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José Gabriel Vera Beorlegui en XXIV Semana de la Familia en Albacete

José Gabriel Vera Beorlegui  en XXIV Semana de la Familia en Albacete

 En una familia interactiva como la de hoy en día, las redes sociales de Internet han de ser lugar de encuentro entre padres e hijos

 José Gabriel Vera Beorlegui, director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Medios y Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Española (CEE), en la XXIV Semana de la Familia en Albacete

“En las familias, las redes sociales de Internet pueden y deben ser lugar de encuentro entre padres e hijos”, afirmó el sacerdote y periodista, José Gabriel Vera Beorlegui, director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Medios y Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Española (CEE), en su intervención en la XXIV Semana de la Familia de Albacete, que con el tema “Padres, hijos y redes sociales”, se ha celebrado durante los días 25, 26 y 27 de marzo, organizada por el Secretariado Diocesano de Pastoral Familiar y la Coordinadora de Asociaciones de Padres de Colegios Religiosos de Albacete, con la colaboración del Secretariado Diocesano de Enseñanza.

José Gabriel Vera ofreció dos conferencias, sobre “Redes sociales, un mundo real de encuentro” y “Redes sociales: riesgo y oportunidad”, en las que destacó que “en una familia interactiva como la de hoy en día, en la que en nuestra casa hay un montón de conexiones digitales, los hijos pueden enseñar a sus padres el uso de estas nuevas tecnologías y los padres, a su vez, no pueden renunciar a educar a sus hijos sobre cómo deben emplearlas, porque las redes sociales son un mundo real donde se puede hacer de todo, y por tanto es necesario que en las familias se haga de ellas tema de conversación y lugar de encuentro entre padres e hijos”.

“Por ejemplo, cuando un hijo y su padre juegan al fútbol, el hijo no le pide al padre que sepa rematar de cabeza o que haga un buen saque de córner, pues no sabe hacerlo, pero el padre sí le puede enseñar al hijo una serie de criterios sobre cómo jugar de la manera más adecuada. Pues lo mismo en las redes sociales y la conexión de los teléfonos móviles a Internet: el chaval sabe manejar el balón -es decir, las redes sociales, el móvil…-, pero necesita los criterios de los padres”.

La intimidad de mi hijo: lo que puede hacer y lo que no

“Hay que estar cerca de los hijos, -indicó José Gabriel Vera-, y ante la consideración de que el uso personal del móvil o de las redes sociales entra dentro de la intimidad de mi hijo, y nos dé por ello cierto reparo y pensemos“yo qué pinto aquí”, es muy necesario que los padres reflexionen sobre qué cosas puede hacer mi hijo él solo, y qué cosas no puede hacer”.

“No hay que perder de vista que la responsabilidad de lo que hacen los hijos es de los padres. Por ejemplo, si hace ciberbulling, o está enviando fotos que puedan invadir la intimidad de otros, la responsabilidad de tu hijo recae sobre ti”. Su intimidad es también mi intimidad”.

José Gabriel Vera resaltó mucho más las oportunidades de Internet que los riesgos que suponen para los usuarios.“Generalmente en todos los inventos, en este caso, en estas nuevas tecnologías de comunicación, cuando empiezan a extenderse se ven mucho más los riesgos que las oportunidades que representan, pero con el paso del tiempo los riesgos van desapareciendo y las oportunidades van creciendo,  si bien los riesgos han de ser localizados y controlados, y se superan con la educación.

El chaval es consciente de que sabe más de redes que sus padres”

En la familia, los padres tienen que aprender a desenvolverse en este mundo de Internet, porque todo lo que pasa en el mundo real está pasando en Internet y es una realidad a la que nosotros no podemos renunciar. El chaval es consciente de que él sabe mucho más que sus padres en el manejo del móvil y las redes sociales, pero también ha de reconocer de una forma natural la autoridad de sus padres, en una relación de confianza que ha de cultivarse desde la infancia, explicó José Gabriel Vera.

Y sobre las normas elementales de prudencia en Internet y los criterios de un buen uso, advirtió este sacerdote y periodista que hay que enseñarlos a los hijos desde el principio, es decir, desde el mismo momento en que empiezan a usar el móvil y entrar en las redes sociales, que está entre los 10 y 12 años de edad. A los 15 años de edad, se llegará tarde.

Entre estas normas elementales de prudencia, citó que “tenemos que ser dueños de lo que sale en Internet de nosotros mismos, y tener muy encuenta que todo lo que se cuelga en la red puede ser difundido con fines distintos a los inicialmente previstos, y que lo que colgamos o escribimos es público para todo el mundo (fotos, vídeos, opiniones)”. También es preciso enseñar a los hijos a que tengan desde ya perspectiva de futuro en todo lo que hagan en las redes sociales, en el sentido de que les podría afectar andando el tiempo en una contratación laboral, pues las empresas buscan los perfiles e historial en Internet de los jóvenes, antes de contratarlos para un trabajo.

Cultivar la relación de confianza

Insistió José Gabriel Vera en la importancia de cultivar la relación de confianza con los hijos, con expresiones como “tus padres somos gente que te quiere, los que más te queremos y te vamos a querer siempre, pase lo que pase, y cualquier cosa, y sobre todo, si te ocurre algo, quiero que me lo cuentes a mí primero”.

José Gabriel Vera también abordó las redes sociales como puerta de entrada –lo que yo recibo del exterior- y también como puerta de salida –todo lo que yo puedo aportar al exterior-, animando a los padres a enseñar a sus hijos a buscar y utilizar contenidos de calidad y constructivos, y de la misma manera, que todo lo que puedan aportar ellos al exterior, sea también así.

Sobre la enormeimportancia de las redes sociales, destacó, entre otros muchos datos, que Facebook, la red que está a la cabeza de las más populares del mundo, tiene 1.189 millones de usuarios en datos de este año de 2014, y que cada minuto en Internet se hacen dos millones de búsquedas en Google y se suben 20 millones de fotos en Flickr. En cada minuto.



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