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Jornada de la Familia en la parroquia del Rocío de Tui-Vigo

Jornada de la Familia en la parroquia del Rocío de Tui-Vigo

La parroquia de Nuestra Señora del Rocío en Coia es la encargada de acoger este año la celebración de la Jornada de la Familia, en la que se invita a participar a cuantas personas y familias lo deseen. La celebración eucarística tendrá lugar a las 19 horas del próximo viernes día 30 de diciembre, conmemoración de la fiesta de la Sagrada Familia, trasladada litúrgicamente a ese día, por coincidir este año la jornada propia con el domingo siguiente a navidad, que es siempre santa María Madre de Dios y jornada mundial por la paz.

La Delegación diocesana de Pastoral Familiar, que preside Santiago Vega López párroco del Rocío, recuerda que el lema elegido para este año es “Vivir la alegría del amor en la familia” e invita a acudir a celebrar esta jornada pidiendo para cada familia que “la alegría del Evangelio se refleje en la alegría del amor que se vive y se aprende de modo eminente en la familia”.

También recuerda el Delegado diocesano que “este año el papa Francisco ha regalado a su Iglesia la exhortación apostólica Amoris laetitia, en la que nos invita a todos los cristianos a cuidar el matrimonio y la familia. En ella, el papa nos impulsa a proponer de un modo renovado e ilusionante la vocación al matrimonio y a mostrar la belleza, verdad y bien de la realidad matrimonial y familiar como un don de Dios, como una respuesta a una vocación excelente”.

El amor y la familia en la cultura de lo provisional

Y remite también el Delegado de Pastoral Familiar a leer el interesante documento de los Obispos españoles para esta jornada anual en el que, entre otras muchas y acertadas reflexiones, apuntan esta: “Nuestra cultura actual está marcada por lo provisorio: «Me refiero –se cita al papa-, por ejemplo, a la velocidad con la que las personas pasan de una relación afectiva a otra. Creen que el amor, como en las redes sociales, se puede conectar o desconectar a gusto del consumidor e incluso bloquear rápidamente. Se traslada a las relaciones afectivas lo que sucede con un modo de proceder con los objetos y el medio ambiente, lamentablemente demasiado extendido: todo es descartable, cada uno usa y tira, gasta y rompe, aprovecha y estruja mientras sirva. Después, ¡adiós!» (AL, n. 39). También está marcada por dificultades sociales, como puede ser la falta de una vivienda digna o adecuada; por la falta de derechos de los niños; por la necesidad de mejorar la conciliación laboral y familiar; por la dificultad de apreciar el don inmenso que supone toda vida humana; por la búsqueda obsesiva de placer; por la necesidad de hacer del tiempo de los esposos un tiempo de calidad para escucharse uno al otro con paciencia y atención y dialogar, hasta que el otro haya expresado todo lo que necesitaba.

Ahora bien, estos desafíos, lejos de constituir obstáculos insalvables, se convierten para la familia cristiana y para la Iglesia en una oportunidad nueva, de tal forma que la propia familia encuentra en ellos un estímulo para fortalecerse y crecer como comunidad de vida y amor que engendra vida y esperanza en la sociedad. El amor esponsal que crece y se desarrolla en la familia es tan fecundo que está llamado a superar sus propios confines: «El pequeño núcleo familiar no debería aislarse de la familia ampliada, donde están los padres, los tíos, los primos, e incluso los vecinos» (AL, n. 187).

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