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Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2018: mensaje de los obispos españoles

Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2018: mensaje de los obispos españoles

 Jóvenes y comunicación, en las puertas del Sínodo

En la solemnidad de la Ascensión del Señor, el próximo 13 de mayo, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Este año, nuestra reflexión como obispos de la Comisión de Medios lleva como título Jóvenes y comunicación, en las puertas del Sínodo, en coincidencia con la próxima asamblea sinodal de los obispos que se celebrará Dm el próximo mes de octubre en Roma para tratar el tema Jóvenes, fe y discernimiento vocacional.

Hace unos días se he celebrado en Roma el pre-sínodo de los jóvenes, la reunión en la que trescientos de ellos, llegados de todo el mundo, reflexionaron con el Papa Francisco acerca del papel que pueden y deben desarrollar en la misión de la Iglesia. En el documento final de esta reunión pre-sinodal, los jóvenes manifestaron su deseo de que “la Iglesia esparza su mensaje a través de medios modernos de comunicación y expresión”[1]. Al mismo tiempo, nos piden que entendamos internet como un lugar fecundo para la Nueva Evangelización, por lo que nos invitan a profundizar en la comprensión de esta nueva tecnología y a ayudar en el discernimiento sobre su uso.

Acogiendo esta invitación, los obispos de la CEMCS queremos aportar nuestra visión sobre la comunicación en el momento presente, las oportunidades que presenta para el desarrollo de la misión de la Iglesia y las dificultades que también existen, por lo que se hace necesario un serio discernimiento.

El actual contexto comunicativo es la consecuencia de una profunda transformación en el campo de las comunicaciones sociales que se ha desarrollado en los últimos treinta años y que ha supuesto una revolución importante para las personas, las instituciones y las empresas. Internet se ha convertido ya en la gran fuente de información, referencia y consulta sobre cualquier rama del saber.

Realmente estos avances tan valiosos permiten pensar que estamos sin duda en el momento en que la comunicación es más posible que nunca, de más nivel, y de más calidad, y todo el desarrollo que depende de la comunicación está también en las mejores condiciones de la historia.

 

El papel de los jóvenes en la comunicación

Entre los más beneficiados por estas herramientas están los jóvenes. Estos jóvenes son aquellos que no han conocido el nacimiento de internet porque se incorporaron a una sociedad en la que ya existía y era una herramienta habitual para la información y el conocimiento. Por esto mismo, comprenden su estructura y su dinámica desde el origen. Ellos no tienen que adaptarse a esta herramienta, ni aprender su lenguaje, su código, o su funcionalidad. Siempre ha estado ahí. Han visto, siendo muy jóvenes, la aparición de las redes sociales y han sido acompañados por ellas en su adolescencia y en su juventud.

Y, a la vista del mundo de internet en el que viven, insisten en hacernos ver que internet “ofrece a la Iglesia una oportunidad evangélica sin precedentes, especialmente con los social media y los videos online” porque este “mundo digital es un gran espacio para encontrar y conectarse con gente de otras religiones y también con no creyentes. La serie de los videos que el Papa Francisco ofrece regularmente son un buen ejemplo del uso de las potencialidades evangélicas del internet”[2].

La tradición de la Iglesia, ya bimilenaria, se ha transmitido desde sus orígenes sobre todo de manera escrita. Ahora se enfrenta con el reto de hacerse audiovisual. Acometer la misión de hacer visible y audible esa tradición escrita es un reto que se puede asumir con los jóvenes. Con su ayuda, la doctrina de Iglesia podrá llegar a todos en un lenguaje comprensible para el nuevo ambiente cultural. Hacer posible ese fecundo intercambio entre la tecnología y la sabiduría eclesial puede dar mucho fruto si se establecen los ámbitos de encuentro y cooperación necesarios.

 

Su aportación a la misión de la Iglesia

Pero los jóvenes piden también a los responsables de la Iglesia la ayuda para su discernimiento. Han sido ellos los primeros que han advertido y denunciado los riesgos que tienen estas redes, con las noticias falsas o los filtros burbujas. Son conscientes de que en el mundo de las redes sociales y de internet se entremezclan riesgos notables. Para salir al paso de este riesgo es fundamental reforzar el papel de la verdad en la comunicación. El Papa Francisco señala en su mensaje para esta Jornada que “la verdad es aquello sobre lo que uno se puede apoyar para no caer. En este sentido relacional, el único verdaderamente fiable y digno de confianza, sobre el que se puede contar siempre, es decir, «verdadero», es el Dios vivo”[3].

Al mismo tiempo, los jóvenes señalan en el documento del pre-sínodo, un peligro al que conviene atender eclesialmente: “A pesar de vivir en un mundo hiperconectado, la comunicación entre jóvenes permanece limitada a aquellos que son similares entre sí. Hay una falta de espacios y oportunidades para el encuentro de las diferencias”[4]. Es cierto, como señalan, que al mismo tiempo que las tecnologías dan la oportunidad de llegar directamente hasta el diferente, por lejano que se encuentre, los filtros y algoritmos te ponen cerca sólo de los que ya son cercanos, por su forma de ser, de pensar o de actuar.

Frente a este riesgo, la vida de la Iglesia ofrece su valiosa experiencia del encuentro personal con el otro, con el diferente, en multitud de iniciativas de todo tipo que realiza de persona a persona y que puede suponer un buen equilibrio para las relaciones virtuales y despersonalizadas. Por ello, “toda la comunidad cristiana debe sentirse responsable de la tarea de educar a las nuevas generaciones y debemos reconocer que son muchas las figuras de cristianos que la asumen, empezando por quienes se comprometen dentro de la vida eclesial”[5]. Esta larga experiencia nos obliga a seguir asumiendo el compromiso de ayudar a los jóvenes a romper el techo de cristal que ofrece la burbuja tecnológica y acercarse a los lejanos para enriquecerse de la diferencia.

Los jóvenes señalan también otro riesgo al afirmar que “la ambigüedad de la tecnología, sin embargo, se hace evidente cuando lleva a ciertos vicios. Este peligro se manifiesta por medio del aislamiento, la pereza, la desolación y el aburrimiento”[6]. Se produce así un deterioro de las condiciones de la vida humana, ocasionada por una dependencia de las tecnologías, que afecta también a la dimensión espiritual. Los constantes estímulos interrumpen y desordenan la vida espiritual y la urgencia de sus presencias reduce el espacio para lo importante que es la relación con Jesús, el Hijo de Dios vivo. El Papa Francisco señala dos caminos para una posible solución: “liberación de la falsedad y búsqueda de la relación: he aquí los dos ingredientes que no pueden faltar para que nuestras palabras y nuestros gestos sean verdaderos, auténticos, dignos de confianza”[7].

En este panorama, la Iglesia se alegra de los avances que traen las tecnologías de la comunicación, no sólo para la sociedad sino también para su propia misión de anunciadora del mensaje cristiano, pero señala la necesidad de incorporar a esas tecnologías los valores humanos. Es ahora más necesaria todavía la formación de las personas en las virtudes, que son una buena herramienta para protegernos de los contenidos nocivos, al tiempo que nos ayudan a descubrir los que nos hacen crecer como personas. La familia y el ambiente educativo en el que viven son los lugares más apropiados para desarrollar esta formación. De este modo, quienes están educados en la generosidad, la laboriosidad, el servicio, la fidelidad, etc. tienen en su propio corazón las herramientas para hacer que estas tecnologías den frutos abundantes para la difusión del Evangelio. Además, encontrarán en esas virtudes los resortes para enfrentarse con seguridad al reto digital. La Iglesia, experta en humanidad, puede ayudar en este discernimiento, al mismo tiempo que ha de orientar su experiencia en la formación de personas a este nuevo campo, uniendo virtudes.

Si los jóvenes aportan su capacidad en las tecnologías de la comunicación y esto se une a la experiencia del discernimiento eclesial y su capacidad de formar en virtudes, la comunicación puede ser una vez más el gran cauce para el anuncio del misterio cristiano que transforma la sociedad para bien de toda la humanidad.

Que el Espíritu Santo, al que invocamos en la próxima fiesta de Pentecostés, nos ayude a todos a encontrar los nuevos lenguajes en los que anunciar el mensaje salvador de Jesucristo a través de estos entornos digitales que son al mismo tiempo oportunidad y reto para la Iglesia, lo que pedimos por la intercesión maternal de la Virgen María.

+Ginés García Beltrán, Obispo de Getafe y presidente de la CEMCS

+Juan del Río Martín, Arzobispo castrense

+José Manuel Lorca Planes, Obispo de Cartagena

+Salvador Giménez Valls, Obispo de Lleida

+José Ignacio Munilla Aguirre, Obispo de San Sebastián

+Sebastià Taltavull Anglada, Obispo de Mallorca

+Santiago García Aracil, Arzobispo emérito de Mérida-Badajoz

+Joan Piris Frígola, Obispo emérito de Lleida

 

[1] Documento de la Reunión pre-sinodal para la preparación de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos (Roma, 19-24 marzo 2018). n.11. 24 de marzo de 2018.

[2] Documento de la Reunión pre-sinodal para la preparación de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos (Roma, 19-24 marzo 2018), n.15. 24 de marzo de 2018.

[3] Mensaje del Santo Padre Francisco para la 52 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales «La verdad os hará libres» (Jn 8, 32). Fake news y periodismo de paz. n.3. 24 de enero de 2018.

[4] Documento de la Reunión pre-sinodal para la preparación de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos (Roma, 19-24 marzo 2018), n.4. 24 de marzo de 2018.

[5] Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Documento preparatorio de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los obispos. 13 de enero de 2017.

[6] Documento de la Reunión pre-sinodal para la preparación de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos (Roma, 19-24 marzo 2018), n.4. 24 de marzo de 2018.

[7] Mensaje del Santo Padre Francisco para la 52 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales «La verdad os hará libres» (Jn 8, 32). Fake news y periodismo de paz. n.3. 24 de enero de 2018.

 

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