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Jornada de la Iglesia diocesana

Un año más os presentamos el objeto de esta jornada que denominamos DIA DE LA IGLESIA DIOCESANA/ DIADA DE GERMANOR y que nos une a todos los cristianos en la oración, en el servicio personal y en la aportación económica.

El contenido de estas líneas es prácticamente el mismo que aparece al principio del folleto que se distribuye hoy en todos los templos y lugares de culto de nuestra diócesis.

Los cristianos tenemos una vinculación a la diócesis. Es nuestra (con la suma de todas las parroquias que la integran), porque la vamos haciendo cada día, y donde recibimos la gracia de Dios y aprendemos la fraternidad de los demás miembros como hermanos que son. Bien lo sabéis todos y seguro que lo habéis experimentado en más de una ocasión. La   diócesis es la casa propia, la amplia familia de bautizados que recoge una largo pasado y proyecta un esperanzador futuro. De ningún modo es un añadido a la vida cristiana, es parte esencial de nuestro compromiso de fe que se experimenta en compañía de otros y que se abre como un servicio auténtico a la sociedad en la que está inmersa.

La jornada de este año tiene un carácter especial debido al impacto que ha supuesto el trágico azote de la pandemia del COVID-19 durante varios meses a todas las comunidades. A pesar de todo ello los cristianos continuamos escuchando la Palabra, orando, celebrando los sacramentos y sirviendo sinceramente a los más desasistidos de la sociedad. Nos apoyamos además en la realidad de la familia y utilizamos las dos variantes, la propia compuesta por nuestros padres y hermanos, y la diocesana, conjunto de familias que experimentan el amor, el servicio, la gratuidad y la donación.

Todos los estudios publicados sobre la realidad socio-económica en tiempos de fuertes crisis afirman que la familia es un elemento esencial para reducir o eliminar los efectos perversos que se suelen producir. Las que nos ha tocado vivir a nuestra generación, la del año 2008 y la de ahora, son una muestra evidente de la bondad familiar. Nos alegramos de ello y agradecemos a Dios el regalo de esta bendita institución.

Seguimos utilizando para esta jornada el concepto familia que distingue a la diócesis como suma de todas ellas participando en la plegaria y en el mantenimiento de las obras diocesanas. Es fundamental el compartir los bienes propios con todos aquellos que necesitan de nuestro cariño y solidaridad. Es una familia abierta a todos sin discriminaciones ni fronteras al uso. Somos, en definitiva, lo que tú nos ayudas a ser. Somos una gran familia contigo. Con tu tiempo, tus cualidades, tu apoyo económico y tu oración.

Sirve también esta jornada para explicar a la sociedad en general la situación económica. Cómo y de quién recibimos donativos y, por supuesto, el destino de las ayudas que llegan para el mantenimiento de nuestro patrimonio, para el funcionamiento ordinario y para compartir con los más necesitados.

Como responsable pastoral de esta diócesis y unido a los sentimientos de esta gran familia solicito de todos la colaboración para esta inmensa obra que es la Iglesia diocesana. Os agradezco sinceramente vuestro trabajo, vuestra entrega generosa y vuestro servicio.

 

+ Salvador Giménez Valls
Obispo de Lleida



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