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Jornada Pro Orantibus: Contemplativos, vidas fecundas que muestran la luz de Dios

Hoy domingo, 7 de junio, festividad de la Santísima Trinidad, la Iglesia celebra la Jornada Pro Orantibus, en la que se reza por quienes rezan continuamente por todos: las personas consagradas contemplativas. El lema de ese año es «Con María en el corazón de la Iglesia».

La Madre de Dios, en efecto, fue la protagonista de la Jornada de la Vida Consagrada, que tuvo lugar en febrero bajo la consigna «La vida consagrada con María, esperanza de un mundo sufriente». Y la Madre de Dios, «espejo lúcido y hondo para todos los consagrados contemplativos», vuelve a serlo ahora en este día tan especial dedicado a quienes dedican su vida a la oración y a la contemplación.

«La vida contemplativa —como María en medio de la comunidad discipular, como el corazón en el centro del cuerpo humano— permanece “escondida” de todo y de todos, pero presente en todo y en todos», afirma la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada de la CEE en el texto que ha elaborado para presentar la Jornada. Y añade: «No constituye un miembro entre otros, sino que representa aquello que vivifica y sostiene a todos los miembros: el amor. María es memoria primerísima del amor de Dios en Jesús; la vida contemplativa es memoria singularísima del amor de Jesús en la Iglesia. Por eso el lugar de la vida consagrada coincide con el lugar de María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia: cada una a su modo, ambas constituyen el corazón del cuerpo místico de Cristo (…)».

La Comisión que preside el obispo de Mondoñedo-Ferrol, Luis Ángel de las Heras, invita a recordar y agradecer de manos de María la historia de tantos hombres y mujeres consagrados a la contemplación, «que es el mismo tiempo una vida oculta y fecunda para el mundo y nos muestra la luz de Dios, sobre todo cuando la oscuridad se cierne sobre la humanidad».

A cierre de 2019, y según datos de la Comisión, en España había 751 monasterios de vida contemplativa en los que rezaban 8.731 religiosos y religiosas. La inmensa mayoría de ellos (716) eran femeninos. Las religiosas eran 8.273, por 458 religiosos.

«Hay que buscar dentro, no fuera»

La Hermana Leonor, de las Hermanas Pobres de Santa Clara, es una de esas religiosas. Vive en el convento de Santa Verónica de Algezares, uno de los quince monasterios de vida contemplativa que hay en la diócesis de Cartagena, con 142 monjas.

—Hermana, ¿sigue teniendo sentido una vida entregada a la oración en el siglo XXI?

—Por supuesto. Es una vida super actual. Hoy estamos muy vacíos y necesitamos llenarnos de muchas cosas que buscamos fuera, y donde tenemos que buscar es dentro. La vida contemplativa es eso: ayudar a la gente a buscar dentro, nuestra misión es orar y llevar a los hombres a Dios.

Desde otro monasterio murciano, el de La Encarnación, también en Algezares, la Hermana María Rosa, carmelita descalza, añade que la vida contemplativa «expone, desde lo oculto, el valor de lo verdadero; desde el silencio, habla y grita la vida; y, desde la soledad, procura encuentros auténticos. La vida contemplativa hoy mira de manera distinta este mundo, mira desde la perspectiva de Dios».

Además de los ya citados, en esta pedanía murciana se concentran otros dos monasterios más de clausura femenina (de benedictinas y concepcionistas) en torno al santuario de la Virgen de la Fuensanta.

Desde otro monasterio, el de la Inmaculada Concepción de Hinojosa del Duque (Córdoba), sus religiosas señalan: «No es nuestra oración, ni nuestro sacrificio, ni nada propiamente nuestro lo que da valor a esta forma de vida. ¡Es Él! Es Cristo orante, es el sacrificio de Cristo al Padre, es el Espíritu del Padre y del Hijo que se prolonga en su Iglesia».

 

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