Opinión

Jornada Mundial de los Pobres, por José-Román Flecha Andrés en Diario de León (18-11-2017)

Jornada Mundial de los Pobres, por José-Román Flecha Andrés en Diario de León (18-11-2017)

El día 19 de noviembre de este año 2017 se celebrará la I Jornada Mundial de los Pobres, bajo el lema “No amemos de palabra sino con obras”. Estas palabras, tomadas de la primera carta de Juan, nos advierten que el amor no admite excusas, especialmente cuando se trata de amar a los pobres.

Ya sabemos que en la primera comunidad cristiana de Jerusalén, los hermanos trataron de practicar la comunión de bienes. Y que la carta de Santiago pregunta de forma incisiva: “¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino, que prometió a los que le aman?”

El papa Francisco reconoce que en algunas ocasiones, los cristianos se han dejado contaminar por la mentalidad mundana. Pero nos recuerda que el Espíritu Santo ha suscitado hombres y mujeres que de muchas maneras han dado su vida en servicio de los pobres. Entre ellos destaca el ejemplo de san Francisco de Asís.

Según el Papa, no basta comprometerse con una obra de voluntariado ni realizar algunos gestos de buena voluntad para tranquilizar la conciencia. Es preciso un verdadero encuentro con los pobres y dar lugar a un compartir que se convierta en un estilo de vida.

Es más, “si realmente queremos encontrar a Cristo, es necesario que toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres, como confirmación de la comunión sacramental recibida en la Eucaristía. El Cuerpo de Cristo, partido en la sagrada liturgia, se deja encontrar por la caridad compartida en los rostros y en las personas de los hermanos y hermanas más débiles”.

Pero tampoco basta acercarse a los pobres. Hay que aprender de ellos. De hecho, la pobreza significa un corazón humilde que sabe aceptar la propia condición de criatura limitada y pecadora para superar la tentación de omnipotencia. Es una actitud del corazón. Es la medida que permite valorar el uso adecuado de los bienes materiales.

Los muchos rostros con los que la pobreza nos desafía a diario nos recuerdan que la pobreza no es una casualidad. En ella podemos ver el fruto de la injusticia social, la miseria moral, la codicia de unos pocos y la indiferencia de muchos.

Al instituir esta nueva Jornada, el Papa desea que estimule una vez más a los creyentes a reaccionar ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro. Además invita a todos, independientemente de su confesión religiosa, a compartir sus bienes con los pobres a través de cualquier acción de solidaridad, como un signo concreto de la fraternidad universal.

Es interesante leer las iniciativas concretas que en su mensaje sugiere a las comunidades cristianas para una fructuosa celebración de esta nueva Jornada Mundial de los Pobres. En la última frase se nos recuerda que “los pobres no son un problema, sino un recurso al cual acudir para acoger y vivir la esencia del Evangelio”.

 

José-Román Flecha Andrés

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