Opinión

Jordania, un viaje inolvidablemente interesante

Jordania, un viaje inolvidablemente interesante, por  José Alberto Rugeles Martínez

Un viaje inolvidable…

Hace más de un mes emprendíamos un grupo de sacerdotes y laicos de varias diócesis de España un viaje que terminaría siendo un viaje sorprendente e inolvidable. Nuestro destino: Jordania, también ella Tierra Santa. Fue una iniciativa del Departamento de Turismo Religioso del Corte Ingles -que acertadamente dirige con eficiencia mi amigo Juan Corpas- con el patrocinio del gobierno de Jordania. Juan hizo lo posible y lo imposible, para que ese viaje fuese una puerta de entrada al Antiguo Testamneto y lo logró.

Jordania ha sido un territorio en donde han habido acontecimientos importantes en la Historia del Cristianismo y muchos son los lugares que merecen ser objeto de un viaje, de una verdura peregrinación. Cuatro Papas: Paulo VI, San Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco allí han estado como peregrinos.
Hacer un balance de este viaje no es fácil y sin embargo al mismo tiempo si lo es. Para todos hubo lugares que nos marcaron profundamente como el Monte Nebo y el Rio Jordán. En el Monte Nebo pudimos participar de la Eucaristía siendo que fue celebrada la Misa de San Moisés y viendo toda la extensión magnífica que desde allí se vislumbran es imposible no tener un escalofrío. El lector precisa saber que en Jordania puede visitar más de sesenta lugares con rerencias bíblicas. Y es uno de los paises más seguros del mundo árabe que acoge a más de seis millones de refugiados entre iraquíes, sirios y palestinos.
En la iglesia ortodoxa de San Jorge en Madaba, pudimos admirar en el interior del templo, el mapa de Tierra Santa más antiguo del mundo. Desde todo punto de vista: cartográfico, histórico y geográfico. Es una verdadera maravilla en el suelo, hecho de mosaicos.
Nuestro excelente guía fue un jordano de origen chileno por parte de su madre, que habla en perfecto castellano con su particular y simpática pronunciación chilena. Con una verdadera maestría supo indicarnos paso a paso, las peculiaridades de cada lugar y su inserción en la historia bíblica. No hubo día en que no tuviéramos una sorpresa y en el que nuestro espíritu no se sintiera elevado a realidades superiores.
Lógicamente Petra fue una etapa extraordinaria del viaje.  Mientras vas caminando hacia la ciudad sientes que cada paso te lleva al pasado, un pasado cargado de Historia y de impodenrables. Yo hasta anduve en camello y burro. Una experiencia nueva y atrayente. En Petra visitamos los monumentos más importantes: el desfiladero, la tumba de los obeliscos, el tesoro, la calle de las fachadas, el teatro, las tumbas reales, el cardo máximo y las Iglesias bizantinas. Pienso que hace mucho tiempo que en esta ciudad no se celebraba una Eucaristía. Nosotros la tuvimos y participamos de ella con verdadera y grande alegría. Saliendo del desfiladero se ensancha el valle y a los lados del cardo romano (via principal) están los templos que muestran la grandeza de la capital nabatea en sus tiempos.
Petra es maravillosa. Pero la pequeña Petra no se queda atrás.  A pocos kilómetros de Petra en otro desfiladero hay más tumbas y lugares para acoger a las caravanas. Se le llama pues la Pequeña Petra. No por eso deja de ser bonita. las piedras tienen un color más amarillento  y hay numerosos «triclinios», lugares donde paraban para comer, por lo que se supone que el grueso de las caravanas paraba allí y solo unos pocos se acercaban a Petra. Un pequeño, nativo de allí cerca nos recibió con su canto y su pintoresca acogida en la entrada del camino principal. Subir a las tumbas y desde allí ver el panorama, es sin duda otra interesante aventura.
Ya me referí al Jordán. Una experiencia única renovar allí mismo las promesas del Bautismo, y sentirnos como niños que extasiados contemplan las aguas donde el Hijo de Dios fue bautizado por el Precursor, San Juan Bautista. Desde territorio jordano  poder ver «a un tiro de piedra» el territorio judio en donde católicos chinos se disponían a entrar en las aguas del Jordan. La catolicidad De la Iglesia allí se palpaba, se vivía, se experimentaba. ¡ Una maravilla !. Un vez más agradecer a los sacerdotes que nos acompañaban por su asistencia espiritual allí y a Juan Corpas del Corte Inglés por lo bien realizado de su trabajo de organización.
Del Jordán nos desplazamos a Um Rass, un campamento romano con restos de bellísimas iglesias bizantinas y luego a Makaronte, el lugar donde fue decapitado San Juan Bautista por

orden de Herodes Antipas, a instancias de la mujer de su hermano y a pedido de Salomé. Contemplamos los restos de la fortaleza y pudimos reflexionar a respecto de cómo la tibieza y la impureza lleva a los peores crímenes. Herodes fue ejemplo de ello. En el medio del trayecto pudimos contemplar la zona en donde Jacob venció al Ángel, según narra la Escritura.
Una mañana fuimos al Desierto del Wadi Rum. Hay que recordar que no es el desierto sahariano, sólo de dunas. Es una mezcla de dunas y montañas rojizas por todas partes. Cada valle que se abre a tu vista es más increible que el anterior. Y su sumamos los camellos que se ven, es realmente impresionante. El Uadi Rum o Wadi Rum, también conocido como el Valle de la Luna, es un valle desértico situado a 1600 msnm en una región montañosa formada por granito y arenisca en el sur de Jordania, 60 km al este-nordeste de Aqaba. Es el uadi más largo de Jordania. El nombre rum significa «alto» o «elevado» en idioma arameo, y su pronunciación denota la cercana influencia árabe. Uadi Rum ha estado habitado desde la Prehistoria por diversas culturas, incluidos los nabateos, que han dejado su impronta en los petroglifos. En Europa y en USA, Uadi Rum es conocido por el oficial del ejército británico T. E. Lawrence (Lawrence de Arabia), que lo usó como base de operaciones durante la Rebelión árabe de 1917-1918. Alli, en medio del desierto, en una carpa tuvimos también la ocasión de celebrar la Eucaristía y pedir por nuestros hermanos perseguidos del Oriente próximo que por ejemplo en Libia son masacrados por ser fieles a Jesucristo y su Iglesia.
En Anjara, en las colinas de Galaad – lugar en donde NSJ y la Virgen María descansaron en una cueva una vez durante un viaje según una piadosa tradición- pudimos rezar en la Iglesia de Nuestra Señora de la Montaña.  Allí después de la Eucaristía escuchamos de labios de un sacerdote egipcio el relato de la tremenda situación de los católicos en aquellas tierras y las dificultades y persecuciones por las que pasan. Una otra oportunidad para reflexionar sobre este terrible problema de nuestro tiempo.
Visitar la Cueva de Lot, cuya esposa según las Escrituras fue convertida en una estatua de sal, fue otra de las experiencias interesantes deste viaje, todo el inmerso en la Historia. Igualmente Pella o Tabaqat Fahl, uno de los refugios cristianos de Jerusalén en el siglo I, que huían de las guerras judeo-romanas.
Todo lo que se refiere al Profeta Elías siempre me atrajo. Elías fue uno de los mayores profetas y su vida interesantísima. El libro de los Reyes menciona la ciudad de este enviado de Dios. La ciudad de Galaad y en la recitación diaria del Breviario la encontramos también. Visitar pues el Santuário del Profeta Elías era otra experiencia interesante. Y lo fue.
Como también la Iglesia de San Esteban en Mefaat, Umm Ar-Rasas. Y Gadara, una de las ciudades de la vieja Decapolis actualmente  Umm Qays. A un lado de esta ciudad fue donde NSJ expulsó los espíritus malignos de dos hombres dementes y los cerdos que estaban allí cerca fueron por ellos asumidos.
 
Jerash o Gesara fue nuestro destino final. Imponente fue ella una gran ciudad próspera y famosa por sus templos paganos y posteriormente por sus iglesias cristianas, veinte de las cuales han sido encontradas. Hace más de 6.500 años y tenía habitantes y hoy la ciudad nueva existe al lado de los venerables restos de un pasado que te habla de historia y de vida.
 
Sirvan estas cortas líneas de estímulo para que otros vayan a Jordania. No he relatado todo. Ni mucho menos. Pero son unas pinceladas de recuerdo de unos días que fueron inolvidables. Visitas a  una tierra bendecida por Dios. Conversaciones con católicos perseguidos y hoy en día refugiados que te hacen reflexionar sobre la maldad del corazón humano que se aparta de Dios y esperanza viva de días mejores.
Reitero mi agradecimiento a Juan Corpas y estímulo a que el departamento de turismo religioso del Corte Inglés, siga dando pasos abriendo nuevos horizontes.
Por José Alberto Rugeles Martínez
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