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Iglesia en España

Jornada de la Sagrada Familia, por Jesús Murgui Soriano, obispo de Orihuela-Alicante

JORNADA DE LA SAGRADA FAMILIA

«La cercanía de la Navidad nos recuerda que Dios quiso nacer en una familia… Cuánto podemos aprender de María y de José, y especialmente de su amor a Jesús. Ellos nos ayudan a redescubrir la vocación y la misión de la familia, de toda familia. Cada vez que una familia, en cualquier parte del mundo acoge este misterio, en ella actúa el misterio del Hijo de Dios que viene a salvar el mundo».

(Papa Francisco, Audiencia General del 17 de Diciembre de 2014)

El Santo Padre con estas palabras nos anima a mirar, en plenas celebraciones de la Navidad hacia la Sagrada Familia, a aprender de la familia de Nazaret. Igualmente anuncia, junto a estas palabras, el deseo de dedicar sus catequesis de los próximos meses a reflexionar sobre la familia, con la mirada puesta en el Sínodo de los Obispos del próximo Octubre centrado en el tema “vocación y misión de la familia en la Iglesia y en el mundo”. Junto a este anuncio, pedía la oración y la reflexión de todo el Pueblo de Dios acompañando el camino hacia la próxima cita sinodal.

El marco entrañable de la Navidad y la fiesta de la Sagrada Familia del domingo 28 de diciembre iluminan la mirada creyente de todos nosotros sobre la familia, ese «gran don que Dios dio al mundo desde el principio de la creación», como afirma el Papa Francisco en la Audiencia del pasado día 17 de este mes.

Por nuestra parte acompañemos el camino hacia el próximo Sínodo, con la oración y la reflexión, y vivamos la Jornada de la Sagrada Familia de estas Navidades del 2014, cuidando su celebración en todas nuestras parroquias y comunidades, procurando invitar a participar de la fiesta a las familias.

Además y con ocasión de todo esto, intensifiquemos el interés en nuestra Diócesis de Orihuela-Alicante por nuestras familias y por nuestro servicio hacia ellas. No cabe duda que, como señala el Papa en “Evangelii Gaudium”, «la familia atraviesa una crisis cultural profunda», y en «el caso de la familia, la fragilidad de los vínculos se vuelve especialmente grave porque se trata de la célula básica de la sociedad». Precisamente en estas circunstancias anunciemos la alegría del Evangelio de la familia, que ilumina la verdad del amor humano desde la verdad del amor de Dios, un amor, el de Él, que nos precede, un amor mayor que nosotros mismos, que se nos ha manifestado en el Niño de Belén, y ante el cual comprendemos que necesitamos aprender a amar.

Valoremos en estos tiempos de necesidades de todo tipo, que muchas familias se manifiestan y consolidan como apoyo real y ámbito de acogida en el amor, de muchos jóvenes que no encuentran ubicación estable, y de personas mayores que en los momentos presentes ayudan y son ayudadas en una real revalorización de la familia como último refugio en las adversas circunstancias.

Valoremos el ejemplo de tantos padres que siguen teniendo claro la fundamental tarea de la familia como espacio privilegiado de educación y de transmisión de la fe, que son conscientes de su misión insustituible tanto para transmitir la vida como la fe, y que para ello buscan en la parroquia y en el colegio ámbitos de natural complementariedad y colaboración.

Hagamos una lectura creyente de la época en la que vivimos, agradeciendo a Dios el poder cooperar con Él en el anuncio del Evangelio del amor y la vida, especialmente a nuestras familias y desde nuestras familias.

Que, como María y José, nuestras familias acojan a Jesús y den testimonio de la vida y la alegría que Él es capaz de dar, siendo así fermento de una cultura y una sociedad renovadas.

Feliz Navidad.

+ Jesús Murgui Soriano

Obispo de Orihuela-Alicante

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