Iglesia en España

Jornada Misionera en Asturias

28 de julio de 2016, Jornada Misionera en Asturias, bajo la protección del santo misionero San Melchor de Quirós

Un año más Quirós en Asturias recuerda, bajo la protección del santo misionero San Melchor de Quirós, la labor misionera de los asturianos. Este santo tuvo una vida que dejó, sin duda, huellas.

Esta fiesta misionera se celebra todos los años en Cortes (Quirós), lugar de origen de San Melchor, santo dominico asturiano. Así fue un año más.

Y este año excepcionalmente, se celebró también en Covadonga, al estar en el Año de la Misericordia, y ser el Santuario templo jubilar de la diócesis; los asistentes tuvieron así oportunidad de ganar el Jubileo. En Covadonga presidió la jornada el vicario general de la Diócesis ovetense, D.Jorge Juan Fernández Sangrador,

Y a la tierra natal de S.Melchor, Cortes, se llenó con gran asistencia de público que llegó principalmente del Concejo quirosano, y de las cercanías: Proaza, Teverga, Gijón, Villaviciosa villa natal del párroco de Quirós, D.Miguel Coviella. En un entorno natural paradisiaco se celebró la Eucaristía, que presidió en esta ocasión el párroco de Teverga D. Sotero Alpert Colunga.

En la homilía el P.Sotero recordó y relacionó la muerte reciente del sacerdote francés el P. Jacques Hamel, – martirizado mientras celebraba misa (no hay forma más cristiana de morir para un sacerdote)- ,con la muerte de Fray Melchor de Quirós, que sufrió asimismo un terrible y cruel martirio siendo misionero en Vietnam. Eran otros tiempos (1858), pero la entrega de la vida por amor a los hermanos es la misma ayer y hoy. A ese servicio al prójimo nos invita el recuerdo de estos mártires y santos. Porque como nos recuerda el Papa Francisco “¡todos podemos ser santos”!.

La santidad, es el rostro más bello de la Iglesia: es redescubrirse en comunión con Dios, en la plenitud de su vida y de su amor. Se entiende, entonces, que la santidad no es una prerrogativa solo de algunos: la santidad es un don que se ofrece a todos, nadie está excluido, por eso constituye el carácter distintivo de todo cristiano”. Y para ser santos no es preciso ser obispo, ni sacerdote o religioso/a. ¡Todos estamos llamados a ser santos”!.

Se nos invita a ser santos. Eso implica vivir con alegría todos los momentos de nuestra vida, haciéndola, al mismo tiempo, un don de amor por las personas que tenemos a nuestro lado.

La santidad, dice el Papa, no se compra, ni la consiguen las mejores fuerzas humanas. No, la santidad sencilla de todos los cristianos, la nuestra, que debemos practicar todos los días”, afirma el Papa, es un camino que solo se puede recorrer si se apoya en cuatro elementos imprescindibles: la valentía, la esperanza, la gracia y la conversión”.

Oviedo, 29 de julio de 2016

José Manuel Coviella Corripio

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