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John H. Newman: apología y narrativa, por Fidel García Martínez

El nuevo santo de la Iglesia Católica, es una de las personalidades  más influyentes del mundo actual, especialmente en el mundo anglosajón, no tanto en el mundo latino,  en donde no goza de la popularidad de la  Madre Teresa. Toda su extensa e intensa vida fue un búsqueda de la Verdad por encima de todo, verdad que encontró en su plenitud cuando se convirtió al Catolicismo, lo cual en el mundo anglicano suponía una traición alevosa, por cuanto el mundo católico anglosajón se encontraba en postración total y marginal.

Cuando se convirtió en 1848 la Iglesia Católica no fomentaba  ni la lectura de la Sagrada Escritura, ni el estudio de los  grandes Padres, tanto latinos como griegos, ni existía una apertura a  una  visión crítica de la Teología.  San John H. Newman es uno de los más grades teólogos de los siglos XIX y XX. Con sus geniales intuiciones teológicas, es considerado como uno de los grandes precursores del Concilio Vaticano II. De hecho en plena celebración del Concilio se le nombró como el Padre Conciliar ausente. Su influencia fue muy importante en la  famosa constitución conciliar Lumen  Gentium (Iglesia Luz de la Naciones), Algunas cuestiones fundamentales que se trataron como las eclesiológicas, las cristológicas, y las ecuménicas se inspiraron en sus profundas aportaciones teológicas. San John H. Newman habría estado completamente de acuerdo con el Papa San Juan Pablo II en la valoración de la Iglesia Oriental y Occidental, griega y latina, como los dos pulmones necesarios de la única Iglesia. También estaría de acuerdo con el papa Benedicto XVI el proponer una visión del Concilio no de ruptura sino de continuidad histórica

El que quiera conocer en profundidad la personalidad de este inglés universal, una de las mentes más lúcidas no solo del catolicismo, sino también de anglicanismo en general y del inglés en particular, así como la vida y los entresijos  de la universidad más famosa de Inglaterra, Oxford, tiene la posibilidad de acercarse a dos de sus obras más interesantes y que mejor reflejan todo su proceso de conversión hasta llegar a su canonización el 13 de octubre pasado. Estas obras son la Apología pro Vita sua una especie de  biografía testimonial y de confesión según el modelo de San Agustín (Confesiones).

La apología pro vita sua  está considerada como una obra cumbre de  la literatura biográfica universal. La finalidad  de esta apología, era muy clara, Newman quería defenderse  de los ataques, descalificaciones y mentiras que sus adversarios anglicanos inventaron para difamarlo por su conversión al catolicismo. La Apología es un relato  de su itinerario   vital e intelectual, un claro ejemplo de su honestidad y libertad en su camino hacia el catolicismo, a la vez que una defensa respetuosa del anglicanismo del que procedía. Esta apología ha marcado su influencia en el pensamiento no sólo católico sino cristiano contemporáneo. En esta obra Newman no sólo defendió su propio periplo existencial y religioso hacia la Iglesia Católica, sino que defendió la autoridad infalible de la Iglesia Católica frente al protestantismo, postulando a la vez una legítima libertad teológica dentro de la misma Iglesia Católica, así como contra al autoritarismo fundamentalista ultramontano.

Otra obra importante para conocer al  Newman auténtico es  su Perder y Ganar. Una novela autobiográfica,  escrita por San John Henry Newman, sin duda una de las figuras  literarias más solventes de los siglos XIX y XX. Publicada después de su  conversión, cuando vive y estudia en Roma. Hacía solo unos meses que es sacerdote y después de dos años de su  conversión al catolicismo. Perder y ganar es la historia novelada de un converso. En Perder y Ganar Newman compone una obra de arte, aunque no tenía en un principio  una finalidad estética. Newman se sintió libre para plasmar sin tener en cuenta las exigencias de las técnicas narrativas actuales,  sus vivencias, recuerdos y emociones. Se trata de un relato autobiográfico. El realismo está siempre presente, especialmente cuando describe el Oxford universitario. Todo lo que se narra y describe; Hechos y lugares de la vida propia y ajena  son barajados artísticamente desde  una perspectiva romántica y clásica. Newman conoce perfectamente toda la tradición clásica griega desde Homero hasta Aristóteles, mito y logos. El tratamiento de los personajes es de una gran riqueza. Ninguno tiene correspondencia con los que convivieron con Newman en Oxford, pero todos son perfectamente reconocibles como prototipos reales. Entre los grandes logros de la novela Ganar y Perder se puede citar: el humor clásico inglés, incluida la sátira e ironía, en el que Newman es un  auténtico maestro como la fue otro gran converso, el gran Chesterton. El mismo  Newman se reía cuando estaba escribiendo la historia. El espacio, el tiempo y los personajes conforman un mundo amplio y variado pero limitado y fácilmente identificable para el lector atento y paciente, porque Newman como hábil cirujano analiza los entresijos de la vida intelectual, teológica,  moral  e intelectual del Oxford universitario con sus grados, bachelors, masters, deanes, fellows, miembros de los colleges, tutores, casados y solteros, jefes de los colleges. La universidad que era distinta de los colleges. La función de la universidad no era enseñar, sino examinar a los estudiantes, preparados para los distintos colleges, y otorgar los grados. La relaciones familiares con su madre y sus hermanas están tratadas con una exquisita sensibilidad, un  poco enturbiadas por su conversión al catolicismo, algo incomprensible para su religiosa madre anglicana.

Una de las características más notables de la novela son los logros estilísticos. El Cardenal Santo Henry Newman en los países  anglosajones está considerado universalmente como uno de los grandes prosistas de la lengua Inglesa aunque no figura en ningún libro de texto. En Perder y ganar Newman maneja a la perfección los diferentes registros  y niveles de la lengua inglesa: exposición, descripción, la ironía y la jerga.  En perder y ganar, escrita entre risas, Newman nos ha dejado un testimonio palpitante de una opción moral y religiosa, como volvería a dejarnos, con acentos más dramáticos, en la Apología Pro vitan sua, escrita entre sollozos y  extenuación física.

Fidel García Martínez, doctor Filología Románica Catedrático Lengua Literatura

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