna otra religión son un caldo de cultivo para la violencia: «Las guerras que más muertes han causado en la historia han sido las del siglo XX emprendidas por doctrinas políticas. La religión no es una fábrica de sangre».

 

Es necesario conocer la historia de la Yihad para poder comprender lo que está ocurriendo en la actualidad, de ahí la publicación de este libro en La Esfera. «Conocer la historia es una buena forma de recuperar la identidad. Los hechos son los hechos. Caben, por supuesto, numerosas interpretaciones, y todas son legítimas mientras respeten la verdad, o la parte de ella que podemos descubrir. Ninguna persona puede vivir sin identidad: sería una patología. Con los pueblos ocurre lo mismo», termina José Javier Esparza.

 

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