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Jornadas “Ciencia y Fe” en el CEU San Pablo de Madrid

Jornadas “Ciencia y Fe” en el CEU San Pablo de Madrid

Dentro de las Jornadas “Ciencia, Fe y la búsqueda de la verdad”, jornadas organizadas en Colegio Mayor de San Pablo por la Universidad  CEU-San Pablo

Dos resúmenes de las conferencias pronunciadas por el Dr. Javier  Pérez Castells, catedrático de Química Orgánica. Universidad CEU San Pablo, y por el Dr. Nicolás G. Jouve De la Barreda, Catedrático Universidad de Alcala de Henares

De sus respectivas conferencias:

El origen de la vida: aspectos químicos, búsqueda de vida “extraña” y de vida extraterrestre

“Al igual que hay una gran cantidad de criaturas en la Tierra, también podría haber otros seres, incluso más inteligentes, creados por Dios. Esto no contradice nuestra fe, porque no podemos poner límites a la libertad creativa de Dios. Como San Francisco decía, cuando consideramos a las criaturas terrestres como nuestros hermanos y hermanas,¿por qué no podríamos también hablar de un `hermanos extraterrestre´?  Él también sería parte de la creación y tales seres también serían a imagen de Dios creados, creados con el propósito de glorificar a su creador”. P.Gabriel Funes (actual director del Observatorio Vaticano).

Y la conferencia:

Características de la transmisión de la vida

Conclusiones

El embrión desde la fecundación hasta la octava semana y el feto (a partir de la octava semana) son las primeras fases del desarrollo de un nuevo ser humano y en el claustro materno no forman parte de la sustantividad ni de ningún órgano de la madre aunque dependa de esta para su desarrollo.

Cada vida humana es una vida única perteneciente a la especie Homo sapiens sin saltos cualitativos desde la fecundación hasta la muerte.

Cada ser humano es el mismo y mantiene su identidad genética a lo largo de su vida.

Por ello el embrión y el feto: las primeras etapas de la vida son biológicamente equiparables al recién nacido y al adulto.

Se trata del mismo ser, la misma persona de la que lo único que los diferencia es un factor temporal que no debe convertirse en determinante para establecer diferentes categorías en un mismo individuo.

El hombre siendo inmutable en su identidad genética debe ser considerado persona de principio a fin y por lo tanto dotado del mismo grado de protección a lo largo de su vida.

 

Madrid, 21 de junio de 2013

José Manuel Coviella Corripio



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